Inicio»Cultura»Tú, ¡bien concha!

Tú, ¡bien concha!

0
Compartidos
Google+

Cerrada, así debes comprar la concha de moluscos como los mejillones o los ostiones. Una vez en casa basta con cepillarlas bajo la llave de agua para retirar arena y suciedad.

Si el tema serán crustáceos, como jaibas o langostas, son mejor vivos. Pero si no es lo tuyo y los quieres ya listos para echarlos a la olla, es importante verificar que sus caparazones se mantengan rígidos y que su aroma sea a agua de mar fresca, nunca a amoníaco.

Una vez en casa, recuerda que la cocción de estos productos es mucho más rápida en comparación con la carne de res o pollo.

Adobos, salsas y sazonadores, así como mezclas de especias, resultan ideales para agregárseles.

TRES DATOS

1.— En el mundo se cultivan varios tipos de este molusco bivalvo: el europeo, de forma redondeada que es el más codiciado; el oriental o rizado, que es el más común, y el ostión portugués, de concha alargada y gran tamaño

2.— La tradición culinaria marca que los ostiones sólo deben consumirse en los meses cuyo nombre incluye la letra “r”. Durante los meses que no la tienen, los ostiones se reproducen, por lo que no deben comerse.

3.— Lo mejor es comprarlos vivos; su concha, pesada por el contenido de agua, debe estar cerrada herméticamente, y una vez abierta, debe retraerse al contacto con gotas de limón.

ABRIRLAS

Recuerda que existen guantes especiales de metal que ayudan a proteger tus manos de cualquier corte al momento de hacer esta técnica.

1.— Recién llegados del mercado, mantener las almejas, ostiones y mejillones vivos en un recipiente con agua fresca y sal, cambiándole el agua cada hora aproximadamente. Conservar así por un par de días. Evitar conservarlos en el refrigerador o congelador.

2— Enjuagar el molusco que se vaya a abrir fresco en el chorro del agua y secarlo con un paño (retirar las barbas de los mejillones dándoles un jalón hacia arriba). Colocar un trapo limpio sobre la tabla y colocar encima el molusco con la boca hacia arriba.

3.— Sostener con una mano el molusco y con la otra un cuchillo con punta, colocándolo sobre la abertura de la concha. Dar un golpe sobre el cuchillo y presionar hacia abajo rasgando toda la concha para que pierda su fuerza y se abra por completo.

4.— Despegar con la punta del cuchillo la carne de las paredes de la concha e irla juntando en la parte central. Abrir más la concha y despegar toda la carne hasta que la concha quede limpia.

5.— Poner la carne sobre la tabla. Si se desea, cortar y desechar la parte oscura que corresponde a las vísceras (hay personas que no se la quitan).

6.— Picar la carne y guardar o utilizar de inmediato en distintas recetas.

RIESGOS

En el caso de los congelados, es importantísimo verificar que los empaques estén perfectamente sellados y no tengan señales de escarcha o cristales de hielo, que se traducen en alimentos descongelados y vueltos a congelar.

Conviene adquirir conchas, crustáceos y filetes únicamente de proveedores establecidos y que cuenten con los equipos para su correcto almacenamiento.

Los cuidados durante la transportación también son importantes, pues pescados y mariscos tienden a descomponerse mucho más rápido que cualquier otro perecedero. Si vas a tardar más de dos horas en llegar a un refrigerador, se recomienda transportarlos en hieleras o contenedores que ayuden a conservarlos fríos.

 

Noticia anterior

Reabren entrada del Puerto Industrial “Isla del Carmen”

Siguiente noticia

Prisión por violación equiparada