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Vivos conviven junto a tumbas de sus muertos

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Desde muy temprano, los cementerios de la Isla fueron abarrotados por familias que llevaron ofrendas, comida y música a sus muertos. Se estima que 15 mil personas acudieron a los dos camposantos de la ciudad.

La celebración a los difuntos es tradición donde se cree que las almas visitan el mundo de los vivos. Según la creencia maya, el 1 de noviembre llegan las de los niños, y al otro día los adultos.

El panteón Colonia se llenó de vida en un peregrinar de cientos de personas, familias completas en su mayoría, muchas de las cuales acostumbran ingerir alimentos frente a la tumba donde descansa el ser querido que se adelantó en el viaje eterno.

Rezos y plegarias se mezclaron con cantos de mariachis y de guitarristas, quienes a petición de los vivos interpretaron las melodías favoritas de los fallecidos.

Los colores de las flores colocadas sobre las criptas resaltaban sobre la tenue luz de las veladoras. Las plegarias por las almas de quienes ya abandonaron este mundo se escucharon cargadas de devoción.

“Amor Eterno”, “Que falta me hace mi padre”, “Mi querido viejo” y “Señora, señora”, fueron de las canciones más solicitadas. La economía de los mariachis y guitarristas cobró vida, y no se dieron abasto para complacer a la multitud.

Algunas familias instalaron toldos para colocar mesas, sillas y todo lo necesario para almorzar, convivir y recordar anécdotas de los seres queridos que dejaron el mundo terrenal.

Los cuentos y las anécdotas serán siempre recordadas, no morirá del todo, coincidieron las familias Martínez Sánchez y Pérez Hernández.

Quienes no tuvieron dinero para contratar algún mariachi, entonaron las canciones preferidas del familiar fallecido. El sentimiento, la nostalgia y emotividad propició en algunos la traición de las lágrimas.

Algunas familiares que visitaron los cementerios, como la integrada por Margarita López Cruz y Santiago León Ramos, expresaron que reconocen que en vida es cuando se debe honrar a los seres queridos, sin embargo es una tradición y de buenos sentimientos mantener limpias y decoradas las tumbas de sus deudos, llevarles comida y recordarlos.

Sin embargo, no todos las criptas recibieron visitas, lo que se reflejó en las precarias condiciones que exhiben. El nombre del “ocupante” está casi borrado a causa de elementos de la naturaleza como la lluvia y el sol.

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