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Dejan herencia maldita en AFA

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Aguas negras pestilentes, carencia de extintores y señaléticas para emergencias, registros eléctricos anegados, locatarios despojados de sus concesiones, demandas civiles y penales, forman parte de la herencia maldita que la Comisión Edilicia de Servicios Públicos del Cabildo del Ayuntamiento deja en el mercado “Alonso Felipe de Andrade (AFA)”.

Así lo manifestaron los locatarios, Sergio Isaac Alba Rodríguez, José Dolores Espósitos Ordóñez, Rocío Santini Ortiz y Jairo López Viveros, al señalar que la nefasta administración municipal que encabeza Pablo Gutiérrez Lazarus, se caracterizó por los malos manejos, abusos y negligencia.

Su mal gobierno y su falta de capacidad para discernir, se ven reflejados en las carencias que se viven en el lugar, a menos de nueve meses de entregada la segunda etapa y que le importó poco atender un reclamo social, como es el buen funcionamiento de la principal central de abasto de la ciudad.

Alba Rodríguez afirmó que los problemas empezaron al llegar al poder el director de Servicios Públicos, Néstor Solana Ramos –quien fuera acusado de acoso sexual con la primera administradora del mercado. quien al ver que los locales ya estaban asignados desde la administración anterior, decidió modificar los planos, que solicitó a la Secretaría de Desarrollo Urbano, Obras Públicas e Infraestructura (Seduopi), con el objeto de reducir medidas de los locales y así obtener más lugares, para poder lucrar con ellos.

De esta manera, se generó inconformidad entre los comerciantes, en virtud de que les fueron reducidos sus espacios, al grado de que muchos expendedores de comida apenas caben en su local.

Además, en la modificación se alteró el diseño del drenaje, por lo que las rejillas rebosan aguas negras en los pasillos, que constantemente tienen que limpiar los locatarios.

En tanto Espósitos Ordóñez indicó que otra situación grave, es que de manera permanente se tiran las aguas negras al mar, tanto de los sanitarios públicos, como de los establecimientos de comida, lo que genera una grave contaminación y repugnante pestilencia, que es más notable precisamente en el área de alimentos.

“Esto fue un negocio para Néstor Solana Ramos y los integrantes de la Comisión Edilicia, particularmente la regidora Mayela Martínez Arroyo, que le tira la culpa a la constructora, al gobernador y a todo el mundo, pero se ha embolsado mucho dinero con sus malos manejos”, añadió.

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