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Viven vecinos entre lodo y agua en la calle 53-B

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Desde hace varios años, vecinos de la calle 53-B entre las 74 y 76 de la colonia Obrera, viven entre lodo y agua, por escrito llevan tres años solicitando la repavimentación de ese peligro tramo de arteria, escenario de accidentes peatonales y automovilísticos, pero han sido ignorados por completo.

Manifestaron lo anterior los inconformes Pedro Rodríguez Díaz, Flor Domínguez Cruz,  Martín Montejo Pérez,  Marbella Isabel Pantoja Valencias, Evelyn Pérez Jiménez y Margarita Rodríguez Acosta, al señalar las condiciones en que se encuentra esa vialidad.

Reconocieron que desde hace varios años no se ha repavimentado dicha calle, pero en los últimos dos años su deterioro se ha agravado, se encuentra llena de hoyancos que complican la circulación de cualquier vehículo y nunca tuvieron el apoyo de la Dirección de Obras Públicas Municipal, que encabeza Luis Vera Maury.

“La 63-B, entre la 74 y la 76 está totalmente intransitable, motociclistas se han caído y lesionado, también adultos y niños han sufrido algún accidente y los automovilistas registran graves daños a sus unidades, principalmente en suspensiones, carrocerías, llantas y rines”, externaron.

Indicaron que esta situación ya ha sido reportada por el comité vecinal de la colonia a la Dirección de Obras Públicas, sin embargo, nadie les hace el menor caso, los ignoran, cuando es urgente que se repare.

“Entre los mismos vecinos nos apoyamos para rellenar de concreto los hoyancos y medio aliviar el problema, hacemos el trabajo que la Comuna nos niega, directamente nosotros hemos solicitado el apoyo para la reparación de la calle, porque nuestra diputada local por este Distrito, Janini Casanova García, brilló por su ausencia, nunca nos atendió”, subrayaron.

En tanto Pantoja Valencia, hizo hincapié que las dos últimas administraciones municipales no las voltearon a ver a pesar que insistieron en la pavimentación de esa calle y al inicio del trienio de Gutiérrez Lazarus, él se comprometió a atenderlos pero a pocos días después de asumir su gobierno se olvidó de su promesa.

Recalcó que con alguna lluvia el agua llega al límite de la guarnición y por consiguiente debajo del lodo se pierden los hoyancos, que se convierten en auténticas trampas para las personas y automovilistas.

Por consiguiente con el servicio de taxis no cuentan, ya que los chafiretes se niegan a cruzar esos 100 metros de arteria que son un verdadero peligro, imagínense por las noches obscuras, son auténticas bocas de lobo, idóneas para actos delincuenciales, puntualizaron los inconformes.

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