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Derrochó Castillo en alborada de la Virgen

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El defenestrado líder del Sindicato Único de Trabajadores del Volante (SUTV), Carlos Raúl Castillo Baqueiro, que se aferra al organismo de manera ilegal, derrochó el domingo el dinero de los ruleteros, sin ninguna vergüenza y respeto hacia la imagen de la Virgen del Carmen, al organizar una alborada y gremio sin estar facultado.

Expresó lo anterior Eduardo Mendoza Ynurreta, líder de los socios martillos, al acusar a Castillo Baqueiro de “saludar con sombrero ajeno”, al gastar más de 200 mil pesos de las arcas de la agrupación en esas actividades religiosas.

Le recordó que su toma nota venció el 28 de mayo de 2016 y desde entonces no ha rendido cuentas, ni ha entregado la dirigencia al legítimo secretario, que es Cuauhtémoc Muñoz Castillo. Lleva usurpando funciones dos años y malo es que las autoridades del transporte lo protegen y solapan.

Manifestó que Castillo Baqueiro no tiene ningún respeto por la Virgen del Carmen, porque hace falta no tener vergüenza para ofrecerle una misa, luego de que durante más de dos años roba a los agremiados del SUTV, manteniéndose ilegalmente en el cargo y derrocha los recursos sin dar cuentas a nadie, mientras que las vidas y la seguridad de los usuarios están en permanente peligro.

La alborada del gremio explosivo encabezado por Castillo Baqueiro fue una ostentosa fiesta el domingo por la tarde, mientras que gente a su servicio bajaba decenas de costosos artefactos pirotécnicos de la camioneta Suburban propiedad del SUTV, el cual se ha negado a entregar a su sucesor.

“Castillo Baqueiro hizo su fiesta con dinero robado al sindicato, pero también a los ciudadanos, porque los taxistas cobrando tarifas muy altas y siguen haciendo servicio colectivo”.

“La gente viaja amontonada como si fueran en combi, pero paga 30, 40 pesos o más, por cada pasajero, él sabe que está prohibido que los taxis hagan colectivo, pero dice que la costumbre se hace ley”, detalló.

Precisó que la costumbre de hacer “auto-sardina”, paseando a los pasajeros por la Isla antes de llevarlos a su destino, es causada por las altas cuotas que exigen los dueños de taxis a choferes, a pesar de la baja en la cantidad de pasajeros, por la crisis que agobia a la Isla.

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