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Sin cultura de una alimentación sana

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En los campechanos no existe la cultura de alimentarse sanamente, pues es alto el consumo de “alimentos chatarra”, y los resultados están en que más de la mitad de los adultos tiene algún grado de sobrepeso, coincidieron médicos y nutriólogos, al urgir a la población a educarse, para aprender a comer nutritivamente.

Una alimentación balanceada evita obesidad, trastornos y enfermedades crónico degenerativas, indicaron el doctor Manuel Gracián Barrera y los nutriólogos Jorge Novelo Vázquez, Cecilia Lara Gamboa, Magda Noemí González Palomo e Hilda Silva Cambranis.

Novelo Vázquez indicó que tampoco existe la cultura de visitar al nutriólogo, pues al año los entre 150 y 200 asociados al Colegio atienden en promedio a cinco mil personas, de las cuales el 36 por ciento llega por problemas de diabetes mellitus. Le siguen los de sobrepeso y obesidad infantil, que últimamente se está disparando.

De cada 10 pacientes, al menos cinco o seis llegan por obesidad, los otros con enfermedades crónicas como diabetes mellitus y las complicaciones que genera: nefropatías diabéticas, cardiopatías, infartos, problemas de colesterol, triglicéridos y padecimientos como cáncer. Diabetes e infartos son las primeras causas de muerte en el país. “Lo extraño es que estamos atendiendo el uno por ciento en niños con trastornos de triglicéridos y colesterol”, alertó Novelo Vázquez.

Cecilia Lara Gamboa, coordinadora de la carrera de nutrición de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Campeche, explicó que todas las células se nutren de lo que comemos, y las consecuencias son significativas. Cualquier padecimiento se puede presentar a lo largo de los años, por no haber tenido una buena nutrición.

Magda Noemí González Palomo, nutrióloga de Monterrey, indicó que la nutrición está teniendo un boom entre la sociedad actual. Se comienza a consultar a los nutriólogos, aunque existe el tabú de que aplicarán dietas estrictas. En Monterrey la licenciatura de nutriólogo tiene 37 años y en Campeche menos de un lustro.

Para Silva Cambranis, comer compulsivamente es un trastorno que lleva a la obesidad, y en Campeche de 10 pacientes ocho tienen problemas de obesidad y algún grado de sobrepeso.

Gracián Barrera, ex director del Hospital de Especialidades Médicas “Dr. Javier Buenfil Osorio”, reconoció que en Campeche la obesidad ha aumentado en los últimos años, sobre todo en los niños.

Consideró necesaria una buena nutrición y que conozcamos cómo están formados los alimentos. “Hay alimentos que tienen azúcares, grasas y minerales. Entonces hay que aprender desde niños a saber qué es lo que no hace bien y no debemos comer”.

Coincidieron en intensificar una promoción correcta de la buena alimentación, que debe ser desde edad temprana. De hecho, desde que una mujer esté deseando un bebé, debe de tener un peso saludable para concebirlo”.

 

COMO CULTURA

La obesidad es un comportamiento social y de cultura que se aprende desde el hogar y sus causas son múltiples. El que es obeso buscará amigos también gorditos para comer y no sentirse segregado. Se ha visto que de las familias con hijos obesos, uno de sus papás también lo es.

Un trastorno alimenticio es una distorsión en cuanto al consumo de alimentos y en Campeche se presentan la: obesidad infantil, comer compulsivamente, mala nutrición, anorexia, bulimia, vigorexia, (adicción al ejercicio), ortorexia (obsesión de saber la procedencia de los alimentos) y cuadros de desnutrición (principalmente en niños).

El mal hábito alimenticio se refleja en las familias campechanas pues a los padres se les hace más fácil comprar refrescos embotellados y frituras que cocinar sanamente para los hijos. El sedentarismo también contribuye a esta situación.

Los nutriólogos de la “nueva generación” le apuestan a crear una verdadera cultura de la buena alimentación incluida la actividad física.

 

CAUSAS Y EFECTOS

La no cultura de comer sanamente, falta de recursos económicos —pues una familia numerosa no busca calidad para alimentar a sus hijos—, el sedentarismo, problemas psicológicos y psiquiátricos, metabólicos, genéticos y nutricionales son algunas de las causas de una mala alimentación, señaln los expertos.

Las consecuencias pueden ser graves y van desde una desnutrición severa hasta cáncer en las vías digestivas, síndrome metabólico que es una combinación de enfermedades (triglicéridos, colesterol, hipertensión, diabetes, etc.) e incluso la muerte. También impacta a la economía de un Estado porque una población enferma no produce. La situación se complica por los químicos que contienen los alimentos procesados, lo que también impacta en el promedio de vida.

Para fomentar la cultura de una sana alimentación se requiere de trabajo conjunto entre sociedad, profesionistas, gobiernos, padres de familia y medios de comunicación. La formación de licenciados en nutrición para que hagan su labor en la comunidad, también es indispensable.

La mayoría de las personas se acercan a consultar con un nutriólogo sólo cuando tienen problemas de sobrepeso o son canalizados por otros especialistas como medida preventiva o coadyuvante para el tratamiento médico.

“Los nutriólogos son profesionistas aptos para manejar cualquier situación de salud de dietoterapia y medicina correctiva en relación a padecimientos”, señalaron.

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