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4 CLAVES para distinguir un perfume verdadero de uno falso

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Que no te den gato por liebre. Aunque te juren que lo que tienes entre manos es auténtico, no caigas en la versión ‘cool’ del timo de la estampita.

“La mejor manera de saber que te estás llevando un perfume de verdad es comprarlo en los canales autorizados. Ahí el 100% son legales porque, a diferencia de otros sectores como el textil, en perfumería no hay sobreproducción en origen que luego se distribuya por canales clandestinos”, sentencia Val Díez, directora general de Stanpa (Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética).

La picaresca de algunos vendedores no conoce límites. En algunos mercadillos llegan a ofrecer las falsificaciones como “perfumes robados” para que el comprador crea que está haciendo el gran negocio del día. “Puede que hasta le enseñen uno de verdad, pero el que le venden, que va empaquetado, sea falso”, explica Fernando Magariños, abogado de Stanpa. O sea, la versión cool del timo de la estampita de toda la vida.

Comprar una fragancia fuera del circuito legal para ahorrarse unos pesos, ya sea en mercadillos, top manta y por Internet en e-commerce de dudosa procedencia, es adquirir siempre una falsificación. “Y éstas siempre se elaboran en laboratorios o almacenes clandestinos, sin ninguna norma de higiene y con los trabajadores en condiciones de explotación laboral. No sólo en China. También existen en España”, asegura Jesús Martín Moreno, jefe del Grupo de Propiedad Industrial de la Policía Nacional.

“El vendedor es el último eslabón de redes ilegales de distribución que se saltan las normas sanitarias, las laborales y las fiscales. El problema con el que muchas veces topamos al hacer estas intervenciones es que el ciudadano de la calle se apiada del vendedor, que suele ser un inmigrante ilegal en una situación de absoluta vulnerabilidad. No se plantea que esta actividad hace daño también al que tiene su perfumería legal, al del transporte, el almacén…”.

Aunque últimamente los piratas afinan bastante al copiar, distinguir un perfume de verdad de la falsificación es bastante fácil, incluso sin tener el original a mano. Fernando Magariños da algunas claves para descubrir, a ojo de buen cubero, si un perfume es falso:

 

ESTUCHE

Las marcas comerciales juegan duro en el punto de venta. Imagina un duty free: decenas de cajas intentando atraer la atención del cliente. Todo vale: el brillo, la impresión impecable de las letras, la generosa textura del cartón que se ve a través del celofán… En el mercadillo, en cambio, las cajas dan una impresión más chusca. “El cartón es de peor calidad, de menor gramaje. También sucede con el ensamblaje del interior y que impide que la botella se mueva durante los traslados”. Si sospechas que una marca de lujo jamás acabaría en una caja así de mal, lo más probable es que lo que tengas entre manos sea una imitación.

 

CELOFÁN

Un vistazo al plástico que envuelve la colonia basta para percatarse de que es un trucho. “En los originales el celofán tiene cuerpo, los pliegues son exactos y queda adherido al embalaje. En la falsificación, suele ser fino y quedar aire entre el cartón y el celofán. Se nota fácilmente porque al frotarlo, suena”.

 

FRASCO

¿Te pondrías un perfume que viniera en una lata de gasolina? En los verdaderos, el cristal es de calidad, liso, transparente y de una pieza, para evitar pegamentos que puedan contaminar el perfume. Se debe a que en el punto de fabricación, todos los dispensadores se cortan a la misma altura. Pero no todos los frascos son iguales, por eso, en muchos casos sobra mucho tubo dispensador.

 

ETIQUETADO

La ley obliga a todos los fabricantes a desglosar los ingredientes de cualquier cosmético. Los perfumes no son una excepción. “Si no vienen en el exterior de la caja, vendrá el símbolo de un libro que quiere decir que están en el interior. En las falsificaciones, pueden no estar. Y puede que tampoco esté el número de lote ni el código de trazabilidad, que es un código diferente al Ean (el consabido código de barras) y que pone el fabricante para saber qué recorrido ha tenido ese producto en concreto desde su fabricación.

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