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Mexiquillo está en la luna

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Es hora de que te sientas astronauta en tu propia tierra, porque estás a punto de pisar un terreno muy similar a la luna. De un bosque de coníferas pasas a una planicie semiárida. El cambio de escenario lo imponen las rocas de lava petrificadas. Es el Jardín de Piedras de Mexiquillo, ubicado en Pueblo Nuevo, en el Estado de Durango.

Los gigantes de piedra esculpidos a capricho de la naturaleza llegan a medir entre 7 y 8 metros de altura. Según los expertos su historia data de hace millones de años, cuando la tierra fue tapizada de magma. Pero el resultado de sus formaciones encuentra su explicación en la erosión del viento, que se encargó de pulir cada monolito, mismos que se exploran escalando o a rappel.

Gracias al paisaje que ofrece, se rodaron algunas escenas de la película “El Cavernícola”, con la actuación de Ringo Starr. También ha servido como locación para otros largometrajes, entre ellos “Dragon Ball Evolution”. Y si tienes “placeres culposos”, entonces recordarás que el cantante Diego Verdaguer grabó el video de la canción “Todos mentimos”.

Enclavado en la Sierra Madre Occidental, el Parque Natural Mexiquillo se puede explorar en bicicleta de montaña para llegar hacia otra de sus máximas atracciones: El Espinazo del Diablo, un entorno compuesto por cañones profundos que, en parte, también pertenecen al Estado de Sinaloa.

Cuentan las historias del imaginario popular, que entre sus imponentes barrancas se logra ver la imagen del demonio, así que en su nombre lleva la penitencia. Antes de llegar a este punto debes hacer una parada en su mirador (más de dos mil metros sobre el nivel del mar), desde ahí concentra tu vista en las tonalidades que la luz de la mañana o del atardecer otorga a cada elemento que te rodea.

 

UNA BRISA DE FRESCURA

Esta reserva ecológica integrada por 13 mil 475 hectáreas, es el refugio de numerosas caídas de agua que provienen del cruce de tres diferentes ríos. La más importante y de fácil acceso durante tu recorrido es la cascada Mexiquillo, que tiene una altura de 20 metros.

Además de disfrutar el rugido de la fuerza del agua, algunas aves se suman con sus cantos y ruidos, como las guacamayas.

Esta caída está enmarcada por flora endémica de la región, así que podrás respirar el olor que desprenden dos tipos de árboles: pinus durangensis y pinus engelmannii.

Tampoco debes dejar de conocer la laguna que lleva el mismo nombre del parque, que permite ser navegada en kayak y, si eres valiente, entonces puedes zambullirte en sus aguas heladas.

Ya que tomaste confianza, es hora de que te subas a una moto cuatro por cuatro, para que penetres por túneles poco iluminados.

Es la ruta “terraplén”, vestigios que hablan de la antigua intención de crear una vía a través del bosque para la circulación del tren, una obra que nunca se concluyó.

Su estructura tiene forma de bóvedas con un largo de cinco metros y una altura de seis. Así que no olvides cargar con tu propia linterna para evitar cualquier contratiempo en tu andar sobre piedras sueltas y charcos de lodo.

Para seguir disfrutando de paraje boscoso, hay áreas habilitadas en caso de que te guste acampar. Si no, hay una variada oferta de cabañas para integrarte a la atmósfera que sólo esta zona puede otorgar.

Jimena González Bernal

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