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“Vivimos de milagro en Miguel de la Madrid”

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Vivimos de milagro en el ejido Miguel de la Madrid, no se dio el maíz este año y el burocratismo en las dependencias nos mata, solo falta que nos pidan el acta de defunción para obtener los programas, afirmó el comisario ejidal, Juan Luis Veresaluces López.

“Hay miseria y pobreza, esa es la realidad, el progreso llega lento al igual que en la mayoría de las comunidades rurales. Se sufre, pero de alguna manera salimos adelante, no perdemos la esperanza de que los ejidos tengan otra imagen, que se generen empleos y mejoremos el nivel de vida.

“Hay abandono, no nos tratan bien, los funcionarios ni siquiera nos quieren atender; hace varios meses solicité al Ayuntamiento láminas para techar un horno donde produzco pan y aún no recibo el apoyo”, aseveró.

El comisario indicó que en el ejido hay más de 100 campesinos. Por el clima se perdió casi todo de las 200 hectáreas de maíz que sembraron.

Afortunadamente, tienen cultivos de chigua, “es una gran ayuda para nosotros, porque en esta comunidad no hay fuentes de empleo, es más, hasta el programa de Empleo Temporal desapareció”.

Las dependencias son más exigentes, son muchos los requisitos, ni ganas tenemos de regresar, solo falta que nos pidan por adelantado las actas de defunción. La mayoría depende del campo, otros son jornaleros, ganan lo mínimo y es insuficiente para atender las necesidades de una familia, dijo.

La comunidad ha avanzado en los últimos años, ya tenemos una Casa de Salud que aunque casi nunca tiene medicamentos funciona y todos los lunes llega un médico.

Esta administración ya hizo dos caminos saca cosechas, pero requerimos de una cancha y de un parque, son necesidades primordiales, afirmó.

En cuestión de política, el comisario ejidal comentó que “ya le perdimos el respeto a los funcionarios, al mismo Gobierno, porque nos mienten. Nos invitan a una reunión y solo nos invitan un refresco de Cola, y al final, de nada sirve porque son puras palabras y los beneficios no llegan”.

Nuestra situación es difícil, el dinero no alcanza para nada y las necesidades son muchas. Mis tres hijos estudian, el más grande está en el bachillerato, traté que estudiara en Escárcega, pero resulta que la Casa del Estudiante solo es para quienes cursan una carrera.

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