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La diosa verde de Alfonso Cuarón

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LONDRES.– Sheherazade Goldsmith tiene nombre de reina persa, pero, en realidad, la pareja de Alfonso Cuarón, flamante ganador del Óscar a mejor director por “Gravity”, es más bien conocida como “la diosa verde”. Este es el apelativo con el que se refiere a ella la prensa británica, puesto que durante la pasada década se ha labrado un nombre como defensora de la comida orgánica y activista del medio ambiente.

Menuda y bella, Goldsmith, de 39 años, es un personaje atípico con una vida que poco tiene que envidiarle a la de Cuarón, con quien actualmente convive en Londres. Es londinense de nacimiento, hija de la actriz británico-colombiana Viviane Ventura y del multimillonario John Bentley, quien solo reconoció su paternidad cuando Sheherezade tenía dos años. Creció en el lujoso barrio de Chelsea con su hermanastra Jasmine Duggan y una nanny española, Lola, que todavía vive con ella y la ayuda a criar a sus tres hijos, frutos de un matrimonio que se rompió en 2009.

Pasó diez años casada con Zac Goldsmith, un rico heredero londinense que entonces dirigía la revista The Ecologist y que hoy es diputado y con el que lo aprendió todo sobre el medio ambiente. Se conocieron cuando ella tenía 25 años y fue amor a primera vista: un día, mientras estaba sentada en una pizzería, le llegó un ramo de rosas a la mesa y una invitación para salir a cenar. Sheherazade y Zac se casaban cuatro meses más tarde.

No es extraño que su belleza llamara la atención de Goldsmith. Con apenas 17 años fue el mismísimo Richard Branson quien la vio por la calle en Sudáfrica y le sugirió que se convirtiera en modelo. Ella, educada en el Liceo Francés primero, después en un internado en Suiza y con cuatro idiomas en el bolsillo, decidió intentarlo “para viajar y ver mundo”, pero la experiencia no le gustó y, al cabo de un año y medio, dejó las pasarelas.

“No se me daba bien y, sinceramente, me parecía que no tenía ningún sentido. Al final lo único que hacía era destrozar mi autoestima”, explicó. Pero no abandonó del todo la moda: decidió meterse en el mundo del márketing, trabajando entre otros para Armani, Calvin Klein y Prada, algo que sin duda la ayudó a convertirse en una de las jóvenes londinenses con más estilo de su generación, según proclamaron revistas como Harper’s Bazaar entre otras. Además, probó fortuna en el cine, actuando en una película de Franco Zeffirelli, “Storia di una capinera”, pero tampoco le gustó.

Tras casarse en 1999 y quedarse embarazada de su primer hijo, decidió convertir la comida en el foco profesional de su vida. De Lola, su nanny española, aprendió a apreciar la cocina con ingredientes frescos, una pasión en la que se volcó completamente en el año 2000, cuando montó junto a una amiga uno de los primeros restaurantes de comida orgánica de Londres, donde también preparaban comida para bebés.

Después vivió en constante contacto con la naturaleza en una granja en Devon junto a Goldsmith y sus hijos. Fueron los años en los que comenzó a darse a conocer más allá de su apellido de casada: firmó columnas de opinión siempre relacionadas con la comida orgánica en los mejores medios británicos y en 2007 publicó un libro, “A slice of organic life: get closer to the soil without going the whole hog”, en el que ofrecía 90 recetas para cultivar tu propia comida orgánica en casa, criar gallinas y cocinar sano.

No está muy claro cuando ni cómo conoció a Cuarón, quien vive en Londres desde hace 13 años y que también se divorció a finales de la pasada década. Lo que sí se sabe es que ha sido una compañera clave para el director durante los difíciles años que ha pasado luchando por filmar “Gravity”.

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