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Cultivo de transgénicos afectaría la apicultura

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La abeja sin aguijón es una especie que se cultiva en Campeche y en toda la Península de Yucatán, conocida como la melipona beecheii, es históricamente vital en los hogares mayas y su producción pudiera enfrentar riesgo de comercialización por los cultivos de organismos transgénicos como la soya, advirtió Johan van Veen, experto en apicultura tropical y meliponicultura en el Centro de Investigaciones Apícolas Tropicales.

Participante en el IV Foro Internacional “Ganadería de Traspatio y Seguridad Alimentaria”, el experto en apicultura tropical y meliponicultura, e investigador de la Universidad de Utrecht de Holanda, dijo que las abejas sin aguijón que cultivaron los mayas prehispánicos de México para aprovechar sus mieles, datan de una tradición curativa y alimenticia anterior a la agricultura y la cerámica, y son de mucha importancia para la flora nativa en el país.

Señaló que desde hace más de dos mil años la Península de Yucatán se enfoca en la crianza de este tipo de abejas nativas, para lo que era considerado como algo divino e incluso elaboraban una bebida sagrada del balché.

Dijo que actualmente es una actividad de traspatio, pues hubo personas que rescataron esta tradición y la practican.

La producción es relativamente baja, pero la miel es muy cotizada, pues su precio es casi 10 veces más comparado con la de las abejas apis melliferas, y es cada vez es más común encontrar prácticas de esta actividad detrás de casa, pues la especie se adapta al sistema.

Esta producción tiene grandes beneficios, lo que ha contribuido al surgimiento de grupos de mujeres organizadas en cooperativas en Campeche, que elaboran, envasan y obtienen gran valor agregado del producto, pues es considerado una miel medicinal.

Sin embargo, dijo que enfrentan diversos retos como el cultivo de transgénico, y es que aunque no se ha comprobado que los organismos genéticamente modificados sean dañinos para la salud y la ley no los prohíbe, los mercados que compran la miel melipona dejarían de comprarla, o en su caso ofrecerán precios bajos.

“El problema no es la ley, sino los consumidores que no aceptan los alimentos transgénicos, pues como desconocen las consecuencias de éstos prefieren no consumirlo”, precisó.

Asimismo, señaló que los cultivos transgénicos van asociados a un mayor de plaguicidas, insecticidas, y en el caso de Monsanto, han triplicado el uso de insecticidas, y la abeja es muy sensible a cualquier tipo de plaguicida.

Agregó que el comprador es el que pone las reglas, no la ley, por lo tanto exhortó a incentivar la producción de traspatio de la abeja sin aguijón.

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