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No hay respeto a los discapacitados

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Es lamentable que Carmen no cuente con una infraestructura adecuada para el libre tránsito de las personas con discapacidad, y lo peor es que los ciudadanos no tengan conciencia ni respeto hacia este grupo vulnerable que a diario depende de una silla de ruedas, muletas o bastones para movilizarse.

Señalaron lo anterior José García de la Cruz, Martha Elena García López, José de la Cruz Ruz Mateos, María Elena Hernández Velázquez, Jonathan del Jesús Trejo Méndez y Norma Camarillo Méndez, integrantes del grupo “Poder sobre ruedas”, quienes piden que las autoridades intervengan para hacer valer sus derechos.

García de la Cruz expresó que la Dirección de Seguridad Pública, Vialidad y Tránsito Municipal (DSPVTM) no cumple debidamente con su trabajo, ya que los automovilistas todavía se estacionan en espacios para personas especiales y obstruyen las rampas.

“Este problema lo tenemos principalmente en las tiendas de autoservicio y el Centro de la ciudad, en donde algunas personas, de manera inconsciente e irresponsable, dejan sus vehículos en cajones para discapacitados, y cuando llegan quienes realmente los necesitan, incluso ancianos y mujeres embarazadas, no pueden disponer de dichos espacios”.

“Considero que las autoridades de Vialidad deben reforzar las acciones para sancionar a estas personas, porque realmente dificultan nuestras actividades cotidianas. Al obstruir una rampa, tenemos que ver la manera de subir una banqueta y en ocasiones tenemos que hacerlo sin apoyo de nadie”.

Por su parte, Camarillo Méndez puntualizó que muchas personas obstruyen las banquetas con escaleras o accesos a algún establecimiento o zona pública, por lo que los discapacitados tienen que bajarse a la cinta asfáltica, corriendo el riesgo de ser arrollados por algún automóvil.

“A mis 16 años sufrí un accidente, al caminar por una banqueta que se encontraba obstruida por un comerciante, tuve que bajarme a la calle y un automovilista que venía en estado de ebriedad me arrolló, del incidente perdí mi pierna derecha y hoy a mis 23 años he aprendido a vivir en una silla de ruedas”, dijo con pesar.

“Durante este tiempo me he dado cuenta que la ciudad no tiene una infraestructura adecuada para la movilidad de los discapacitados, pues comercios, plazas, hospitales, escuelas y otros lugares no cuenta con rampas para el ingreso de personas con discapacidad, realmente necesitamos mayor respeto por parte de toda la sociedad”, puntualizó.

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