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El pecado de Oceanografía

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Colocada nuevamente en el ojo del huracán al firmar en su contra la Secretaría de la Función Pública un Procedimiento Administrativo Sancionatorio, la empresa Oceanografía minimiza los cargos señalando que se trató de un simple error contable cuya responsabilidad, en tal caso, la comparte Petróleos Mexicanos (Pemex), señala Alberto Barranco Chavarría en su columna Empresa en El Universal.

Y añade: El estruendo con que se han publicitado los casos en que se ha involucrado a la empresa de mantenimiento de plataformas marinas, construcción de ductos submarinos, además de alquiler de barcos, lo atribuye la firma a un complot.

Éste estuvo en su momento orquestado por el ex director general de la empresa pública, Luis Ramírez Corzo, a quien se ubica hoy como asesor sin sueldo de quien ocupa hoy el cargo, Emilio Lozoya Austin, de quien fuera suegro.

Involucrada la compañía fundada en mayo de 1968 por Amado Yáñez como Consultores y Contratistas de Oceanografía, con los hermanos Jorge y Manuel Bribiesca Sahagún, hijos de la ex primera dama, quienes según ello presionaban a Pemex para otorgarle contratos, el escándalo provocó la creación de una comisión investigadora de la Cámara de Diputados… quien desmintió la especie.

La supuesta liga surgió tras la intervención, a petición del fundador de la empresa, del entonces funcionario de la Presidencia de la República, Eduardo Sojo, para pedirle al director general de Pemex, es decir Ramírez Corzo, una audiencia con los directivos de la compañía, tras un largo periodo de sequía por algún diferendo entre las partes.

Las versiones hablaban de que había sido la propia Martha Sahagún quien realizó la llamada.

La leyenda negra ha perseguido por años a la empresa con sede central en Ciudad del Carmen, Campeche, que dirige uno de los hijos de su creador, Amado Yáñez Osuna.

La acusación actual, que volvió a poner a la firma en el ojo del huracán, habla de haber violado la normatividad que obliga a los contratistas de Pemex a depositar una fianza equivalente al 10 por ciento del monto de cada contrato, en garantía de cualquier riesgo.

La disposición original señalaba que en contratos multianuales se prorratearía el monto de la facturación, colocándose una fianza por el equivalente al 10 por ciento del monto resultante.

La costumbre de Oceanografía era solicitar a Pemex el monto de la fianza, y con el documento en la mano realizar el trámite ante la afianzadora correspondiente, cuyo comprobante lo hacía ésta llegar directamente a la paraestatal.

En el cambio de reglas, los funcionarios de Pemex se equivocaron en el cálculo.

 

SANCIÓN A INFRACTORA

La omisión alcanzó a nueve contratos que Oceanografía había pactado en 2010.

Lo extraño del caso es que la Secretaría de la Función Pública pretende aplicar a la infractora un ordenamiento promulgado en 2012, es decir dos años después del inicio de la vigencia de los contratos.

Estamos hablando de la Ley Federal Anticorrupción, concretamente el artículo 85.

De acuerdo a la empresa la omisión es de 340 mil pesos.

Los dardos contra Oceanografía apuntan una y otra vez a la gran cantidad de contratos que le otorga la paraestatal, sin embargo, la compañía que mantiene una nómina de 10 mil 800 trabajadores sostiene que la razón la explican los estándares en que opera y el que ofrezca en renta barcos nuevos, frente a la tradicional chatarra.

De hecho, jura no tenerle miedo a la competencia que viene con la reforma energética. Oceanografía de la discordia.

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