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Familiares de Esbereydi Lozano exigen justicia

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Tras la huída de José de Jesús M.L., —hasta el momento presunto responsable de balear a su pareja, Esbereydi Lozano Sosa de 29 años, crecida en la Isla por sus abuelos y cobijada por sus tíos desde los 13 años tras el deceso de su madre, — familiares accedieron a relatar a TRIBUNA Carmen los datos recabados con intención de exigir justicia y pedir apoyo a la sociedad carmelita para su localización.

Esbereydi Lozano Sosa de 29 años, recibió al menos cinco impactos de bala de calibre menor, presuntamente por su pareja sentimental, identificado como José de Jesús M.L., maestro de inglés y músico, con quien procreó dos hijos.

Saulo Lozano Sosa, tío de la agredida, intentó describir entre un rostro desvelado y angustiado el momento crítico por el que pasa su familia.

La violencia hacia las mujeres incrementa por la falta de estrategias preventivas, que las coloca en estado de vulnerabilidad en el interior del núcleo familiar, abrió.

Abundó que en las primeras horas del miércoles la sociedad carmelita despertó con la denuncia en las plataformas digitales, donde el presunto agresor era exhibido mediante fotografías con mensajes que clamaban su búsqueda.

Esbereydi creció con sus abuelos desde los 13 años, —dijo— Adoney Lozano Gómez y María de los Ángeles Uc Pérez, luego que su madre falleciera a los 39 años.

Desde entonces para toda la familia se convirtió en nuestra hija, es una buena chica, estudió en la Isla en la Universidad Autónoma del Carmen (Unacar), donde se tituló.

Explicó que los testimonios y datos recabados les permiten formar una línea de tiempo sobre los hechos y compartió que existe la teoría que  fuera herida el lunes cerca del medio día.

Relató que de Ciudad del Carmen fue trasladada el martes en estado crítico a bordo del vehículo del presunto agresor, José de Jesús M.L., hasta la comunidad de 18 de Marzo, entre Mamantel y Escárcega, tras cruzar sin problemas tres filtros de seguridad.

El padre de José de Jesús M.L., de acuerdo a la declaración asentada por la Vicefiscalía de Escárcega en el expediente AC-2-2018-2732 de la unidad de Atención Temprana Turno B por Robo con Violencia, argumentó que su hijo, Pepe, como le nombraban familiares y amigos, le llamó por teléfono para notificarle que había encontrado a mí sobrina desangrada, pero según parece sin explicar más, le pidió que la llevara a un rancho en el kilómetro 270 de la carretera federal 186 Villahermosa-Escárcega, en la localidad de 18 de Marzo, cerca de Mamantel.

Hay puntos incongruentes en la versión de Pepe —resaltó— al decir a su familia que Esbereydi fue herida como consecuencia de un robo al interior de su vivienda, ya que al llegar a la casa, ni la reja de entrada, ni la puerta que cuenta con dos cerraduras, presentaba alteraciones o roturas.

Luego el martes a las 16:30 horas, en la comunidad de 18 de Marzo, se comunican con Marcos Salvador M.L., hermano del agresor y médico legista de la Vicefiscalía Regional de Ciudad del Carmen.

Este se traslada de Candelaria al rancho y brinda atención a la lesionada hasta cerca de las 21:45 horas, pero al notar que la situación era muy grave deciden llevarla al Centro de Salud de Escárcega.

Tras llegar al nosocomio y no contar con especialistas, la canalizaron al Issste, de ahí notificaron de inmediato a la capital del Estado y a los ministeriales, por lo que fue llevada a la clínica del Issste, en San Francisco de Campeche.

Saulo Lozano Sosa añadió que Esbereydi ingresó a la clínica del Issste en Campeche a la 1:29 horas del miércoles y destacó que el jueves por la noche los médicos confirmaron cinco impactos de bala, dos en el abdomen, uno en el pecho, otro en la cabeza, y uno más —que el declarante no logró especificar—.

Afortunadamente uno de los impactos que alcanzó el estómago salió tras la cirugía, el del pecho tuvo algunas complicaciones, pero no tocó ningún órgano delicado, sostuvo.

Respecto a los hijos de la pareja, —uno de tres años y otro de doce meses— el entrevistado apuntó que tras el traslado del rancho en 18 de Marzo al Centro de Salud en Escárcega, el presunto agresor argumentó que regresaría a Ciudad del Carmen, “por pertenencias de sus hijos”.

Por lo que pidió a la esposa de Marcos Salvador M.L., su hermano, llevar a los niños a Candelaria, “y es en ese preciso momento que desaparece y se convierte en prófugo”, soltó.

Hasta ayer por la mañana Esbereydi demostró poder mover las cejas y guiñar levemente los ojos, pero no mantiene signos vitales estables.

Explicaron que durante la noche del jueves fue sometida a una cirugía por el disparo recibido en la cabeza, que resultó exitosa, pero será hasta este fin de semana que la familia acudirá a la Vicefiscalía General Regional con sede en Ciudad del Carmen para exigir justicia.

Hasta ayer a las 9:13 horas, Saulo Lozano Sosa confirmó que Esbereydi sigue en condición crítica, pero que no pierden la fe en su mejoría.

Recalcó el tortuguismo con el que actúan las autoridades policiacas, quienes se han negado a informar de los hechos pese a que saben que existen muchas inconsistencias en las declaraciones.

LO QUE VECINOS ATESTIGUAN

De acuerdo a la línea de tiempo de los familiares de la joven, la escena del crimen tuvo lugar en el hogar conyugal ubicado en el andador Esmeralda número 32 del Fraccionamiento Arcila, en el sector oriente de la ciudad.

Vecinos que pidieron el anonimato, revelaron a TRIBUNA Carmen que la noche del domingo 18 de febrero se percataron de gritos y sonidos ‘estruendosos’, pero fue hasta días después a través de las noticias en redes sociales que tomaron conciencia de lo ocurrido.

El domingo por la noche escuchamos gritos y discusiones —admitieron— incluso tuvimos la idea que eran cohetes o petardos que algunos niños reventaban, por lo que no prestamos atención.

Luego, cerca de las 11:00 horas del lunes, notamos que aún seguía estacionado el coche del profesor Pepe en la puerta de su domicilio, pero jamás nos pasó por la mente lo sucedido.

Otro vecino relató: entre viernes y sábado todavía vimos al profesor cuando barría el frente de su casa, limpió su vehículo, un coche color gris tipo sedán, y mantuvo a una perrita de color negro en la galera frontal, hasta ahí todo normal.

En tanto, un testigo más añadió: yo escuche el balazo, fue como un tronador, y alcanzaba a distinguir los gritos, pero como la verdad esta es una zona tranquila, no imaginamos que se trataba de un intento de homicidio.

Aseguraron que el presunto responsable era cantante de un bar en la avenida Concordia y por lo regular durante los fines de semana llegaba de madrugada a su domicilio, incluso en ocasiones ahogado de ebrio se quedaba dormido dentro de su vehículo.

FALTA A CLASES

El director del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica plantel Carmen (Conalep), José de los Santos Acosta Ocampo, confirmó que desde el pasado miércoles José de Jesús M. L., profesor de inglés en dicho bachiller, sigue sin presentarse a laborar.

Por lo que dejó en claro que cualquier escenario legal ligado al presunto responsable, es ajeno a la institución.

De manera tajante y déspota ante el cuestionamiento de los medios locales, el director acotó: yo no puedo responder nada al respecto, no tengo ninguna información legal ni nada que me permita hacer una declaración oficial, esas son situaciones que están totalmente fuera de mi área de competencia.

Y remató al afirmar: sí, es maestro del plantel y da la materia de inglés, pero no se ha presentado a laborar, —y reiteró— estas son cuestiones de índole legal, si el señor incurrió en algún delito es ajeno al colegio y es cuestión de la autoridad investigarlo.

Al parecer el presunto agresor de Esbereydi Lozano Sosa se desempeña desde hace más de diez años como músico, conocido por muchos como multinstrumentista, pero su trabajo más asiduo ha sido en bandas de rock como cantante.

VICEFISCALÍA NIEGA INFORMACIÓN

El vicefiscal regional en Ciudad del Carmen, Mario Humberto Ortiz Rodríguez, se negó a dar información respecto al caso.

Al acudir a las 11:00 horas su asistente espetó que se encontraba fuera de la ciudad y sería imposible encontrarlo, pero minutos después pudo observarse a Ortiz Rodríguez salir de su oficina hacia los separos en la planta baja.

Entre los elementos en turno se cuestionó sobre la presencia del médico legista Marcos Salvador M.L., hermano del presunto agresor, pero tampoco se ofrecieron indicios.

No podemos dar información —comentó un judicial— el ‘procu’ giró instrucciones de no dar paradero ni informes, órdenes son órdenes, y menos como está la situación ahorita.

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