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Se despiden de difuntos

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CALKINI.— Las familias calkinienses no podían faltar a la celebración de la despedida de las almas el último día de noviembre, aunque no todos celebraron como quisieron, ya que la falta de recursos económicos fue el principal impedimento.

La celebración consiste en ofrendar alimentos, agua, velas y todo lo acostumbrado en el Día de Muertos, para que las almas carguen sus provisiones antes de regresar al mundo de la muerte.

En el domicilio de la señora María Rosalina Maas Padilla, esta celebración se convirtió en fiesta, en donde sus hijas, nietos, bisnietos y tataranietos, se reunieron en su domicilio para elaborar los pibipollos que ofrendaron a los que se nos han adelantado en el más allá. La celebración hizo desembolsar entre 300 y 400 pesos por familia.

EN HECELCHAKAN, familias de la Sabana del Descanso realizaron sus altares de Hanal Pixán para despedir a las ánimas que estuvieron un mes en la tierra para convivir con sus parientes.

Esta costumbre heredada de nuestros padres y abuelos, no se olvida porque la tenemos arraigada, y mientras estemos vivos seguiremos realizando esta comida, señalaron las familias Hernández Chi, Chi Damián y Chi Collí.

En la mesa se terminan de quemar las velas y veladoras, cada una de ellas tiene un nombre y es el del difunto, y como de costumbre se colocan los pibipollos, chocolate, cigarro, dulces, frutas de la región como la yuca, camote, naranja, mandarina, plátano, entre otras cosas, sin falta la foto.

Muchos dicen que esta tradición únicamente la conservan las familias católicas, ya que otras religiones o sectas, de plano las han olvidado, hasta en las escuelas antes hacían altares, señalaron Francisca Uc Pantí, Macaria Pérez Mut y Margarita Palma Euán.

EN SODZIL, Mario Cocón Dzul de 59 años de edad y Amalia Euán Escamilla de 54 años, cumplieron con la tradición de despedir a las ánimas, por lo que desde temprana hora escarbaron el hoyo en la tierra y prepararon el horno tradicional, mientras se preparaban las gallinas para el relleno de los pibipollos, para proceder entre todos a su elaboración.

EN HOPELCHEN, muy pocas familias despidieron el mes de noviembre el cual es dedicado a los Fieles Difuntos, pues las fechas arraigadas son el Hanal Pixán y el bix, sin embargo algunas realizaron sus altares en donde colocaron los tradicionales pibipollos, flores, comidas, dulces y otros productos que a sus difuntos disfrutaban en vida.

La mayoría llevaron sus pibipollos a hornear a las panaderías, como sucedió con las familias Tuyub González y Koh Cot.

En el cementerio la afluencia de visitantes fue escasa, casi el 10 por ciento en comparación del inicio de mes, sin embargo cumplieron la tradición de llevar flores a sus fieles difuntos.

EN TENABO, familias despidieron con novenas, cánticos y oraciones a los fieles difuntos, a quienes ofrendaron pibipollos, agua, chocolate, pan, dulces, refrescos y frutas. Según la creencia, la comida es el bastimento para su retorno al más allá, con esto culminan las festividades de Día de Muertos.

Marcelina Pool Montero y Juan Caamal, desde hace 60 años celebran la despedida de las almas de sus seres queridos, desde muy temprano se levantan para preparar los pibipollos que partieron de la vida terrena.

Los colocan en el altar llenos de flores, veladoras y velas, costumbre que fue inculcada por sus abuelos y que hoy lo transmiten a sus hijos y nietos.

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