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Seis mil en riesgo de electrocución

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Unas siete mil personas —500 familias— del asentamiento irregular Arroyo de los Franceses, están en riesgo de electrocución por vivir en una maraña de cables eléctricos y equipos de medición, que están al nivel del canal natural de agua.

Advirtieron lo anterior Gilberto Mendoza Gutiérrez, Daniel Trinidad Jiménez, Juan Juárez Hernández, Domingo Maldonado Pérez y Ricardo Martínez Rodríguez, y recalcaron que la imposibilidad de acceder a un programa de vivienda los obligó a invadir esta zona cercana a la costa sur de la Isla.

Cientos de conductores eléctricos están al nivel del canal natural, lo que obstruye como barrera infranqueable el paso de lanchas ribereñas y en caso de inundación puede originar un accidente de fatales consecuencias.

Una tarde de enero de hace un año —recordó Mendoza Gutiérrez—, regresaba de pesca y me dirigía a guardar la lancha, pero al pasar por el arroyo una descarga eléctrica me hizo gritar.

Resulta que estaba roto el cable que conduce electricidad a las más de mil 500 familias de los Franceses o Nueva Venecia, y vivió para contarlo, agregó.

Por los riesgos, en temporada de huracanes y frentes fríos alzamos la voz para pedir la regularización de la colonia, que es producto de una invasión al área de manglar que además ha implicado devastación.

Lamentablemente, por un canal natural que comunica hacia la Laguna de Términos atraviesan decenas de cables eléctricos a centímetros del agua, por lo cual un soplo puede matar a quien toque alguno.

Los niños pasan por alto el peligro que los acecha, pues ya se acostumbraron a los sonidos del manglar, al aullar de los árboles con el viento, al paso de las lanchas, a penumbra de la noche e incluso a convivir con lagartos.

Jesús J., de cinco años, presume su gusto de deslizarse por las aguas interiores jalando una cuerda y parado sobre piezas de corcho y madera de neveras viejas. “Así voy de un lado a otro del canal”, expresa jubiloso.

Sin embargo, no mide que a 50 metros una maraña de cables que se entrelazan como serpientes amenaza su vida.

Son más de ocho años de vivir en la zona, tolerados por la autoridad pese a devastar más de tres hectáreas de mangle, y han construido puentes entre árboles para poder comunicarse.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) construyó un registro comunitario de medidores, del cual se desprenden decenas de cables que atraviesan la laguna interior pero que hoy, con el paso del tiempo, son un peligro al ubicarse a milímetros del agua.

Hemos pedido ayuda a las autoridades municipales, pero nadie nos escucha, se quejó Trinidad Jiménez, quien teme que un fuerte viento o una embarcación provoquen algún día que los cables se rompan y la electricidad corra por el agua.

“Estamos propensos a morir más de seis mil personas, ya que durante las crecientes las casas se inundan. Estamos dentro del agua, todos podemos morir”, concluye.

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