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Pese a éxitos en la danza, nunca dejaré de aprender: Santos Linares

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“A pesar de haber cosechado muchos éxitos, siento que no he realizado todo lo que me propongo, y no me siento satisfecho con los conocimientos que tengo, pues nunca dejaré de aprender”, afirmó el coreógrafo y bailarín Lauriano Rafael Santos Linares, y recalcó que seguirá llevando el folclore a todos lados de la República Mexicana, para que sepan que Campeche siempre tendrá un lugar importante.

Emocionado por sacar del baúl de los recuerdos los sucesos que marcaron su vida para ser profesional de la danza, eligió su casa máter: la Escuela de Educación Artística del Instituto Campechano, ubica en la calle 10 número 357 de la zona Centro, para charlar y revivir acontecimientos que guarda en el corazón y que han sido fruto de su dedicación y esfuerzo.

Luciendo camisa blanca, pantalón y zapatos negros, con sencillez y amabilidad platicó de su trayectoria y logros que lo han formado dentro del campo de las bellas artes. “Disfruto aprender y enseñar a las nuevas generaciones, para que tengan las bases fundamentales y puedan sobresalir en un ámbito muy saturado”, expresa sonriente.

Santos Linares inicia su aventura dancística profesional en 1985 en la Dirección de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Campeche (UAC), a cargo del extinto Ricardo Encalada Argáez, quien le dio la oportunidad para trabajar como docente dentro del taller de jazz y folclore al mismo tiempo.

“Tuve la oportunidad y la dicha —afirmó—, de ser alumno del maestro Ramón Olivares Sosa, de quien tomé el ejemplo y con quien tuve la iniciativa para abrirme los ojos dentro de lo que es el campo de las bellas artes, específicamente en la parte coreográfica”.

Sonriente y gesticulando en todo momento, mencionó que su talento es una enorme virtud, y ha tenido la oportunidad de desenvolverlo con amor, profesionalismo y facilidad, lo que lo tiene muy satisfecho.

 

SU VOCACIÓN

En 1986 inició sus estudios en el Tecnológico de Campeche para ser administrador de empresas, pero solo estuvo dos años y medio, pues se dio cuenta de que no era lo suyo. Entró a la Escuela de Educación Artística del Instituto Campechano.

“En ese tiempo inicié como alumno y docente fuera de la escuela. Me mandaron a Aguascalientes, a Bellas Artes y al Congreso Nacional de Maestros, que fue en Calkiní. Por medio de la Escuela de Educación Artística del Instituto Campechano y de estas experiencias, inicia mi formación profesional en el campo de la danza folclórica”.

En 1990 egresó de la escuela y entró como maestro de repertorio, técnica y coreografía. Después dio clases de maquillaje, monografía, bailes populares e internacionales, al tiempo que se empapó de cursos en academias como la de Ana Rosa Cáceres de Baqueiro, quien lo recibió con gusto y aprobación, por su disciplina y desenvolvimiento escénico, que le ha abierto muchas puertas.

También fueron sus mentoras Yoyis Cambranis, Lilian Zetina, Paulina Guerrero y Diana Presuel, de quienes recibió conocimientos que fueron trampolín para obtener logros en su desarrollo profesional.

 

SU ANDAR PROFESIONAL

Santos Linares trabaja con el Gran Ballet Folclórico del Gobierno del Estado, junto a Rosa Dehesa. Antes, colaboró con Jesús Matus de Chiapas y dio cursos en Aguascalientes, Guadalajara, Guerrero, Monterrey, Veracruz, Yucatán, Baja California y Coahuila, entre otros estados mexicanos. A nivel internacional, en San Diego, California, dentro de la unión y conexión con la Asociación de Maestros de Danza Popular.

Pese a dominar y enseñar todos los géneros dancísticos, Lauriano Rafael se identifica más con el jazz, pues lo hace sentir con un poco más de libertad, con mayor expresión y transmisión de sentimiento, aunque no hace de menos el folclore, porque le encanta.

Cuando me enviaron como monitor a Calkiní por la Asociación Nacional de Maestros de Danza Popular Mexicana —agrega, al tiempo que entrelaza las manos—, conocí una amalgama de amigos que ahora me solicitando para brindar talleres y seminarios de danza y maquillaje.

“Soy una persona bendecida por tanto talento, me siento a gusto y lo gozo porque de nuevo veo a mis amigos. Para mí, la profesión que ejerzo y el impartir clases no es trabajo, porque lo disfruto. Sé que voy a conocer nuevos alumnos, maestros y lugares. Voy a pasear. Cuando uno hace las cosas con amor todo es mejor, y se disfruta”.

A nivel estatal ha obtenido logros, pero sobre todo la dicha como persona de tener muchos conocidos. A través del Ayuntamiento de Campeche —relata—, he sido bien relacionado al apoyar a municipios como Calkiní, Hecelchakán y Tenabo para dar continuidad a sus agrupaciones dancísticas.

—¿Hay alguna encomienda que recuerde con especial cariño?, se le preguntó.

—Sí. El trabajo que más valoro, atesoro y aprecio es cuando fui a dar clases a Bellas Artes, pues me conmovió y dio mucho temor enfrentarme con gente grande, pero lo hice bien, responde entre suspiros.

A futuro —revela—, por ahora me invitaron a apoyar el folclore en el congreso nacional programado para julio en Champotón, y seré coreógrafo y representante del grupo de Escárcega que actuará en Bolivia, en fecha por definir. “Estas cosas tan bonitas son el mejor reconocimiento que te pueden brindar, y te das cuenta del valor que le dan a tu trabajo y el cariño que te tienen tus alumnos”.

De su participación en las festividades del Carnaval, precisó que inició en el 1986 como bailarín, y al siguiente año Gloria Montero lo nombró responsable de las coreografías y montajes de las comparsas, con lo que conformó lo que hasta ahora es su equipo de trabajo.

“Con sencillez y profesionalismo se logran muchas cosas, y en el folclore campechano siempre hay que basarnos en nuestras raíces. Lauriano Santos nunca dejará de pisar la tierra, y continuará trabajando para seguir enseñando y aprendiendo”.

 

SUS VIAJES

En el plano internacional, indicó que ha viajado con el ballet del Instituto Campechano y como director del grupo del Ayuntamiento, donde está desde 1989, a diversos lugares como Nueva York, Miami, Belice y Guatemala, entre otros.

“El campo de la danza me ha dado la oportunidad de conocer toda la República Mexicana y partes del extranjero”.

Cuando estoy en Campeche programo mis clases en la mañana, los talleres en la tarde y el Ayuntamiento en la noche, y los trabajos particulares o valses veo cómo acomodarlos para evitar “choques”, en lo que tengo la confianza de mis alumnos para coordinarme.

Uno de mis mayores logros y gran reto fue la coreografía para un aniversario del Instituto Campechano, pues coordiné a 250 personas en el Estadio Universitario. “Fue difícil, pero me dejó mucha satisfacción y enseñanza”, recordó.

 

EL ADIÓS DEL IC

Recientemente, el Instituto Campechano le hizo un reconcomiendo por sus años de trayectoria. “Estoy agradecido. Me siento querido por todos mis compañeros, pero por razones de salud cierro un ciclo muy importante, pues me retiraré de las labores académicas debido a tanto estrés y problemas cervicales”.

El médico me recomendó hacer a un lado tanto trabajo, porque tanto estrés y responsabilidad acaban a uno, además de que también sirve para dar paso a las nuevas generaciones.

Para mí, la danza es fantasía con un solo objetivo: la raíz de su pueblo, y sobre eso gira la creación es una sola base. Dentro de esas ramificaciones vienen las coreografías, que implican movimientos y respaldo del maquillaje y la expresión, factores que se plasman en un espacio escénico… y también forman parte de la vida del artista, finalizó.

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