Opinión – Tribuna Campeche http://tribunacampeche.com Diario Independiente Fri, 22 Feb 2019 17:41:08 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=4.9.9 “Mirar a los pobres” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/02/17/mirar-a-los-pobres/ Sun, 17 Feb 2019 13:49:59 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=427573 Da click para más información

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Domingo 6º del Tiempo Ordinario

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (6,17.20-26):

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: “Dichosos los pobres, porque es de ustedes el reino de Dios. Dichosos los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Dichosos los que ahora lloran, porque reirán. Dichosos ustedes, cuando los odien los hombres, y los excluyan, y los insulten, y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del hombre.

Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas. Pero, ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya tienen su consuelo. ¡Ay de ustedes, los que ahora están saciados!, porque tendrán hambre. ¡Ay de los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán. ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas”.

Acostumbrados a escuchar las “bienaventuranzas” tal como aparecen en el Evangelio de Mateo, se nos hace duro a los católicos ricos leer el texto que nos ofrece Lucas. Al parecer, este evangelista y no pocos de sus lectores pertenecían a una clase acomodada, sin embargo, lejos de suavizar el mensaje de Jesús, Lucas lo presentó de manera más provocativa. Esto es lo que queremos meditar este 6 domingo del Tiempo Ordinario.

Junto a las “bienaventuranzas” a los pobres, el evangelista Lucas recuerda las “malaventuranzas” a los ricos: “Dichosos los pobres… los que ahora tienen hambre… los que ahora lloran”. Pero, “Ay de ustedes, los ricos… los que ahora están saciados… los que ahora ríen”.  Creo que el Evangelio no puede ser escuchado de igual manera por todos. Mientras para los pobres es una Buena Noticia que los invita a la esperanza, para los ricos es una amenaza que los llama a la conversión. ¿Cómo escuchar este mensaje en nuestras comunidades, en la Iglesia de hoy?

Hay mucho dolor, sufrimiento, injusticias y miseria humana. Es una realidad que sentimos y palpamos todos los días, sin importar el lugar y la condición humana. Obvio, también en la Iglesia tratamos de ignorar y silenciar una y otra vez encubriendo de mil maneras la injusticia más cruel e inhumana, de la que en buena parte somos culpables nosotros. ¿Queremos continuar alimentando el autoengaño o abrir los ojos a la realidad de los pobres? ¿Tenemos voluntad de verdad? ¿Tomaremos alguna vez en serio a esa inmensa mayoría de los que viven desnutridos y sin dignidad, los que no tienen voz ni poder, los que no cuentan para nuestra marcha hacia el bienestar? Creo que deberíamos, con una aclaración bien definida en nuestra Iglesia Diocesana.

Los seguidores de Jesús no hemos descubierto todavía toda la importancia que pueden tener los pobres en la historia de la Iglesia, de la Diócesis.  Siempre seguimos buscando a los más ricos y a las familias adineradas, empezando desde el obispo y terminando con los sacerdotes, que salieron de las familias muy humildes.

Los pobres nos dan más luz que nadie para vernos en nuestra propia verdad; sacuden nuestra conciencia y nos invitan permanentemente a la conversión. Ellos nos pueden ayudar a configurar la Iglesia del futuro de manera más evangélica; nos pueden hacer más humanos y más capaces de austeridad, solidaridad y generosidad. ¿Por qué no vemos a los líderes religiosos en las calles y apoyando a las familias numerosas?

Muchas veces escuché que esto no va a cambiar nada, y sentí mucho dolor cuando los jerarcas se expresaban con mucha indiferencia en las reuniones sacerdotales sobre los alejados y los pobres. Por supuesto, es bonito escucharlo, después todo lo diferente en el Plan Diocesano y proyectos de formar los discípulos misioneros, pero… nunca sentí algún interés verdadero de cambiar esto y poner en el centro de la enseñanza el Evangelio de Jesús. Él, de verdad amaba a los pobres, no sólo no los despreciaba o toleraba, sino que los puso en la clave de su Buena Nueva.

El abismo que separa a ricos y pobres sigue creciendo de manera imparable. En el futuro, cada vez será más imposible presentarse ante el mundo como Iglesia de Jesús, ignorando a los más débiles e indefensos de la Tierra. O tomamos en serio a los pobres u olvidamos el Evangelio. En los países ricos  nos resultará cada vez más difícil escuchar la advertencia de Jesús: “No pueden servir a Dios y al dinero”.  Se nos hará insoportable.

Jesús no poseía poder político ni religioso para transformar la situación injusta que se vivía en su pueblo, sólo tenía la fuerza de su palabra. Los evangelistas recogieron, uno detrás de otro, los gritos que Jesús fue lanzando por las aldeas de Galilea, pero no para conmemorar y alabar a Jesús, sino para darnos el camino de la verdadera felicidad. Porque “dichoso” no es otra cosa que “bienaventurado o feliz”. Sus bienaventuranzas, caminos de felicidad, quedaron grabadas para siempre en sus seguidores. ¿Significan algo para ti?

Se encuentra Jesús con gentes empobrecidas que no pueden defender sus tierras de los poderosos terratenientes y les dice: “Dichosos los que no tienen nada porque su rey es Dios”. Ve el hambre de mujeres y niños desnutridos, y no puede reprimirse: “Dichosos los que ahora tienen hambre porque quedarán saciados”. Ve llorar de rabia e impotencia a los campesinos cuando los recaudadores se llevan lo mejor de sus cosechas y los alienta: “Dichosos los que ahora lloran porque reirán”. Me pregunto: ¿No es todo esto una burla? ¿No es cinismo? Lo sería, tal vez, si Jesús les estuviera hablando desde un palacio de Tiberíades o una villa de Jerusalén, o de un palacio del obispo de nuestra Diócesis, pero Jesús está con ellos.

No lleva dinero, camina descalzo y sin túnica de repuesto; es un indigente más que les habla con fe y convicción total. Él es auténtico, es un testigo, por ello los pobres le entienden. No son dichosos por su pobreza, ni mucho menos, su miseria no es un estado envidiable ni un ideal. Jesús los llama dichosos porque Dios está de su parte. Su sufrimiento no durará para siempre. Dios les hará justicia porque ellos ya creen que el Padre Dios tendrá la última Palabra.

En sus bienaventuranzas, Jesús advierte que un día se invertirá la suerte de los ricos y de los pobres. Es fácil que también hoy sean bastantes los que, siguiendo a Nietzsche, piensen que esta actitud de Jesús es fruto del resentimiento y la impotencia de quien, no pudiendo lograr más justicia, pide la venganza de Dios. Sin embargo, el mensaje de Jesús no nace de la impotencia de un hombre derrotado y resentido, sino de su visión intensa de la justicia de Dios que no puede permitir el triunfo final de la injusticia. Han pasado veinte siglos, pero la palabra de Jesús sigue siendo decisiva para los ricos y para los pobres. Palabra de denuncia para unos y de promesa para otros, que ha de seguir viva para interpelarnos a todos.

Es cierto que Jesús es un gran soñador, pero también es realista. Sabe muy bien que sus palabras no significan ahora mismo el final del hambre y la miseria de los pobres, pero el mundo tiene que saber que ellos son los hijos predilectos de Dios, y esto confiere a su dignidad una seriedad absoluta. Su vida es sagrada.

Esto es lo que Jesús quiere dejar bien claro en un mundo injusto: los que no interesan a nadie, son los que más interesan a Dios; los que nosotros marginamos, son los que ocupan un lugar privilegiado en su corazón; los que no tienen quien los defienda, le tienen a él como Padre. Por eso, suplico al obispo, sacerdotes, a todos los líderes religiosos, pongamos en el centro a los pobres y humildes; sigamos más fieles al Evangelio. Jesús no nos dejó ningún escrito ni libro, sino su testimonio y vida auténtica.

Los que vivimos acomodados en la sociedad de la abundancia, no tenemos derecho a predicar a nadie las bienaventuranzas de Jesús. Si la gente te ve vestido con ropa muy cara, en lujosa camioneta con placas de Jalisco, y saliendo del “Palacio de Herodes”, no te van a creer. Tal vez te escuchen pero no tendrás ningún impacto en sus vidas; lo que hemos de hacer es escucharlas y empezar a mirar a los pobres, a los hambrientos y a los que lloran, así como los mira Dios. De ahí puede nacer nuestra conversión.

 

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“Volver a la orilla de Genesaret” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/02/10/volver-a-la-orilla-de-genesaret/ Sun, 10 Feb 2019 13:47:16 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=426676 Da click para más información

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Domingo 5º del Tiempo Ordinario

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (5,1-11)

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Rema mar adentro, y echen las redes para pescar.” Simón contestó: “Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos captado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”. Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”. Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían captado; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

El Evangelio de hoy nos lleva a orillas del lago de Genesaret, lugar humilde y hermoso por su naturaleza. Por un lado, sencillez y silencio, pero también un duro trabajo de los pescadores; son los que marcan la vivencia de este lugar. Jesús escogió las orillas del lago para sus enseñanzas, porque sabía que es un excelente lugar para la contemplación y escucha de sus parábolas llenas de simbolismo.

Entre mucha gente que escucha el mensaje del Maestro, está Simón Pedro. Está muy confundido y realmente cansado y necesita que algo o alguien le ayude a ver las cosas positivas, con más calma y distancia. Sus redes vacías representan el descontento de su vida y trabajo; no se siente satisfecho ni realizado. ¿No te pasó alguna vez lo mismo?

La frustración y bajo ánimo también predominan en los sentimientos y decisiones de Pedro, pero Jesús, en esta madrugada, entrando en su barca, lo reaviva y revitaliza todo. Son momentos inolvidables y marcarán la vida de este pescador. Jesús sabe que Pedro no vino a escuchar la Palabra, como “tanta gente que se agolpaba para oír la palabra de Dios”. El seguía encerrado en sus asuntos, conflictos internos, problemas existenciales y su orgullo; necesita una intervención de alguien a quien le importa el pasado y el futuro de Simón. Él es muy rudo y necesitará tiempo para entender el camino.

Llama la atención un detalle muy significativo: fijémonos que la escena de este Evangelio no ocurre en el sábado, y la gente no está congregada en el lugar cercano a la sinagoga de Cafarnaún, para oír las lecturas que se dan al pueblo a lo largo del año; no han subido a Jerusalén a escuchar a los sacerdotes del Templo. Lo que les atrae tanto es el Evangelio del Profeta Jesús, rechazado por los vecinos de Nazaret (el Evangelio del domingo pasado). La gente busca un testigo que “refresque” y rejuvenezca el mensaje de los Profetas. Están cansados de escuchar siempre lo mismo y sin ningún liderazgo ni testimonio. ¿Te suena a lo que sienten muchos creyentes hoy en día en nuestras iglesias?

A pesar de su terqueza, Pedro es muy sincero y lo expresa al Maestro, y dice que están cansados de lanzar la red durante toda la noche sin conseguir nada. Pero por darle gusto, por obedecerle, harán otra tentativa. ¿Cuántas veces nos hace falta “lanzar de nuevo la red” y no tirar la toalla, cuando no ha habido el resultado esperado? Cuántas veces te desanimas tan rápido que ni escuchas la suave voz del Maestro, diciendo: ¿Y si lo hacemos juntos otra vez? ¿Volvemos a echar las redes? Es difícil confiar de nuevo, pero Jesús buscará la manera de animarte. Él no se cansa de buscar caminos para ti.

Este fragmento sobre la pesca milagrosa nos recuerda que una entrega o seguimiento que busca los resultados inmediatos, nos puede desactivar como cristianos, como católicos y como hombres y mujeres de fe. El seguimiento a Jesús no es subirse a la barca para alcanzar nuestros propios objetivos, sino para vivir con el tiempo de Dios y con el reloj de Cristo: cuando Él quiera, como Él quiera, pero contando con nosotros. Somos demasiado impulsivos y desesperados en nuestra relación con Dios; no olvides que Él siempre tiene la última Palabra, y los “apoderados de su nombre” son sólo “fragmentos esporádicos” en la Iglesia, Diócesis o parroquia. El bien siempre regresa y deja sus huellas a pesar de las adversidades.

Pedro se siente sobrecogido ante el milagro y la sorprendente actitud de Jesús. Es llamativo que Pedro sea capaz de descubrir su propia indignidad. Lucas hace notar que los compañeros de Pedro participan de los mismos sentimientos de temor y de asombro, pero las palabras de Jesús les confortan y capacitan para la misión que han de recibir. Pedro y sus compañeros, seguros de quien los envía, podrán aceptar responsablemente la vocación de ser, en adelante, “pescadores de hombres”.

En este lenguaje simbólico, “echar las redes” tiene el sentido de sembrar o de anunciar generosamente la palabra de Dios en todos los sentidos. Y como pronto se darán cuenta, sobre todo Pedro, echarán las redes en mares turbulentos, pero confiando en la virtud de esta palabra y en Dios, que es quien incrementa la cosecha. Importante es salir de su confort y arriesgarse a echar las redes a la hora que no decidan ellos.

Es un buen momento para nosotros, para salir de la “parálisis espiritual”. No permitamos que nos gane el pesimismo o la tristeza por los logros no conseguidos. El desasosiego, además de crearnos fantasmas, nos paraliza. Una Iglesia que cree y anuncia a la Resurrección de Jesús, es una iglesia que, entre otras cosas, no tiene miedo de renovarse y purificarse. ¿Por qué habría de tener temor a seguir remando contra corriente? ¿Por qué nos ha de temblar el pulso o la mano a la hora de presentar —tal cual— el Evangelio y sus consecuencias, y decir no a los que utilizan el nombre de Dios para seguir sus ambiciones o pasiones? ¿Por miedo a quedarnos solos en la barca? ¿Por miedo a que nos falten relevos? ¿Por recelo a dejar la comodidad de lo que estamos haciendo? ¿Por la tristeza que produce el “ya no somos tantos”?

En el trasfondo de los datos que hacen cada vez más patente la crisis del cristianismo entre nosotros, hay un hecho innegable: la Iglesia está perdiendo de modo imparable el poder de atracción y la credibilidad que tenía hace sólo unos años. Nuestra Diócesis sufre una gran falta del liderazgo y testimonio, pero tiene varios grupos y laicos bien preparados. Experimentamos que nuestra capacidad para transmitir la fe a las nuevas generaciones es cada vez menor; no han faltado esfuerzos e iniciativas, pero, al parecer, no se trata sólo ni primordialmente de inventar nuevas estrategias, es volver a las orillas de Genesaret y enamorarse de nuevo del mensaje del hijo del humilde carpintero; es escuchar de nuevo el mensaje de Buena Nueva sin miedo.

¿No te parece que ha llegado el momento de recordar que en el Evangelio de Jesús hay una fuerza de atracción que no hay en nosotros? Esta es la pregunta más decisiva: ¿Seguimos “haciendo cosas” desde un Iglesia que va perdiendo atractivo y credibilidad, o ponemos todas nuestras energías en recuperar el Evangelio como la única fuerza capaz de engendrar fe en los hombres y mujeres de hoy? ¿No hemos de poner el Evangelio en el primer plano de todo? Lo más importante en estos momentos críticos no son las doctrinas o cánones elaborados a lo largo de los siglos, sino la vida y la persona de Jesús. Lo decisivo no es que la gente venga a tomar parte en “nuestras cosas” o apoyando “caprichos del poder”, sino que puedan entrar en contacto con él. La fe cristiana sólo se despierta cuando las personas descubren el fuego de Jesús.

No seamos esclavos de un pasado no siempre fiel al Evangelio, sino más libres de miedos y servidumbres que nos pueden impedir escuchar la palabra del Maestro. Es necesario alejarse “de la orilla del poder y obediencia ciega”, y remar mar adentro con Jesús. Con la perspectiva y distancia, verás que estas redes son más pequeñas y no duelen tanto.

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“Uno de nuestra casa” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/02/03/uno-de-nuestra-casa/ Sun, 03 Feb 2019 13:37:00 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=425704 Da click para más información

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Domingo 4º del Tiempo Ordinario

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (4,21-30):

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír”. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: “¿No es este el hijo de José?” Y Jesús les dijo: “Sin duda me recitarán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”.

Y añadió: “Les aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Les garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio”.

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

El fragmento de hoy forma parte de un conjunto más amplio, y es continuación del texto del domingo pasado. Jesús ha presentado su programa en la sinagoga de Nazaret, por medio de la cita del profeta Isaías, que hablaba de pobres, de presos, de ciegos y de oprimidos. Jesús se identifica con esa Palabra de Dios, toma postura y define su misión: anunciar la Buena Nueva a los pobres, proclamar la liberación y la gracia de Dios: “Hoy se cumple esta escritura”.

En la reacción del escándalo y el rechazo de su pueblo, Jesús trata de hacernos notar, de advertirnos, contra la falta de capacidad de asombro que con respecto a nosotros adquieren los nuestros. “Les aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra”… ¿No te parece que por alguna razón, al conocernos y por conocernos, “los nuestros” no siempre están dispuestos a creer en nosotros ni darnos crédito alguno? De este modo, su falta de confianza en nosotros se convierte en el primer obstáculo que debemos salvar, para poder predicar entre ellos. Resulta que nuestro más cercano prójimo se convierte en el obstáculo más grande.

Esto, tal vez, debe llevarnos a reflexionar en torno a la necesidad de salir, de romper (en buen sentido) con “los nuestros”, y sobre todo con nuestras rutinas y costumbres. Si no rompemos con esta “zona de confort”, con esta especie de predicción que tiene con respecto a nosotros y lo que hacemos, nos encapsularán, nos encasillarán, y así difícilmente lograremos el cambio que pretendemos. ¿No te parece que debemos reflexionar en la necesidad de este cambio que tiene que ver con salir de nosotros y los “nuestros”? Es necesario salir del medio que nos cobija, que puede convertirse en el principal obstáculo para nuestra realización y novedad.

La gente de Nazaret sintió rabia hacia Jesús porque no había hecho ningún milagro allí como había hecho en otros lugares, como por ejemplo en Cafarnaún. Jesús responde: “¡Ningún profeta es bien mirado en su tierra!”. Las palabras de los habitantes nazarenos son rebatidas con valentía por el Señor; Él se da cuenta de que en aquellos comentarios se encierra una profunda incredulidad y pura curiosidad. En el fondo ellos no aceptaban la nueva imagen de Dios que Jesús les comunica, lo que quieren es algo diferente pero sin ningún cambio sustancial.

Jesús hace la nueva interpretación más libre de Isaías (omite el fragmento que habla de Dios vengador, como lo vimos el domingo pasado). El mensaje del Dios de Jesús superaba los límites de raza de los judíos para acoger a los excluidos y toda la humanidad, y hablaba del Padre misericordioso. Su experiencia de Dios, como Padre, ayuda a entender mejor el sentido de las profecías. ¿Qué imagen de Dios tienes tú? ¿Sigues con la religión de venganza-castigo? Sí es así, entonces haces lo mismo que ellos.

Tal vez sólo la curiosidad o las cosas “supernaturales” de nuestra religión te interesan. Puede que estás físicamente cerca de Jesús (eres como su paisano), y hasta puedes predicar en su nombre, y participas en las misas de sanación, pero no aceptas en tu corazón la propuesta que hace Él. ¡Es la Buena Noticia y no Noticia del Interés! Si tienes esta imagen de Dios, lo que sigue es actuar como los Nazarenos. Comienzas a disminuir la autoridad de Jesús: “¿No es este el hijo de José?”. El resultado es muy impactante: le quitas todo lo divino y te quedarás sólo con lo mágico o espectacular esperando algún milagro, como lo hicieron los de Nazaret, porque en el fondo no le sigues a Jesús, sino tú mismo has creado tu propia imagen de Dios, y lo demás te sirve de adorno con los ritos vacíos y miedo de las autoridades y leyes de la Iglesia.

Por medio de dos historias bien conocidas por todos, Jesús criticaba la cerrazón de su pueblo y el entender del universalismo de Dios. Elías fue enviado a la ciudad extranjera de Sarepta (1 Reyes 17,7-16); Eliseo fue enviado para atender al extranjero de Siria (2 Reyes 5,14). El uso de estos dos pasajes de la Biblia, produce más rabia y la gente de Nazaret quiere eliminar a Jesús.

Y así, en el momento en que presenta su proyecto de liberar a los excluidos, Jesús mismo ¡fue excluido!… ¡Qué paradoja! Sin embargo, Él mantuvo la calma. Esta historia la repetimos también hoy cuando se nos demuestra la incongruencia y el error, y en vez de aceptar con humildad la equivocación, nos encerramos en la venganza y rencor para lastimar y sentirnos con el “poder de justicia”. Jesús actuó como hombre libre y abandonó a los paisanos sin alguna presión, pero lo hizo defendiendo la verdad, no cayó en lo que tal vez, en ese momento, más le convenía. Los que perdieron y no aprovecharon la oportunidad de corregirse eran sus paisanos.

¿Cuántos profetas más tienen que sufrir para que entendamos el rostro misericordioso de Dios? Jesús es y actúa como profeta, no es un sacerdote del templo ni un maestro de la ley, su vida se enmarca en la tradición profética de Israel; tiene respeto a los sacerdotes y maestros, pero no los diviniza, no exagera con fingir ante ellos lealtad y obediencia ciega. A diferencia de los reyes y sacerdotes, el profeta no es nombrado ni ungido por nadie, su autoridad proviene de Dios, empeñado en alentar y guiar con su Espíritu a su pueblo querido, cuando los dirigentes políticos y religiosos no saben hacerlo.

En medio de una sociedad injusta, donde los poderosos buscan su bienestar silenciando el sufrimiento de los que lloran, el profeta se atreve a leer y a vivir la realidad desde la compasión de Dios por los últimos. Su vida entera se convierte en “presencia alternativa”, que critica las injusticias y llama a la conversión y al cambio. El cambio es de corazón, no de palabra superficial. Este cambio es muy real, basado en la vida, a veces hasta en el abandono de los “suyos”. Estoy seguro que le dolía mucho la incredulidad y la actitud negativa de “los suyos”, pero así es la vida. Dios nos juzgará como personas individuales y no “masas” ciegas que aplauden a un líder sin proyecto, y dañino para la comunidad.

¿Cuántos profetas más tienen que sufrir para que entiendas y reconozcas el rostro de Dios justo y misericordioso? Cuando la misma religión se acomoda a un orden de cosas injustas, y sus intereses ya no responden a los de Dios, el profeta sacude la indiferencia y el autoengaño, critica la ilusión de eternidad y absoluto que amenaza a toda religión, y recuerda a todos que sólo Dios salva. Su presencia introduce una esperanza nueva, pues invita a pensar en el futuro desde la libertad y el amor de Dios. ¡Necesitamos estos profetas!

Una Iglesia que ignora la dimensión profética de Jesús y de sus seguidores, corre el riesgo de quedarse sin profetas. Una Iglesia sin profetas es triste y sin futuro… corre el riesgo de caminar sorda a las llamadas de Dios a la conversión y el cambio. Un cristianismo sin espíritu profético… ¿no tiene el peligro de quedar controlado por el orden, la tradición o el miedo a la novedad de Dios? No tengamos miedo, seamos los profetas que Dios quiere.

Esto exige mucho coraje y estar en contra de la corriente. Para Jesús, el joven Rabí, este es el primer momento de peligro, un presagio de ese otro terrible momento cuando las turbas, azuzadas por los enemigos del Señor, piden a gritos su muerte en la cruz. Pero miramos que este joven Jesús; simplemente les mira. Esto resulta ser suficiente para que aquella gente le abra paso, y él pase sereno en medio de ellos.

No olvidemos que Dios guía nuestro camino y un día nos juzgará a cada uno de nosotros por nuestras obras, sobre todo por las de misericordia que hayamos hecho. En este juicio estarás sólo tú y Él, no habrá vecinos, sacerdotes o tu obispo. Cada uno hará las cuentas por sí mismo. El Señor va por delante, seamos capaces de abrirnos paso en medio de una turba que, más que airada, está despistada y sin control, y una vez más desprecian a uno en su propia casa.

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“Hoy se cumple esto” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/27/hoy-se-cumple-esto/ Sun, 27 Jan 2019 13:25:37 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=424528 Da click para más información

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Domingo 3º del Tiempo Ordinario

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (1,1-4; 4, 14-21)

“Excelentísimo Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”.

En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura.

Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor”.

Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: “Hoy se cumple esta Escritura que acaban de oír”.

Este domingo contemplamos esta espectacular escena del encuentro de Jesús con los suyos, en la sinagoga de Nazaret. Es un momento de enorme relevancia y significado para ambos, por ello Jesús lo prepara y hace interpretar y comprender minuciosamente. Sabe que su pueblo entenderá al profeta Isaías —en el capítulo 61—, cuando refiriéndose al Mesías que había de venir, dice que “el Espíritu del Señor se había posado sobre él, porque el Señor le había ungido para… anunciar el año de gracia del Señor”.

Seguramente los aldeanos sienten cierto orgullo por ese hijo de la comunidad que se está haciendo conocer como maestro en toda Galilea, sin embargo el contenido de sus palabras los golpea. No sabemos qué más habrá dicho, san Lucas nos relata solamente el comienzo de su discurso (v. 21), pero queda claro que Jesús está dando a entender que como Ungido del Espíritu de Dios, hará carne las promesas mesiánicas de los profetas.

¡Hay algo sumamente importante aquí! Si leemos con atención el pasaje del texto de Isaías que se cita en el texto original, nos damos cuenta, también con asombro, que Jesús se atreve a modificar, breve pero sustancialmente, el pasaje del texto que cita. Jesús no lee la última frase de este texto: “el día de venganza de nuestro Dios”. Es decir, Jesús les dice a los de su pueblo que el Señor le ha ungido para que predique el año de gracia del Señor, pero no el día de su venganza. No quiere aumentar la equivocada imagen de Dios–juez, sino de un Padre que es el autor y distribuidor de gracia.

Me imagino que tuvo que ser este un momento desconcertante para los vecinos de Nazaret, cuando Jesús, el hijo del carpintero del pueblo, se atreve a decir que las palabras que el profeta Isaías atribuye al Mesías que había de venir, se las aplica a sí mismo. Algo inaudito para ellos, algo que ningún profeta jamás había osado hacer, por ello me atrevo a confirmar que Jesús lo hace a propósito y queriendo poner mucho énfasis a este detalle. Creo que esto nos debe hacer comprender a nosotros que Jesús, el Mesías, no vino a predicar la venganza sino la gracia y el rostro misericordioso de su Padre.

Creo que nos hace falta vivir y experimentar esa misericordia del Padre de Jesús, y si no la sentimos ni recibimos es porque estamos bien equivocados con su imagen y visión negativa que nos enseñaron. Hemos de hacer el propósito de vivir esta experiencia de Jesús Misericordioso, y dar testimonio con nuestras palabras y obras la gracia, la paz y el perdón, antes que su ira o su castigo.

Sólo podremos ser testimonio y lección ante los demás de esa misericordia cuando, en primer lugar, sepamos y sintamos en carne propia lo qué significa y conlleva ser misericordioso. ¿Cómo vamos a enseñar si, tal vez preferimos estar siempre en el pupitre y delegar en otros ese cometido? Empieza sencillamente, por preguntarte si en tu corazón vive la paz.

Cuando hablas sobre el perdón, ¿te sale espontáneamente una gran alegría?, y como dice la canción: “lo puedes sentir”… ¿al Señor Misericordioso? ¿La gente confía en tus palabras? Es tan fácil predicar la misericordia pero, a la vez, apuñalando con la mano izquierda a tu hermano. Ya ni tememos a Dios, sino que nos preocupa más lo que opina la gente cuando se entera de mi actitud intolerante. Ya no somos trasparentes, preferimos aparentar. K. Kraus, el poeta satírico austriaco, tenía razón escribiendo: “Aparentar tiene más letras que ser”.

Me parece muy interesante que el texto citado por Jesús no habla de organizar una religión más perfecta o de implantar un culto más digno, sino de comunicar liberación, esperanza, luz y gracia a los más pobres y desgraciados: “Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos”.

Dios, encarnado en Jesús, quiere imprimir la historia humana y está orientada su misión a los más necesitados y no a las instituciones o jerarquías. La persona humana, con toda su belleza pero también con su oscuridad, es el camino de y para la Buena Noticia. Jesús hará todo lo posible para cumplir y demostrar que Él ha sido ungido para que se conozca esa vida más digna, liberada y dichosa, que Dios quiere ya desde ahora para todos sus hijos e hijas.

Lo decía Pablo VI: “Es un deber de la Iglesia ayudar a que nazca la liberación… y hacer que sea total y completa”. La comunidad donde se amenaza o se huye de la solidaridad, y se esconde bajo el nombre de Dios o la ley, o la arrogancia, está destinada a la muerte, no a la gracia. ¿Cómo estamos en nuestra Diócesis? ¿Predomina la gracia, misericordia, perdón ante la soberbia y el juicio particular canónico?

No permitamos que nos esclavicen, por más noble y justa que fuera la causa u objetivo. Jesús vive entregado a liberar al ser humano de toda clase de esclavitudes, la gente lo siente como liberador de sufrimientos, opresiones y abusos; los ciegos lo ven como luz que libera del sinsentido y la desesperanza; los pecadores lo reciben como gracia y perdón. Seguimos a Jesús cuando nos va liberando de todo lo que nos esclaviza, empequeñece o deshumaniza. Entonces creemos en él como Salvador que nos encamina hacia la vida definitiva.

Sin libertad no podemos avanzar ni decidir y mucho menos crecer; el miedo al fracaso o castigo no puede ser la motivación de nuestra religión. No es posible vivir y anunciar a Jesucristo, si no es desde la defensa de la libertad y la solidaridad con los excluidos; si lo que hacemos y proclamamos desde la Iglesia de Jesús, no es captado como algo bueno y liberador por los que más sufren o tienen miedo de cuestionar: ¿qué evangelio estamos predicando?, ¿a qué Jesús estamos siguiendo?, ¿sólo por tradición, costumbre o por algún interés particular y moda? Esas dramáticas preguntas son fundamentales para concientizarnos sobre nuestro lugar en la Iglesia.

Jesús entregó su vida por esta Palabra que hoy escuchamos en la Sinagoga de Nazaret. Hizo de esta Palabra una experiencia y modo de vivir, no permitió que se convirtiera en una letra muerta, sino que le dio vida reconociendo en la profecía de Isaías su propia misión. Tiempo después, cuando Juan el Bautista le manda preguntar a Jesús sobre su condición de Mesías, él mismo contestará con unas palabras muy semejantes: “díganle que los ciegos ven, los cojos andan y el Reino de Dios es predicado a los pobres”. Los hechos y testimonio auténtico dieron la razón de su misión, no la teoría o palabras bonitas pero sin validez vivencial.

Pregúntate si tu vida es congruente con tus palabras. Que Jesús Misericordioso nos ayude ser auténticos y libres, profesando nuestra fe sin miedo. Medita y contempla este domingo a Jesús, que actúa como hombre libre y no se esconde ante su misión que no todos entienden aún. Deseo que tu vida esté llena de la gracia y misericordia y nunca de venganza. Seguir a Jesús en la fuerza de su Espíritu nos lleva por caminos inesperados, a veces sorpresivos para nuestras “aldeas”, pero es un camino seguro y liberador. Jesús dice al final que: “hoy, se cumple esto”. Que también sea tu “hoy”, no esperes el “mañana”.

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“TÓMELO CON CALMA” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/23/tomelo-con-calma-68/ Wed, 23 Jan 2019 16:51:02 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=424013 Da click para más información

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Por: Fernando A. Mora Guillén*

 

  • Compran por emergencia 571 pipas en dólares.
  • Tlahuelilpan; la realidad de México.
  • Tercer Periodista asesinado en la administración.

 

 

Por medio de una adquisición directa debido a la emergencia de combustibles, el gobierno federal firmó contratos para adquirir 571 pipas a un costo que supera los 85.3 millones de dólares. El fin de semana, un grupo de funcionarios viajó a Nueva York para concretar la compra de 571 pipas para el transporte de combustible.

Andrés Manuel López Obrador dijo que las circunstancias lo facultan a ordenar esta compra con disposición inmediata de recursos. Así las cosas al gobierno le está resultando más caro el caldo que las albóndigas, y es que en su afán de erradicar el saqueo de combustible de los ductos de Petróleos Mexicanos, debe destinar mayores recursos para palear la situación que parece no tener fin al menos en lo inmediato. Y es que AMLO debió haber planeado la estrategia para abatir el problema, contrario a México, Colombia logró disminuir en 95 por ciento el robo de combustibles en dos años, gracias a la creación de un grupo policial especializado, la aplicación de tecnologías para el rastreo de las gasolinas, así como un sistema de vigilancia y control de la cadena de suministro. No se trataba de descubrir el hilo negro.

 

Tómelo con interés.- A tres semanas de que la administración federal emprendiera una lucha en contra del robo de combustibles, que ha sido apoyada de una u otra forma por un amplio sector de la sociedad, el viernes pasado se registró uno de los sucesos más delicados que derivó en la peor tragedia del huachicoleo en México.

En el municipio de Tlahuelilpan, Hidalgo, a menos de cien kilómetros de la refinería de Tula, la población (alrededor de 400 o 500 personas), se presentó a saquear una fuga de combustible, provocando una explosión que al momento registra cerca de un centenar de muertos, y aún más de 50 desaparecidos.

Las autoridades en los tres niveles de Gobierno han emprendido acciones para tratar de establecer un orden en el tema del robo de combustibles; sin embargo queda claro que el asunto obedece a esa esencia de intentar obtener un beneficio extra, anteponiendo intereses personales que caracteriza a un amplio sector de la sociedad. Es una reacción al parecer incontrolable que se observa en distintos niveles del país,  que nos lleva a la reflexión que los mexicanos no necesitamos de enemigos; nosotros mismos nos encargamos de ponernos obstáculos, y conducir a nuestro propio fracaso.

Hoy sale a la luz y nos alarmamos por el robo de combustibles; a diario existen mermas y robos en almacenes, que ya se calculan y justifican como situaciones cotidianas; cuántas veces en accidentes de transporte se ha reportado el saqueo o rapiña de la población? En fin es una forma de ser, que lamentablemente hemos justificado a lo largo de los años, y el cambio no llegará hasta que como sociedad tomemos conciencia de lo que sucede, y de lo que todos debemos hacer desde nuestro primer círculo.

Tómelo con atención.- Este inicio de semana amanecimos con la noticia de la ejecución del periodista Rafael Murua Manríquez en La Paz, Baja California Sur. La ejecución del Director de Radio Kashana (Radio Comunitaria), es la tercera registrada en la administración de Andrés Manuel López Obrador.

Es lamentable que en los tres niveles de Gobierno no se observan avances en la prevención de delitos contra la libertad de expresión; si bien hace unos días Rafael Sánchez del Pozo, Titular de la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos contra la Libertad de Expresión, de la Fiscalía General de la Nación, informó sobre la disminución del delito de amenazas contra periodistas y Comunicadores en 2018, también cabe destacar que las investigaciones que lleva dicha instancia, apuntan una vez más a la intervención de autoridades estatales y municipales, en la mayoría de los hechos.

 

 

Twitter: @Fernando_MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

 

*Maestro  en  Comunicación Institucional por  la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

* Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

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“Las bodas del milagro” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/20/las-bodas-del-milagro/ Sun, 20 Jan 2019 13:30:32 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=423391 Da click para más información

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Domingo 2º del Tiempo Ordinario

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (2,1-11):

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea y la madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino y la madre de Jesús le dijo: “No les queda vino”. Jesús le contestó: “Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora”. Su madre dijo a los sirvientes: “Hagan lo que él les diga”.

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: “Llenen las tinajas de agua”. Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: “Sáquenlo ahora, y llévenselo al mayordomo”. El mayordomo probó el agua convertido en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes si lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú en cambio has guardado el vino bueno hasta ahora”.

Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en él”.

En ese interesantísimo relato, escrito y captado con tantos detalles por el Evangelista Juan, una vez más nos damos cuenta del proceso de la misión de Jesús. El Hijo de María estaba muy atento y seguía las instrucciones de su Madre. Ella es una de las protagonistas de la escena, fue invitada a la boda y su Hijo era simplemente su compañía. Fue ella quien se dio cuenta que faltó el vino. En esta situación dramática y confusa, Jesús mira buscando el apoyo de su Madre. Es el primer milagro de Jesús, pero seguro que no es la primera vez cuando debe aprender de María. Ella, junto con José, le enseñó a ser atento, amable y siempre buscar oportunas y mejores soluciones para los demás.

Jesús está en las bodas de Caná porque quiere compartir la alegría de los novios y de los invitados. Asumió nuestra condición para compartir nuestras alegrías y los pequeños detalles de cada día. El evangelista utiliza el recurso de la boda para explicar la relación cercana e íntima que quiere Dios con la humanidad: una manifestación de amor parecido al de los esposos entre sí.

En el Antiguo Testamento encontramos varios textos proféticos que expresan este mismo amor, sobre todo del profeta Oseas (que hoy se lee en la 1 lectura). Dios se lamenta de la falta de la respuesta de la esposa, que representa el pueblo de Israel, ante su amor sin límites. Esta boda anónima en la que los esposos no tienen rostro ni voz propia, es figura de la antigua alianza judía.

El mensaje es claro: a pesar de la infidelidad del pueblo, Dios sigue mostrando su amor. Valdría la pena mirar a nosotros, el Pueblo Nuevo de la alianza que es la Iglesia. Mira como Dios nos ama a pesar de tantas infidelidades. Sigue llamándonos “su favorita” y no tiene límites su perdón y entrega total. Él, cómo esposo, perdona siempre, nos da otra oportunidad ¿Cuál es nuestra respuesta? Traición.

Nos aferramos a nuestros amores limitados, aventuras y “romances pasajeros”. En vez de seguir el ejemplo, preferimos golpear a los demás para demostrar el poder y nos olvidamos del servir y estar atento como Él. Dios protege a su esposa cuando cae y peca, pero rechaza el pecado (nunca al pecador). ¿Hacemos lo mismo en nuestra Iglesia, comunidades? ¿Estamos atentos para no confundir y dañar a las personas?

Miremos nuestra Diócesis, tanta envidia, luchas internas. Nunca aceptaré que en el lugar de apoyar y levantar a los que cayeron, tantas veces hemos “tirado la leña al árbol caído”. ¿Por qué hay tanta ambición y competitividad entre los sacerdotes, líderes de los grupos eclesiásticos? Parecemos tan insensibles al sufrimiento y nos alegramos del dolor o infidelidad ajena. Tenía razón Napoleón Bonaparte: “La envidia es una declaración de inferioridad”.

Este fragmento tiene gran contenido simbólico: las 6 tinajas —número imperfecto (a la diferencia del número 7)— de piedra representan la antigua ley imperfecta escrita en tablas de piedra. Jesús representa la novedad. Su vida entera es un nuevo mandamiento y nueva alianza del amor, y para salir del Antiguo Testamento necesita que “se llenen las tinajas con el agua hasta arriba”. Este es nuestro esfuerzo y trabajo por realizar. En vez de lamentarnos porque hay tanto que hacer y cambiar en la Iglesia, pongámonos a trabajar para llenar “las tinajas”. ¿Cuántas veces sólo nos quedamos con la boca llena de críticas y ataques a lo diferente? Nos gusta la comodidad y lograr las cosas sin ningún esfuerzo.

En el fondo, podríamos interpretar que Jesús es aquel vino nuevo que trae la alegría y la felicidad. En casi todas las culturas el vino simboliza la alegría de vivir, y para nosotros, indudablemente es Cristo “vida y esperanza nuestra”. El vino es como el amor al hombre, digno de ser amado de manera absoluta, pero viendo nuestra realidad nos damos cuenta que este “vino” comienza a escasear. Pero no lo olvidemos, sin este “vino” no es posible la verdadera alegría entre los hombres.

Cuando veamos que en nuestra sociedad cualquier hombre puede ser secuestrado e instrumentalizado al servicio de tantos intereses, necesita la reacción vigorosa de quienes creemos que todo hombre es intocable pues es hijo de Dios y hermano nuestro. No es suficiente reducir la convivencia a una correlación de derechos y obligaciones. ¿Basta organizar nuestra vida social como una mera asociación de intereses privados? Y cuántas veces en vez de ser la Iglesia que “regala y sirve” este vino sabroso que es Cristo, somos un grupo que sigue a unos intereses particulares, actuamos por miedo y no vemos que un verdadero liderazgo está en Jesús y no en las instituciones, leyes o jerarquías.

El agua sólo puede ser saboreada como vino cuando, siguiendo las palabras de Jesús, es “sacada” de seis grandes tinajas de piedra, utilizadas por los judíos para sus purificaciones. La religión de la ley escrita en tablas de piedra está exhausta; no hay agua capaz de purificar al ser humano.

Esa religión ha de ser liberada por el amor y la vida que comunica Jesús, quién se preocupa por una verdadera fraternidad. Es atento, escucha y no huye de los problemas sino se enfrenta y encuentra una solución que lleva a la alegría y felicidad. Lo sucedido en Caná de Galilea es el comienzo de todos los signos. El prototipo de los que Jesús irá llevando a cabo a lo largo de su vida. En esa “transformación del agua en vino” se nos propone la clave para captar el tipo de transformación salvadora que opera Jesús, y el que, en su nombre, ha de ofrecer sus seguidores.

María, con toda la seriedad, dijo: “Hagan todo lo que Él les diga”. Sus palabras son auténticas… ¿y las tuyas? Ya no bastan las palabras bonitas dirigidas desde los altares, son necesarios los gestos y compromisos reales. Evangelizar no es sólo hablar, predicar o enseñar; menos aún juzgar, amenazar o condenar. Es necesario actualizar con fidelidad creativa los signos que Jesús hacía para introducir la alegría de Dios, haciendo más feliz nuestra vida e Iglesia. Mientras los dirigentes religiosos y los maestros de la ley se preocupan de la religión, Jesús se dedica a hacer más humana y llevadera la vida de la gente. Los evangelios presentan a Jesús concentrado, no en la religión sino en la vida. No es sólo para personas religiosas y piadosas, es también para quienes se han quedado decepcionados por la religión, pero sienten necesidad de vivir de manera más digna y dichosa.

¿No te preguntaste por qué muchos católicos ya son indiferentes a las palabras que escuchan de sus pastores y líderes religiosos? Creo que hay en nosotros el deseo de conocer más signos cercanos y amistosos por parte de la Iglesia, para descubrir en los cristianos la capacidad de Jesús para aliviar el sufrimiento y la dureza de la vida. ¡Ya nos parecemos tanto al pueblo del Antiguo Testamento! Sólo nos faltan vendedores de bueyes o pichones en la entrada de nuestras iglesias. Ya falta poco para que la “Voz Nuestra” (Semanario Diocesano) la obliguen a comprar como condición para recibir los sacramentos.

¿No te parece poco adecuado presentar el Evangelio con tono autoritario y amenazador? Es necesario volver a mirar a este Jesús de las bodas de Caná con sencillez y cariño. Él hace su primer milagro para decirnos que sólo en Él encontramos la esperanza y fuerza para cambiar, no sólo el agua en vino, sino también nuestras vidas en algo diferente y “de mejor sabor”.

Que san Sebastián (el patrono del día de hoy), mártir y defensor de la verdad, nos ayude a nunca ser indiferentes a las conveniencias y mentiras. “Semper altius”, siempre buscar la verdad de lo alto. Hagamos lo que diga Jesús. Lo que tienes que hacer es permitirle entrar en tu entorno y aceptar llenar las tinajas con el “agua de tu rutina, tristeza o dolor”. No vivamos una “religión aguada” porque nunca aprenderemos a festejar y a saborear la alegría que nos contagia Jesús. Permítele hacer un milagro también en tu vida, o mejor dicho, que tu vida sea un milagro para los demás.

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“TÓMELO CON CALMA” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/18/tomelo-con-calma-67/ Fri, 18 Jan 2019 16:33:57 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=423257 Da click para leer más

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Por: Fernando A. Mora Guillén*

 

  • Medios Públicos víctimas en el PEF 2019.

 

  • Difieren cirugías por falta de presupuesto en Sector Salud.

 

  • Escasez de Gasolina genera inflación y afecta la economía.

En este espacio a lo largo del último año, hemos documentado y dejado evidencias del daño que han sufrido a lo largo de los últimos seis años, los medios del estado mexicano al sufrir constantes recortes presupuestales.

Tan sólo a manera de ejemplo podemos referir algunos de los casos: Canal Once en 2013 tenía un presupuesto anual de 643 millones de pesos, comparado con los presupuestos de 419 millones para 2017, y de 579 millones para 2018.

Canal 22 en 2013 tenía un presupuesto anual de 232 millones de pesos, en contraste con los 172.7 millones de 2017, y los 170 millones de 2018.

Los medios públicos en los últimos años han dejado varios pendientes, aunado a concluir sus procesos de digitalización tecnológica, que les permita consolidar su cobertura en Televisión Abierta Digital, no han podido llevar a cabo la digitalización de sus acervos históricos, lo que pone en riesgo la historia audiovisual de la televisión pública en México.

Los medios del estado mexicano se han visto limitados para ofrecer alternativas, que se traduzcan en desatar un mayor impacto en creación y calidad de contenidos.

Finalmente, a través de la historia las contrataciones laborales en los medios públicos, se han realizado mediante la figura de “Free Lance” homologación a honorarios, un esquema administrativo que a partir del 1 de enero de 2019, suspendió la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, lo que ahora representa un grave problema para la contratación del personal en este ejercicio fiscal.

Tómelo con atención.- Durante la primera quincena del mes de enero, los Institutos y Hospitales del Sector Salud, han diferido o cancelando cirugías programadas ante la falta de presupuesto, según se informa a los pacientes, quienes no tienen mayor alternativa que aguardar esperando sus males no se conviertan una situación de extrema urgencia.

En este espacio la semana pasada dábamos cuenta de la situación tan difícil que vive el ISSSTE, ya que aunado a recibir mandos medios y superiores de 19 Secretarias de Estado, y de los Poderes Legislativo y Judicial, tendrá que enfrentar un recorte de 3,000 trabajadores.

El Sector Salud deberá enfrentar la desaparición del Seguro Popular, lo que pondrá en una situación por demás complicada al sistema.

Sin lugar a dudas muchas de las medidas que ha adoptado la administración son inaplazables; nos referimos a los costosos seguros médicos, y otros gastos excesivos en atención a servidores públicos; sin embargo en lo que no se puede estar de acuerdo, es en el método falto de planeación- coordinación, que pone en riesgo a la sociedad en su conjunto.

El colapso del Sector Salud puede derivar en un número elevado de muertes por falta de atención, e incluso en el surgimiento de epidemias que dejarán en evidencia la ingobernabilidad, a la que en poco más de un mes, se ha llegado.

 

Tómelo con interés.- Las últimas tres semanas paulatinamente se ha ido paralizando el centro y bajío de nuestro país. Lo que comenzó con falta de suministro de combustibles, se ha convertido en una crisis por escasez de gasolinas, que paulatinamente ha ido paralizando las actividades económicas.

La primera semana del año, la constante fue el ausentismo en empleos, escuelas, y otras áreas de la actividad cotidiana. El pasado fin de semana la situación se tornó compleja, cuando las calles de la Ciudad de México se observaron con muy baja afluencia; los centros comerciales, los supermercados y mercados populares, se vieron afectados ante la falta de productos, así como de ciudadanos que no asistieron a realizar sus compras cotidianas.

 

La Central de Abastos de la Ciudad de México, la más grande de Latinoamérica, ya comienza a sufrir los estragos al no recibir productos en tiempo y forma, lo que se traduce por un lado en que muchos alimentos se descompongan en el trayecto, y por el otro, en el desabasto que generará el incremento en los precios de los productos.

Estamos viviendo la primera gran crisis de la Cuarta Transformación, con ninguna planeación y coordinación en acciones de contingencia. La sociedad enfrenta incertidumbre, que se agrava al pasar los días y semanas sin acciones claras de gobierno.

Estamos en tiempos difíciles, que han intentado ser desvirtuados al generar compras de pánico de gasolinas, y falsedad en el desabasto que ha quedado evidenciado y a la luz de todos.

 

 

Twitter: @Fernando_MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro  en  Comunicación Institucional por  la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

* Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

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“Espera como todos” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/13/espera-como-todos/ Sun, 13 Jan 2019 13:36:42 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=422328 Da click para más información

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Festividad del Bautismo del Señor

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (3,15-16.21-22):

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos: “Yo les bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él les bautizará con Espíritu Santo y fuego”.  En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”.

Este domingo meditamos un hermoso y simbólico pasaje sobre el bautismo de Jesús, es un texto fundamental para la teología, no sólo para conocer la identidad de Jesús de Nazaret, sino que además es una excelente introducción a la Trinidad. En este breve pero significativo fragmento vemos las tres personas de la Santísima Trinidad: el HIJO siendo bautizado, el Espíritu Santo posándose sobre Él y el Padre dando testimonio acerca de su HIJO. Por eso la Fiesta del Bautismo del Señor se llama también “Teofanía” (manifestación de las tres personas divinas).

En esta riqueza teológica encontramos un detalle de inmenso valor: el testimonio del Padre, quien reconoce a su Hijo amado, el predilecto, en quien coloca todas sus complacencias. Esto es fundamental para entender el mensaje que desborda del Rio Jordán, ese testimonio y revelación del Padre nos garantiza que Dios Padre es Aquel que da sentido, y es la pieza clave para toda nuestra vida. Se manifestó de muchas formas pero nunca como lo hizo a través de su Hijo: un Dios vivo y verdadero hecho hombre, que ha venido a darnos vida y salvación.

Jesús es la más plena y bella manifestación (teofanía) de nuestro Dios, y me emociona ver a este Hijo tan cerca y tan confiado de su Padre, todo esto porque Jesús se siente amado. El amor del Padre será para Jesús una fuente inagotable de ánimo y entusiasmo. Al principio de su vida pública, Él mismo escucha esas palabras que se grabarán muy fuertes en su corazón y en su mente; este recuerdo y seguridad empujarán toda su vida al destino que le tiene preparado el Padre. Sin sentirse amado no podría cumplir su exigente misión.

Las mismas palabras escuchará Jesús cuando inicie su camino hacia la Cruz. En el Monte de la Transfiguración se presentará ante sus discípulos (Pedro, Juan y Santiago) con un esplendor de su Gloria, y se escuchará la misma voz del Padre que repetirá como un eco estas increíbles palabras: “Tu eres mi Hijo amado”. Así que, tanto al principio de su enseñanza como al final, cuando ya todo estará dicho, Jesús está seguro que es un Hijo muy amado, y pase lo que pase en adelante es fruto de este Amor Infinito que pronuncia y comunica Dios Padre.

Jesús, esperando en la fila su turno del bautismo, se mezcla entre tantos hombres que piden el bautismo mientras expresan el dolor por sus pecados. Cristo no conoce el pecado y no necesita ningún bautismo de penitencia, pero quiere participar de la suerte y experiencia dolorosa de sus hermanos pecadores, precisamente para arrancar de ellos la culpa que les mancha. Se solidariza con todos y se pone a disposición del Padre, que le va a exigir el sacrificio de su vida. En esta fiesta del Bautismo del Señor, ¿no te parece oportuno recordar las exigencias de nuestro propio bautismo?

El bautismo de Cristo fue manifestación de su filiación divina, comienzo de su misión pública. Jesús, después del bautismo empieza la proclamación de una nueva fidelidad, un nuevo amor y una nueva ley, todo esto gracias al Espíritu de su Padre, el Espíritu Santo que nunca lo abandonará. Según los Padres de la Iglesia Oriental, este Espíritu no es otra cosa que el amor entre el Padre y el Hijo. Ese Espíritu que desciende sobre él es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes; el amor que lo transforma todo. Por eso Jesús se dedica a liberar la vida, a curarla y hacerla más humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discípulos del Bautista, ellos se sentían bautizados por Jesús con su Espíritu.

¡Abramos los ojos!, sin ese Espíritu todo se apaga en nuestra religión, la confianza en Dios desaparece, la fe se debilita, Jesús queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta, el amor se enfría y la Iglesia no pasa de ser una institución religiosa más. Sin el Espíritu de Jesús la libertad se ahoga, la alegría se apaga, la celebración se convierte en costumbre, la comunión se resquebraja. Sin el Espíritu la misión se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jesús termina en mediocridad religiosa.

Nuestro mayor problema es el olvido de Jesús y el descuido de su Espíritu, es un error pretender lograr con organización, el trabajo, las devociones o las estrategias diversas, lo que sólo puede nacer del Espíritu. Hemos de volver a la raíz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espíritu de Jesús. Nos preocupamos más de las rifas y reuniones diocesanas que en renovar nuestro compromiso con el Espíritu Santo. No nos hemos de engañar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espíritu, los católicos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual, tan vacía de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza.

Nosotros, los bautizados, hemos de manifestar en toda circunstancia que somos hijos de Dios, ungidos con un espíritu nuevo, que vence toda cobardía y egoísmo. Porque estamos bautizados tenemos que vencer el miedo a profesar una auténtica conciencia bautismal. ¿Nos sentimos amados? Esta es la clave para poder seguir y entender el camino que nos abrió Jesús. El Espíritu de Jesús crece y se realiza sólo donde hay amor.

Cuentan que san Luis, rey de Francia, cuando alguno de sus hijos pequeños recibía el bautismo, lo estrechaba con inmensa alegría entre sus brazos y lo besaba con gran amor, diciéndole: “¡Querido hijo, hace un momento sólo eras hijo mío, pero ahora eres también hijo de Dios!”. El apóstol san Juan se expresa así, con inmensa emoción: “Miren qué gran amor nos ha mostrado el Padre para llamarnos hijos de Dios. ¡Y lo somos realmente!” (I Jn 3,2).

¿Estás consciente de la gracia y el amor recibido en el sacramento de tu propio bautismo? Eres un hijo amado. ¿Sabes que tú también eres consagrado como: sacerdote, profeta y rey? Todos somos sacerdotes elegidos por la voz del Padre en nuestro propio bautismo. Y aunque —tal vez— no veas un ejemplo en tus sacerdotes y obispo, debes permanecer afiliado al amor del Padre sin buscar recompensas superficiales. No caigas en la demagogia barata, el conformismo, la estrechez de miras y la ramplonería. Todos los bautizados somos profetas y debemos luchar por un mundo donde reine la justicia, pero si no te sientes amado (ni siquiera), aceptado, no podrás mover un dedo y obrar como un discípulo de Jesús. No olvidemos que: “El amor es lo único que crece cuando se reparte” (A. de Saint- Exupery).

Juan el Bautista no permite que la gente lo confunda con el Mesías, conoce sus límites y los reconoce. Hay alguien más fuerte y decisivo que él, y es el único al que el pueblo ha de imitar. La razón es clara: el Bautista les ofrece un bautismo de agua, pero sólo Jesús, el Mesías, los “bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”.

Necesitamos más testimonios de los ministros y líderes de la Iglesia que nos ayuden a no confundirlos con “los Mesías”. Creo que uno de los mayores problemas de la Iglesia es “la mediocridad espiritual”, y no pocas veces justificarlo con las normas eclesiásticas o “por conveniencia”. La Iglesia no posee el vigor espiritual que necesita para enfrentarse a los retos del momento actual, no sabemos ponernos en la fila, como Jesús lo hizo para escuchar a la gente. Nos sentimos superiores, y como Iglesia queremos decidir de y por todos.

Aprendamos de Jesús a ser humildes y “oler a las ovejas”. Necesitamos ser bautizados por Jesús con su fuego y su Espíritu. Se insiste mucho en la continuidad para conservar el pasado, pero no nos preocupamos por escuchar las llamadas del Espíritu para preparar el futuro. Poco a poco nos estamos quedando ciegos y sin diálogo o soluciones. Nos encerramos en lo antiguo de la Iglesia, en vez de “salir a las periferias y calles”, como nos lo pide el papa Francisco.

Es momento de renovar nuestro compromiso bautismal, porque en nuestra vida de fe no debe haber “rebajas” ni “conveniencias” sólo para quedar bien ante los demás, o intentar tapar con un dedo “El Sol de la justicia”. Medita al humilde Jesús que espera en la fila para ser bautizado y sumergirse en tus pecados, y a la vez contempla y escucha una dulce voz de nuestro Padre Dios: “Tu eres mi Hijo amado”…

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“Adorar sin Herodes” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/06/adorar-sin-herodes/ Sun, 06 Jan 2019 13:46:22 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=421215 Da click para más información

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Epifanía del Señor

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO (2,1-12):

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”.

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: “En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel’.”.

Entonces, Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan y averigüen cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encuentren, avísenme, para ir yo también a adorarlo”.

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Todos conocemos la historia de estos sabios que vinieron de lejanas tierras a adorar al Niño Dios, guiados por la estrella. Los Magos vinieron de oriente para contemplar y reconocerle como rey del universo, y regalarle unos dones. Es una fiesta de profunda alegría y para recordarnos que: sólo el amor a Jesús es lo que es capaz de llenar nuestro corazón y conducirnos a la felicidad. El papa Francisco, refiriéndose a los Magos, dijo el año pasado en la Basílica Vaticana: “ellos expresan el retrato del hombre creyente, del hombre que tiene nostalgia de Dios; del que añora su casa, la patria celeste. Reflejan la imagen de todos los hombres que en su vida no han dejado que se les anestesie el corazón”.

Mientras los magos caminaban, Jerusalén dormía. Estaban tan cerca del cumplimiento de las promesas del Antiguo Testamento pero no lo veían. Dormían de la mano de un Herodes, quien lejos de estar en búsqueda también dormía, bajo la anestesia de una conciencia cauterizada. Herodes estaba desconcertado y con mucho miedo, a pesar del poder que le otorgó el pueblo y la religión judía. El desconcierto de quien está sentado sobre la riqueza sin lograr ver más allá. Sólo piensa en sí mismo y sus intereses. Un desconcierto que brota del corazón de quién quiere controlar todo y a todos.

Ni siquiera procede el pensar en un odio a Dios y cosas semejantes, sólo él no ve más que su provecho, y ha decidido romper cualquier cosa que amenace turbar este estado de cosas. Está animado por aquello que san Agustín llama “el amor de sí mismo, que según la ocasión puede llevar hasta el desprecio de Dios”.

Probablemente hasta piensa hacer su deber, defendiendo su realeza, su estirpe, el bien de la nación. Incluso, ordenar la muerte de los inocentes debía parecerle, como a tantos otros dictadores de la historia. Una medida exigida por el bien público, moralmente justificada.

Suele pasar también en nuestros tiempos, cuando los poderosos líderes religiosos y políticos están inmersos en la cultura del ganar, cueste lo que cueste. En esa cultura que sólo tiene espacio para los “vencedores” y al precio que sea. Estos “Herodes” actuales dan pena, y todo lo basan en el miedo y temor ante lo que les cuestiona y pone en riesgo sus seguridades y verdades, sus formas de aferrarnos al mundo, a la religión y a la vida. Esos nuevos “Herodes” no quieren adorar al niño ni acercarse a la verdad. Ellos mismos quieren ser adorados.

Son como los sacerdotes del culto antiguo que tampoco pudieron adorar porque sabían mucho, conocían las profecías, pero no estaban dispuestos ni a caminar ni a cambiar. No van de corridas a Belén, como se habría esperado de personas que no esperaban otra cosa que la venida del Mesías, sino que permanecen cómodamente en sus casas, en la ciudad de Jerusalén. Ellos, decía Agustín, “se comportan como las piedras miliares (hoy diríamos como las señales de las carreteras) indican el camino, pero no mueven ni un dedo”. ¿Te suena esa actitud en nuestra Diócesis?

El papa Francisco, terminando su reflexión nos recuerda: “Los magos sintieron nostalgia, no querían más de lo mismo. Allí, en Belén, había promesa de novedad, había promesa de gratuidad. Allí estaba sucediendo algo nuevo, la Gloria de Dios”. Los Magos estaban acostumbrados, habituados y cansados de los “Herodes” de su tiempo. ¿Y nosotros? ¿Estamos dispuestos a salir, caminar hacia lo nuevo y diferente para buscar la felicidad? O tal vez, P. Tilich, gran teólogo alemán tenía razón diciendo que “la gran tragedia del hombre moderno es haber perdido la dimensión de profundidad. No somos capaces de preguntar por lo más importante y esencial, preferimos caminar en las tinieblas”.

Por eso, en estos tiempos hemos de volver a recordar que ser creyente es, antes que nada, preguntar apasionadamente por el sentido de nuestra vida y estar abiertos a una respuesta, aún cuando no la veamos de manera clara y precisa. No es sólo cumplir ritos y obedecer ciegamente a los “Herodes espirituales”. Ellos siguen destruyendo lo profundo y sano que hay en nuestros corazones. No olvidemos que el relato de los Magos ha sido visto por los padres de la Iglesia como ejemplo de unos hombres que, aun viviendo en las tinieblas del paganismo, han sido capaces de responder fielmente a la luz que los llamaba a la fe.

Son hombres que con su actuación, nos invitan a escuchar toda llamada que nos urge a caminar de manera auténtica hacia Cristo. No conocen las Escrituras Sagradas de Israel, pero sí el lenguaje de las estrellas. Buscan la verdad y se ponen en marcha para descubrirla. Se dejan guiar por el misterio, sienten necesidad de “adorar”, pero para esto necesitan salir de su rutina y seguridad.

Los Magos conocían bien qué significa “adorar”, hacer la “proskynesis”, porque la práctica había nacido precisamente entre ellos, en las cortes de oriente. Significaba tributar el honor posible al máximo, reconocer a uno la soberanía absoluta. El gesto estaba reservado por ello sólo y exclusivamente al soberano, es la primera vez que este verbo viene empleado en relación a Cristo en el Nuevo Testamento, es el primer reconocimiento, implícito pero clarísimo, de su divinidad.

Su camino no era nada fácil, su búsqueda es muy larga. A veces la estrella que los guía desaparece dejándolos en la incertidumbre, otras veces brilla de nuevo llenándolos de “inmensa alegría”. Por fin se encuentran con el Niño y “cayendo de rodillas, lo adoran”. Después ponen a su servicio las riquezas que tienen y los tesoros más valiosos que poseen. Este Niño puede contar con ellos, pues lo reconocen como su Rey y Señor.

Valdría la pena preguntarnos hoy: ¿ante quién nos arrodillamos?, ¿cómo se llama el “dios” que adoramos en el fondo de nuestro ser? No olvidemos que en nuestras vidas siempre hay alguna estrella que nos quiere llevar a Belén.

La fiesta de la Epifanía es el anuncio de la salvación de Dios para todos los pueblos, y al mismo tiempo una invitación a abrir fronteras para vivir la fe de manera más universal. Hoy reconocemos que hay varios y distintos caminos para encontrar a Dios, no seamos celosos e impertinentes, Dios mismo encontrará las formas de llegar la salvación a todos nosotros.

Los Magos buscan un rey y se encuentran con un establo, un carpintero, una pobre mujer y un niño. Nada maravilloso. Todos los signos externos parecen contradecirles, pero lo aceptan, ya que la estrella que han seguido —fija en el cielo— apunta al establo. Aceptan el signo de Dios e ignoran el resto. No esperemos ni la alfombra roja ni una salva de cañonazos, Dios se manifiesta en los aspectos más cotidianos de la vida, en la casa, en el trabajo, en el rico corte del jamón…

Estoy seguro que la Iglesia ha de contribuir eficazmente a promover un mundo sin fronteras, de egoístas e insolidarios. La Iglesia tiene que descubrir y defendernos de los actuales “Herodes”. Hoy, por lo tanto, celebramos la universalidad de la Iglesia, la llamada de los gentiles a la fe, y la unidad profunda entre Israel y la Iglesia. La estrella aparecida a los magos era una “espléndida lengua del cielo”, que narraba la gloria de Dios. Busca tu propia estrella donde Dios te manifiesta su esplendor y sencillez.

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“Feliz año para mi” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/02/feliz-ano-para-mi/ Wed, 02 Jan 2019 20:32:45 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=420695 Da click para más información

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Solemnidad de Santa María Madre de Dios

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,16-21):

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Hoy celebramos la grandeza de María: su Maternidad Divina y por lo mismo su festa más entrañable y más humana. Esta maternidad significa y celebra que Jesucristo es Hijo de María, es decir, que como cualquier otro hombre tiene una madre. Jesús no es un mito sino un hombre concreto de carne y hueso. María le da al Verbo que se encarna, el cuerpo con el que nos va a redimir. María es verdadera Madre de Dios, la Theótokos, la Iglesia lo definió así en el Concilio de Éfeso en el 431.

Una madre da a luz a su hijo con amor y sufrimiento. Desde el inicio está dispuesta a darle todo lo mejor, incluyendo su vida. Acompaña a su hijo hasta el final. Así hizo María con su Hijo Jesús. Una madre amamanta a su hijo. Una madre cuida a su hijo. Una madre respeta la libertad de su hijo. Una madre acompaña a su hijo en sus momentos alegres y también en los momentos difíciles. María es madre de todos los hombres en el orden de la gracia. Al dar a luz a su primogénito, dio a luz también espiritualmente a aquellos que pertenecerían a él, a los que serían incorporados a él y se convertirían así en miembros suyos. Ella desde el cielo intercede por nosotros, nos consuela, nos anima y nos apunta a su Hijo diciéndonos: “Hagan lo que Él les diga”.

Por eso, en este primer día del año podríamos hacerle al Señor una carta en blanco que comenzará en imitación a la Madre de Dios, por un “Hágase en mí según tus deseos”, y terminará con un “Amén, “así sea”, dejando que Él, Padre infinitamente Sabio y Bondadoso, la llenara de sus deseos, de sus designios, de sus planes para nuestra vida. Así podremos recibir desde este primer día del año la bendición que tiene Dios para nosotros. Pidamos hoy “que la Madre de Dios nos mire, porque si ella nos mira Él también nos mirará”, como dice la canción. Ella, mirando a nuestras vidas, irá escribiendo junto con nosotros la historia nueva del año 2019.

Sabemos que María engendró a Jesucristo de dos maneras: primero por la fe, como dice san Agustín, y después físicamente en su cuerpo virginal por obra del Espíritu Santo. Valdría la pena imitarla y tenerla como modelo de fe y custodia del mismo Jesús. Seamos portadores de la presencia de Jesús en nuestros ambientes y sociedad. La Iglesia, más que nunca, necesita que tengamos fe y ojos de María. El mundo está muy frío e indiferente y hemos de ser portadores de la esperanza del mundo diferente. Para muchos, tal vez, seremos el único encuentro con Jesús; seamos pues auténticos portavoces de la gracia, como María.

El papa emérito, Benedicto XVI, con razón nos advirtió: “El futuro de la Iglesia vendrá hoy de la fuerza de los laicos, de quienes tienen raíces profundas y viven de la plenitud pura de su fe”. Los ojos de María nos ayudarán ver a Dios en todos y en todas partes: “en la risa de un niño por la calle o en la tierna caricia de una madre”, y llegarás a una simple conclusión: ¿Cómo no creer en Dios?

El Evangelio nos muestra a los pastorcitos que van corriendo a Belén para ver y comprender lo que les anunciaron los ángeles. Llegaron a la cueva y no podían callarse. Tanta emoción escuchando los cantos de los ángeles, su anuncio, su invitación… Por eso, el evangelista nos dice que María guardaba con avidez todas estas cosas “meditándolas en su corazón”. Quería guardar todo esto para los momentos futuros, es como si quisiera tomar una foto en su memoria para poder contemplarla posteriormente. Ella lleva muchas dudas e inquietudes, se preocupaba tanto por su futuro y el de su familia, pero también sabía que nadie y nada les podría quitar esta experiencia maravillosa.

Nosotros desconocemos lo que nos espera en el nuevo año. No sabemos siquiera si lo terminaremos, nadie lo sabe, sólo Dios. Así caminamos los humanos a través del tiempo; es normal que se despierten en nosotros varias preguntas: ¿qué nos traerá el nuevo año?, ¿tendré suerte?, ¿me irá mal? ¿me renovaré interiormente, o envejeceré?, ¿será un año lleno de vida?, ¿será vacío y rutinario? Y todo esto lo llevamos en nuestro corazón y a veces nos da miedo imaginar qué nos espera, y por eso nos consuelan tantos buenos deseos y felicitaciones.

No olvidemos que la clave no es la misma medida del tiempo, sino la fe y sentirse bendecido por Dios en todo este tiempo que nos regala Dios Creador. Sin fe, nuestro calendario no es otra cosa que la medida de las rotaciones de la tierra. En veinticuatro horas gira la tierra en torno a sí misma, y en trescientos sesenta y cinco días en torno al sol. El día y el año no son, en definitiva, más que medidas puramente mecánicas. Pero, para uno que tiene fe, todo esto se convierte en una oportunidad de encontrarse en el plan de Dios. No hay casualidad, absolutamente todo es para aprender de Dios a través de su Madre. No olvidemos que ella está “llena de gracia y el Señor está con ella siempre”.

Así, el tiempo es como un círculo, una marcha circular que se repite siempre de nuevo. La tierra va realizando su carrera prescindiendo de los sufrimientos y las esperanzas de los hombres y mujeres que viven sobre ella. Sólo la fe transforma el tiempo y le da sentido. A lo largo del año, los creyentes vamos a celebrar las festas que nos recuerdan las acciones de Dios, desde el nacimiento de Jesús hasta la resurrección de Cristo. La celebración de estas festas es algo totalmente distinto del discurrir de los días, es la celebración del amor inagotable de Dios que nos conduce hacia la eternidad. Dios maneja y bendice el tiempo, nosotros sólo lo podemos disfrutar y recibir las bendiciones, o huir y perder.

Así, el comienzo cristiano del año con la celebración de la Navidad es algo totalmente distinto del inicio de un año civil. Es comenzar un nuevo paso hacia la eternidad de Dios, apoyados en la fe en ese mismo Dios encarnado entre los hombres. Por eso hoy pedimos a Dios Creador que a través de la primera de los hijas de la tierra, la Virgen María, Madre de Dios, nos llegue la bendición para este tiempo que nos espera.

No sabemos lo que nos espera en el nuevo año, pero sabemos que nos espera Dios. No conocemos los problemas, conflictos, sufrimientos y soledades que pueden sacudir nuestro corazón, pero siempre podremos invocar a Dios. No sabemos qué pecados cometeremos y en qué errores caeremos, pero siempre podremos contar con su perdón.

Lo nuevo no sólo inquieta, también tiene su atractivo. Lo nuevo es algo intacto, inédito, lleno de posibilidades: produce un placer especial conducir un carro nuevo, estrenar una prenda de vestir, conocer un nuevo amigo, conseguir un nuevo empleo. Pero, ¿qué puede haber de realmente nuevo en el año que comienza? Tal vez lo que más novedad puede introducir en nuestra vida es nuestra manera de vivirla.

Comenzamos el año con María, la única que jamás defraudó ni a Dios ni a los hombres; que pasó por el mundo no sólo haciendo el bien, sino comunicando a todos el Bien que lleva en sus brazos. Como niños de andar vacilante empezamos el año de la mano de María, que lleva de la otra mano al Niño Jesús, para que nuestros pasos se acompañen con los pasos también vacilantes de Jesús.

Seguro que todos y cada uno de nosotros deseamos hoy a nuestros familiares, amigos y conocidos un feliz año 2019. La felicidad es un anhelo íntimo y supremo que todos llevamos dentro. ¡Qué felices seríamos si todos viviéramos en paz y en armonía en nuestras familias, Iglesia! Desear a todos feliz Año Nuevo es desear a todos un año lleno de paz y vivido con auténtico amor, con verdadero amor cristiano.

Le pedimos a Santa María, Madre de Dios y madre nuestra, que nos conceda a todos un año 2019 lleno de paz y vivido con mucho amor. Lo importante es que vivamos atentos a lo mejor que hay en nuestros corazones, recibiendo aquello que me puede hacer crecer. Por eso es bueno que nos deseemos mutuamente un Año Nuevo feliz, pero es mejor todavía que nos preguntemos: ¿qué deseo realmente para mí?, ¿qué es lo que necesito?, ¿qué busco?, ¿qué sería para mí algo realmente nuevo y bueno en este año que comienza?

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“Palabra hecha carne” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/02/palabra-hecha-carne/ Wed, 02 Jan 2019 20:21:19 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=420694 Solemnidad de la Natividad del Señor LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (1,1-18): En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él

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Solemnidad de la Natividad del Señor

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN (1,1-18):

En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo. En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció. Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron. Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

Juan da testimonio de él y grita diciendo: “Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo”. Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.

Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

Hoy se nos presenta el más grande y único tesoro de la humanidad: Jesucristo, el Hijo de Dios, hecho hombre. Pero qué sorpresa, lo encontramos como un niño indefenso. En torno a su cuna se dan cita las virtudes de la humildad y de la sencillez. En esa noche mágica todo se calla ante este misterio, y qué coincidencia que en este misterioso silencio se nos invita a escuchar. Suena y domina la Palabra que tiene mucho que decir a cada uno de los hombres de buena voluntad, esa Palabra es creadora y no sólo da la vida sino reaviva lo que estaba muerto; este Verbo nos alumbra y abre un nuevo camino del hombre hacia Dios; este camino estaba previsto desde el principio: estar “junto a Dios”. Esta Palabra es el mismo Dios, presente en Jesús.

Lo importante es que esta Palabra (el verbo) que era Dios nos vuelva a ilusionar. El verbo tan rechazado y tan malgastado en la historia nos vuelve a emocionar. El Verbo que parecía tan callado ante el mal, de nuevo nos devuelve la esperanza. Este Verbo que tiene un nombre muy concreto y se llama Jesucristo, el Hijo de Dios. Dios Padre, al hacerse hombre, manifesta su inmenso amor hacia nosotros, ¡verdaderamente sus planes son grandiosos! En esos planes el proyecto es claro: la humanidad será la clave para nuestra salvación. No son los ritos, cosas, sino el ser humano que es camino hacia Dios.

Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio; Dios se nos ha querido comunicar, ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne. Dios no se nos ha comunicado por medio de conceptos y doctrinas sublimes que sólo pueden entender los doctos. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo puedan entender hasta los más sencillos, los que saben conmoverse ante la bondad, el amor y la verdad que se encierra en su vida. Sus planes se ven en cada persona que es la imagen del Verbo encarnado. El nacimiento del Hijo de Dios fue un gran recordatorio a la humanidad de que Dios ama al hombre. Somos tan privilegiados, más importantes que los ángeles… Dios aceptó, respetó y amó desde el principio nuestra carne mortal.

Al hacerse niño, Jesucristo se jugó el todo por el todo. No vino para que otros le sirvieran, sino para enseñarnos desde el primer momento de su vida, cómo se aprende, cómo se necesita, cómo se perdona, cómo se sirve y cómo se ama, y todo esto quiso experimentarlo en carne propia: aprendiendo, necesitando, amando, sirviendo y perdonando. Viniendo como un niño quiere recordarnos que esa Palabra no se nos va a imponer. El Verbo quiere primero entender, sentir y aprender de los hombres. Parece que Dios Padre, en cada Navidad, quiere recordarnos qué tan importante es nuestra persona humana. ¿No debería eso motivarnos a sacar lo mejor de nosotros mismos?

¿Qué aprenderá este niño Dios en tu familia, en tu Parroquia, Diócesis? ¿Sentirá el amor, servicio, perdón? ¿Sentirá que es su lugar preparado por los hombres de buena voluntad? ¿Estará a gusto con tu “palabra–gesto” y responsabilidad en la familia, Iglesia? O tal vez hayas perdido la ilusión, emoción y sobre todo la esperanza de lo divino, justo, observando tú alrededor. ¿Perdiste el espíritu de la Navidad, de la escucha de la Palabra de Dios? ¿Y sólo las películas de Walt Disney y el ambiente comercial te emocionan y recuerdan que estamos en un tiempo privilegiado? El misterio de Navidad nos abre a estar al servicio de los demás; no estar esperando que nos sirvan, sino inclinarse delante del niño para estar a su servicio, tal como lo hará Él mismo durante su propia vida. Pero ahora necesita de nosotros, como el mismo Dios quisiera decirnos que la clave para comprender la Navidad es estar con y para los demás, es salir de su propio egoísmo.

Hay muchas palabras y verbos que intentan callar a este niño, que es el auténtico Dios. Algunos pueden venir desde los más cercanos círculos de los nuevos fariseos vestidos de ovejas. Son todos aquellos que quieren vivir y aprovecharse de la Palabra de Dios en la Iglesia, que no respetan ni tu llegada Señor, y sólo con sus medio-verdades manipulan desde “las cátedras” para obtener sus intereses. El Verbo sigue proclamando su llegada llena de paz, servicio y perdón. ¿Eso anunciamos en nuestros propios “Portales de Belén”? ¿O seguimos como los gnósticos, contra quienes está escrito este Prólogo del Evangelio de san Juan?

Ellos, manipulando las verdades, huyendo de los problemas reales y sin dar la cara a los problemas defendían que existe algo oculto, y sólo ellos lo podrán entender e interpretar. Hacían todo lo posible para que esa Palabra se convirtiera en el dualismo y perdiera su fuerza única. Eso ocurre también el día de hoy, en todos estos lugares donde no hay un buen testimonio de la Palabra que habitó entre nosotros. Y resulta que todo lo que trajo esta Palabra hecha carne era un ejemplo de entrega y estar al servicio de la humanidad, pero hoy se devaluó por falta del ejemplo en nuestras iglesias. Tenía razón R. Chateabriand cuando escribió: “Este tipo de instituciones pasan por tres períodos: el del servicio, el de los privilegios y el del abuso”. ¿En el cual estamos en la Diócesis?

No permitamos que otros, usurpando su poder y con palabras balbuceantes, decidan cómo tenemos que recibir y escuchar a este Niño. Desgraciadamente, a veces los mediadores de la Palabra lo único que hacen es hacer perder la fuerza e influencia innovadora y revitalizante de esta Palabra. Él vino por y para todos, y no es un Dios poderoso exclusivista como algunos crean que actúan en su nombre. Su inocencia y fragilidad nos sorprenden, pero este es el camino de Belén, no es para los que les orienta sólo el libro del derecho canónico, en vez de la estrella luminosa que abre el cielo para los sencillos y humildes.

Dios ha querido estar dentro del mundo, no fuera, y nadie tiene derecho de quitarnos esta ilusión. Él está presente en nuestra vida y es absurdo decir que Dios sólo habita en el cielo, y aquí lo limitamos con los cánones y

amenazas eclesiásticas. Nunca olvides que Él ha querido encarnarse en nosotros. ¿Para qué? No tengo ninguna duda: para enseñarnos a amar, servir, perdonar, volver a ilusionarse. Dios se humaniza, como dice san nAmbrosio, para hacernos a nosotros más divinos, más cercanos a Él. Cómo cambia todo cuando uno capta por fin que Jesús es el rostro humano de Dios. Todo se hace más simple y más claro. Ahora sabemos cómo nos mira Dios cuando sufrimos, cómo nos busca cuando nos perdemos, cómo nos entiende y perdona cuando lo negamos. En él se nos revela “la gracia y la verdad” de Dios.

No pierdas tu oportunidad de encontrarte con este Niño, que te espera para que “de su plenitud puedas recibir, gracia tras gracia”.El niño ha nacido como un excluido, sus padres no le han podido encontrar un lugar acogedor, su madre lo ha dado a luz sin ayuda de nadie, ella misma se ha valido, como ha podido, para envolverlo en pañales y acostarlo en un pesebre. En este pesebre comienza Dios su aventura entre los hombres. No lo encontraremos en los poderosos sino en los débiles, no está en lo grande y espectacular sino en lo pobre y pequeño. Hemos de escuchar el mensaje: vayamos a Belén; volvamos a las raíces de nuestra fe. Busquemos a Dios donde se ha encarnado. La Palabra que se hizo carne y acampó entre nosotros: “para encontrar felicidad en lo pequeño y para no deslumbrarnos con el vacío de lo grande, para amar y ser amados, para descubrir, una vez más, a Dios en nuestra vida y para renovar nuestra alianza con Él. Para todo ello y por todo ello es Navidad”.

Padre Ángel de Jesús Salvador

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“TÓMELO CON CALMA” http://tribunacampeche.com/opinion/2019/01/02/tomelo-con-calma-66/ Wed, 02 Jan 2019 15:35:25 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=420666 Da click para leer más

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Por: Fernando A. Mora Guillén*

 

  • Ana Gabriela Guevara, Titular cachirul en CONADE.

 

  • Graves recortes a Universidades, Ciencia y Tecnología.

 

  • Falsedad de declaración en Juicio del Chapo Guzmán.

 

Hace más de un año en unión con distintos lideres de la sociedad civil, iniciamos la campaña #JuntosporMexico, no más funcionarios ni legisladores sin estudios ni títulos profesionales. El pasado fin de semana se formalizó la designación de Ana Gabriela Guevara, como titular de la Comisión Nacional del Deporte, puesto para el que se establece como requisito mínimo, tener estudios de nivel licenciatura, situación que no cumple la medallista mexicana.

 

No se trata del primer caso que se registra en la presente administración, ya que de todos es sabido que para formalizar el ingreso de Francisco Ignacio Taibo, al Fondo de Cultura Económica, también se modificó el marco legal para que sin ser Mexicano por nacimiento, pudiera acceder al cargo. Queda claro que la Cuarta Transformación, no contempla el respeto y cumplimiento al marco legal vigente, y que será un talón de alquiles para el Gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador.

El nivel de los legisladores de igual forma es muy bajo, baste consultar los perfiles profesionales, para darnos cuenta de que más de una tercera parte de los Diputados Federales, carecen de estudios concluidos de educación media, técnica, y ya no hablemos de estudios superiores.

Es lamentable que si el Presidente de la República antes de acceder al cargo, estableció como requisito a los integrantes de su Ayudantía, el tener títulos profesional en distintas disciplinas, ahora para acceder a niveles superiores de la administración pública, como lo son la CONADE y el Fondo de Cultura Económica, se haga de lado o modifique el marco legal, para que funcionarios cachirules accedan al cargo; una o varias medallas olímpicas no sustituyen la formación profesional.

Tómelo con atención.- Una vez que se dio a conocer la propuesta de ley de egresos de la Federación para 2019, ha quedado al descubierto que el Gobierno Federal, contempló recortes de entre el 7% y 9% para la Universidad Nacional, el Instituto Politécnico, y el CONACYT; esto no se traduce más que en reducir los recursos a las instituciones de educación superior, y a las actividades de investigación en nuestro país.

 

En este espacio hace algunos meses, hablábamos de la necesidad de incrementar los presupuestos de Universidades Públicas en los Estados de la República. De igual forma, hemos expuesto la prioridad de elevar el nivel de las instituciones, y crecer el número de opciones ante la alta demanda de ingreso; y pese a ser una promesa de campaña del Presidente Andrés Manuel López Obrador, no entendemos el porqué se apuesta por criticar los salarios e ingresos de académicos e investigadores, y apostar por reducir recursos en busca de ejercer presión para generar mediante “austeridad”, el que rindan los recursos. Es una noticia lamentable que se traducirá en mayor rezago educativo, y un alto al desarrollo y crecimiento, al disminuir la investigación científica y el desarrollo tecnológico.

Tómelo con interés.- El inicio de la quinta semana del Juicio a Joaquín Guzman, ha quedado marcado una vez más por señalamientos sin fundamento, ahora en contra del Notario Ignacio Morales Lechuga, quien fuera Procurador General de la República, durante el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

En la audiencia del lunes, el Narcotraficante Colombiano Jorge Cifuentes (testigo protegido de la fiscalía), señaló que en su país no había corrompido a ningún fiscal; sin embargo en México sí, y señaló a Morales Lechuga. A diferencia de lo que sucedió en semanas pasadas con los señalamientos en contra de Felipe Calderón Hinojosa, y Enrique Peña Nieto, que dejaron pasar varias horas, y sólo se concretaron a señalar que eran falsedades, en el caso que nos ocupa, Ignacio Morales Lechuga, de inmediato abordó los señalamientos, destacando que nunca recibió ninguna cantidad de éste u otro narcotraficante. El abogado de inmediato destacó la forma en que Cifuentes ante el jurado, enfatizó haber asesinado a tres personas en Nuevo León en ese periodo; por lo que acudió a la Procuraduría General de la República, para solicitar al encargado de despacho, Alejandro Gertz Manero, de inmediato se abra una carpeta de investigación por los delitos señalados por Jorge Cifuentes, y en términos de los acuerdos internacionales, se exija copia certificada de las declaraciones para proceder legalmente contra quienes resulten responsables de la difamación que se comete en contra de su persona. Morales Lechuga manifestó incluso su disposición de viajar a Nueva York, y comparecer para aclarar los hechos.

Sin duda el notario defiende un prestigio ganado tras muchos años como abogado y litigante, que no puede permitir se ponga en duda con señalamientos carentes de sustento.

Esta será la última colaboración del 2018, para retomar nuestro ejercicio profesional el próximo miércoles 9 de enero; deseamos a nuestros lectores lo mejor en estas fiestas, y que 2019 traiga mejores noticias y temas para nuestro México.

 

Twitter: @Fernando_MoraG

Facebook: Fernando Antonio Mora

*Maestro  en  Comunicación Institucional por  la Universidad Panamericana.

*Socio Fundador del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo.

* Presidente de la Fundación Fernando Mora Gómez por la Libertad de Expresión.

 

 

 

 

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“Con, y en tu familia” http://tribunacampeche.com/opinion/2018/12/30/con-y-en-tu-familia/ Sun, 30 Dec 2018 13:18:54 +0000 http://tribunacampeche.com/?p=420278 Da click para más información

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Domingo de la Sagrada Familia

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS (2,41-52)

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: “Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados”. Él les contestó: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debía estar en la casa de mi Padre?” Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

Seguimos llenos del gozo y del espíritu navideño. Jesús, que nació en el Portal de Belén, es el origen de esta inmensa alegría. Han pasado unos días y ya el evangelista nos lo presenta en el templo donde supuestamente “está perdido”. Sin embargo, los que realmente “están perdidos” son María y José. Jesús ha crecido en la sabiduría, acepta la voluntad de su Padre y empieza a tomar su lugar en la misión encomendada. Este cambio no entienden, ni asimilan aún sus padres. Lo encuentran en el templo hablando con los doctores y se dan cuenta de lo mucho que sabe y aprendió. María y José se dan cuenta que su Hijo empieza a recorrer su camino, escuchar a su corazón y separarse de sus padres para hacer la voluntad del Padre Dios.

Para María, vivir la experiencia de perder a su hijo, aunque sea por unas horas, es desgastante y devastadora. Pero pensándolo bien, reconocemos en esta experiencia dolorosa que un Dios se nos puede extraviar. Inclusive, podemos estar muy cerca de él y perderlo de vista. Es un Dios al que no nos podemos acostumbrar y ojalá que siempre nos pueda sorprender. A este Dios siempre hay que verlo con los ojos contemplativos y de admiración. Darlo por conocido, acostumbrarse por completo, dejarlo únicamente en la rutina es la mejor manera de perderlo. María, en este difícil momento, nos lo enseña. A Dios hay que dejarlo ser Dios. Hay que ir aprendiendo durante toda la vida de este Dios. Tenía razón R. Chateubriand: “El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios”.

Siempre me ha impresionado que Jesús, adolescente, toma su primera decisión personal al margen de sus padres. Se queda para escuchar y dialogar con los sabios y doctores de la Ley. A pesar de que ya había comprendido que debía estar en la casa de Dios, aceptó vivir bajo la autoridad de María y de José. De ellos aprendió a obedecer a su Padre Dios. La Sagrada Familia eran buenos formadores, pero queda claro que no era fácil ni para ellos este camino.

Este fragmento del Evangelio nos hace reflexionar sobre nuestra relación y educación de nuestros hijos. Los padres han de saber que sus hijos también piensan, quieren, buscan y se equivocan. Y deben ayudarles aunque su camino no coincida con el de ellos. A veces los hijos son mudos en casa porque el diálogo se hace imposible, a no ser que piensen todos de la misma forma. En este caso, me imagino que algo grave habrá pasado en esta familia y no hay libertad de expresión.

Los padres deben dejar su protagonismo e “ir muriendo” poco a poco, para que su hijo tenga autonomía, iniciativa, creatividad y un día pueda llegar a ser un padre también. Deben ir dejando de ser padres para convertirse en hermanos de sus hijos, en compañeros del camino. Este camino tuvo que recorrer la Sagrada Familia. Este es el conflicto interno que están viviendo angustiados la Virgen María y san José: “Hijo, ¿por qué nos has tratado así?”. La tarea no es fácil, requiere un gran sacrificio y tal vez nunca lo vamos a entender en su totalidad.

Creo que María tenía que “perder” a su hijo para encontrar al Hijo de Dios. El caso es que ella no paró hasta recuperarle y se atrevió a pedirle una explicación de su comportamiento. Fue ansiosa su búsqueda y grande su anhelo por reencontrarle a Jesús. María “conservaba todo esto en su corazón”. El misterio de Dios no cupo en la mente de María, pero tuvo cabida en su corazón. Es la única manera garantizada que existe de no perderle a Dios. Guardar cada instante que con Él vivimos en nuestra memoria, aprovechar toda ocasión mientras esté con nosotros para atenderlo, y renunciar a entenderlo con la mente para comprenderlo con el corazón.

Y san José, ¿que aprendemos de él? Tendría unos catorce años de edad al comprometerse oficialmente con María, que tendría unos doce; eso era lo normal en Israel. Y María y José eran dos israelitas normales. A punto de casarse, más o menos un año después, José se encontró con que María estaba embarazada. La Ley de Moisés le mandaba a José denunciar públicamente a María ante las autoridades y apedrear primero él a María. José amaba profundamente a esa mujer y decidió desaparecer sin denunciarla, así la gente creería que el niño de María era de José y que José se había negado a asumir las responsabilidades paternas.

Por amor, José decidió cargar con toda la culpabilidad pública, pero no culpar a María. José decide que ama a María tanto como para saltarse la ley que le mandaba denunciarla, y Dios decide que Jesús, el hombre que viene a revelar que el amor es la esencia de la Ley, no puede encontrar nadie mejor como padre que José.

José, por amor, decide que él puede ser el mejor esposo para María y el mejor padre para Jesús que, según nuestras leyes genéticas, no es hijo suyo.

Es un hombre extraordinario y lleno de actitud positiva sin importar las adversidades, creyendo siempre en el bien y sabiendo que Dios siempre tendrá la última palabra. ¿No crees que deberíamos hoy aprender mucho de él? Somos tan calculadores, negativos y desconfiados. J. J. Rousseau, con razón escribió: “Un buen padre vale por cien maestros”.

Entre María y José hay un vínculo muy especial basado en el amor y la confianza. María, que no era de la familia de David, acompaña a José a Belén. Entre ellos no hay ninguna obligación sino un compromiso basado en el amor. María, a punto de parir prefiere irse con José, recorriendo caminos no seguros, con todas las incomodidades de un viaje en esa época, dejando a sus parientes en Nazaret. Ella sabe que con José estará segura, él estaría dispuesto a dar la vida por ella y por su hijo. Si hay amor nace la vida, y hay necesidad de transmitir todo esto en un ambiente más natural, en la familia.

La misión de los padres es la de preparar a los hijos para la vida, para que ellos puedan realizarse libremente como personas auténticas. Por eso ser padre es muy difícil y ojalá lo entiendan los hijos. Ser hijo también es difícil y esto deben reconocerlo los padres. Sería maravilloso que los niños crezcan porque hallen en la familia un ambiente de amor, porque lo respiran en todo lo que se dice y se vive en el hogar. Que los jóvenes crezcan porque hallen comprensión, caminos abiertos, una ayuda que no pide nada a cambio porque así es el amor. Que los mayores crezcan y superen toda la tentación de cansancio, de rutina, de malhumor, de inseguridad.

Ojalá, a la pregunta: ¿qué es el amor?, los hijos pudieran responder: “mis padres”; y los padres: “nuestros hijos”. Dios es amor, y es en la familia justamente en donde nosotros recibimos la primera y definitiva manifestación de lo que es el amor, así que es en la familia en donde se nos revela, primera y definitivamente, lo que es de verdad Dios.

Dios al hacerse hombre elige nacer en una familia, porque sin ella no sería verdadero hombre, no sería humano. Jesús, como cualquier niño, vive y aprende el amor en el seno de la familia, vive su infancia junto a su familia. La familia es célula importante para la Iglesia y para toda la sociedad, por ello Dios la elige para hacer que el Verbo venga al mundo. Los padres tienen que amar a los hijos hasta lograr que estos lleguen a ser capaces de amar. Sólo entonces serán adultos en el amor y preparados para crear nuevas familias.

Hoy la Iglesia nos invita a celebrar esta Fiesta de la Sagrada Familia, para que todos nos fijemos en ella como lugar de vida y amor. Hoy contemplamos esta maravillosa familia: a Jesús, María y José, como protectora de nuestras propias familias. Ellos son también el prototipo y el modelo más perfecto de familia que hemos de imitar en nuestra vida. Ojalá pudiéramos respirar en nuestros hogares su delicadeza, ternura, comprensión y respeto que se vivía en la casita de Nazaret.

La familia de Nazaret es en un ideal por el que vale la pena luchar y pelear la vida entera. Si definimos la familia como comunidad de vida y amor, estamos expresando una realidad que se da en Dios en grado supremo. Dios es la más completa y perfecta comunidad de vida y amor. Aquí, como en el pueblo de Jesús, toda familia en la que, de verdad se haga visible el amor familiar, es una familia sagrada. Se convierte en el icono del mismo Dios. ¡Ojalá así sea tu familia!

¡Feliz día, con (y en), tu familia!

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