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Pemex, en la peor crisis de su historia

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A 80 años de la expropiación petrolera, la corrupción ha hundido a Petróleos Mexicanos (Pemex) en la peor crisis de su historia, con menor producción de crudo, mayor importación de gasolinas y precios más altos que laceran la economía de todos los mexicanos.

Así lo señaló Mario Díaz Ortega, dirigente de la Coordinadora para la Defensa de Pemex A.C., al exclamar que “el petróleo ya no es nuestro” y lamentar que esta crisis no sólo afectó las condiciones laborales de los obreros con los despidos masivos y la pérdida del contrato colectivo, sino también a la ciudadanía.

El desmantelamiento de Pemex genera carestía y constituye un flagelo más para la población, pues dio lugar a irracionales precios de los productos derivados de esa materia prima, principalmente de las gasolinas y diesel.

A través de las rondas de licitación, a la fecha han sido entregadas a empresas extranjeras privadas 88 bloques de unidades productivas, y están por concretar lo de los ductos a través del mecanismo “temporada abierta”.

Pidió detener de inmediato la privatización de nuestros recursos naturales, revertir la transferencia de la renta petrolera al sector privado, combatir legalmente los contratos firmados al amparo de esta reforma, reconvertir Pemex en empresa integrada, frenar el robo de combustibles e impulsar las refinerías. “Esa es la exigencia de las organizaciones de la defensa del petróleo”, externó.

No sólo desmantelan Pemex, también hay deliberado desarme de las pocas instancias públicas dedicadas a la investigación científica y tecnológica, entre ellas el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP).

Durante 80 años, los mexicanos sacamos adelante la exploración y producción petrolera, la refinación y la obtención de diversos productos que tienen el petróleo como materia prima.

Ahora —prosiguió Díaz Ortega—, de la noche a la mañana nos dicen que no se puede, que no hay dinero ni tecnología, por eso es absurdo que el propio Gobierno Mexicano no saque provecho de la experiencia y capacidad del IMP para mejorar el sector, lograr la recuperación y rendimiento de los hidrocarburos y utilizar todo en beneficio del país y los mexicanos.

Pemex aún puede ser rescatado, para lo cual es necesaria una política energética y de desarrollo científico y tecnológico nacional, porque desde el Gobierno se han impuesto ordenamientos destinados a mantener la dependencia económica del país y condenar a éste a ser importador de tecnología.

De esta manera, a los trabajadores del sector se les mantiene con bajos salarios y atados por la ausencia de una verdadera democracia sindical.

Todo esto ha provocado, entre otras cosas, la baja producción de crudos y gasolinas, y ante la falta de mantenimiento a las refinerías este sistema trabaja por debajo de 40 por ciento y se ha elevado la importación de energéticos, por lo cual los mexicanos pagan hoy precios irracionales.

Pero la reforma energética no sólo ha atentado contra la soberanía nacional y puesto en riesgo el futuro del país, sino ha afectado los derechos de los trabajadores, porque el contrato colectivo de trabajo se ha achicado, se han registrado despidos masivos, ha habido reducción de personal y eliminación de prestaciones, y ahora qué sigue, se preguntó.

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