Inicio»Cultura»Organilleros animan el Centro Histórico

Organilleros animan el Centro Histórico

0
Compartidos
Google+

Como cada año, los organilleros Carmela Hernández y Juan Carlos Méndez Hernández, acompañados de su cilindro que contiene más de 40 piezas musicales, visitaron una vez más la ciudad de Campeche, para promover uno de los oficios más antiguos de la Ciudad de México.

Con su particular instrumento musical que pesa 45 kilos, los organilleros que desde hace 15 años visitan Campeche y que son integrantes del Sindicato de Organilleros, se turnaron para interpretar una variedad de canciones, entre ellas “La cucaracha”, “Las mañanitas”, “El chubasco”, “La bikina”, “Flor de capomo”, entre otras, que animaron y dieron vida a la avenida 16 de septiembre, a cambio de unas monedas.

Quienes acudieron al Paseo de Reyes realizaron sus compras acompañados de música instrumental, que transmitía armonía y serenidad. También no dudaron de acercarse para fotografías y grabar un pequeño espectáculo que mayormente se da en la Ciudad de México.

La pareja de organilleros señaló que esta tradición la aprendieron desde que eran pequeños, ya que es un oficio que ha formado parte de su vida, iniciado por sus tatarabuelos que fueron los que les ensañaron a manejar el organillo.

Esta tradición la conservan porque actualmente las nuevas generaciones se enfocan a realizar otras cosas, y este oficio ya no lo ven como un trabajo, en ocasiones hasta les avergüenza pararse con un cilindro el cual es bastante pesado.

En México son 26 parejas de organilleros que se encuentran distribuidos. Este oficio es uno de los más antiguos a pesar de las dificultades, se resiste a desaparecer.

Carmela Hernández y Juan Carlos Méndez, para probar suerte visitan cada determinado tiempo un estado para promover este noble oficio y esparcir la música a través del organillo. Con ello dejan en claro que la figura del organillero forma parte del paisaje urbano de la Ciudad de México y de otros sitios como Campeche.

Noticia anterior

Exigen respetar los pasos peatonales

Siguiente noticia

Mototortilleros, un peligro