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Pemex, responsable de daño irreversible

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El desmantelamiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) causó un daño irreversible al pueblo carmelita, porque toda la economía giraba en torno a su actividad y el ciudadano común resultó más golpeado que los propios trabajadores de la ahora llamada Empresa Productiva del Estado, pero nadie levanta la voz en defensa de sus derechos.

Vemos muchas protestas en redes sociales, pero los ciudadanos no acuden a las manifestaciones, a pesar de que prácticamente les están arrebatando el pan de la boca, expresó Manuel Hinojosa Jáuregui, delegado estatal de la Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP).

Lamentó la creencia popular de que la quiebra de la industria petrolera y su privatización, solamente afecta a los trabajadores de Pemex, cuando el corazón de Carmen era la actividad petrolera.

“Nos están matando de hambre, la Isla está agonizando, las empresas están muriendo, pero a la hora que tienen que ir a exigir que esto se detenga, la gente no se interesa”, dijo preocupado.

La ciudadanía —agregó— solo manifiesta su inconformidad a través de las redes sociales, pero cuando les llamas a que hagan un pronunciamiento público, que se manifiesten, que demuestren su inconformidad por los efectos nocivos de la privatización del petróleo, no se presentan, no acuden al llamado.

Recalcó que con la caída de Pemex se derrumbaron negocios de muchos ramos en la Isla: hoteles, cuarterías, restaurantes, fondas, cafeterías, servicios como el de taxis, arrendadoras de autos, empresas transportistas, etc.

Basta con recorrer la calle 26, en las inmediaciones del Puerto Pesquero e Industrial “Isla del Carmen” para ver la cantidad de negocios que han cerrado sus puertas y que tuvieron que emigrar a otros estados en busca de mejores horizontes.

“Estamos hablando de particulares que de la noche a la mañana perdieron su patrimonio, que ahora sobreviven con deudas, sin esperanzas de recuperar algo de lo que tenían, pero hemos hecho mítines y la ciudadanía no acude y no se puede decir que ellos están amenazados, como la gente de Pemex”, sostuvo.

Indicó no hablar en defensa de los petroleros, enfatizando que los tienen amenazados y les cumplen las amenazas, “ellos son víctimas de la represión, porque los funcionarios de Pemex ejercen un férreo control a través de la amenaza de quitarles el trabajo o a sus recomendados”.

La menor queja en contra del desastre en que se ha convertido Pemex, puede costar a los trabajadores perder las canonjías de las que disfrutan, porque a muchos los han corrido con cualquier pretexto. Por ese estado de indefensión en que se encuentran, se abstienen de manifestar lo que sienten, están en espera de que haya alternancia en el gobierno, para manifestar su inconformidad en las urnas.

Pero la ciudadanía no tiene justificación, nadie la amenaza, entonces ¿por qué no se inconforman? Todos estamos buscando monedas en el bolsillo, nos cuesta mucho trabajo llevar el pan a la casa y las mujeres, con el poco dinero que les dan sus maridos, tienen que hacer milagros para alimentar a la familia.

En estas condiciones se podría pensar que la gente va a luchar por sus derechos por el despojo de que son víctimas, pero se convoca a una protesta y nadie va, entonces los ciudadanos son más pasivos que los trabajadores petroleros, que están obligados a no participar, mientras que aquellos que pueden hacerlo, no lo hacen.

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