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Aún callan, cuando aparece otro abuso

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Por si no era suficiente el escándalo creado por la “renuncia” de Galván Castillo, el pasado sábado fue detenido por la Fiscalía General de Jalisco el sacerdote de Autlán, Francisco Javier García Rodríguez, por abusar sexualmente de una menor de 11 años.

El sacerdote de 60 años llegó a Autlán, donde una familia humildemente le ofreció hospedaje en su casa, ya que no tenía donde pernoctar, y durmió en el cuarto de la menor, lo que aprovechó para cometer el delito. Rodríguez amenazó a la niña de “hacerle lo mismo a su hermano menor” si lo delataba.

Semanas después del abuso, la menor le contó a su madre lo sucedido, quien denunció ante la Fiscalía. Se ordenaron exámenes físicos y psicológicos, que resultaron positivos a violencia sexual. Entonces se solicitó orden de aprehensión en contra del mañoso religioso.

Con él suman dos los sacerdotes acusados del mismo delito en el municipio tapatío. Horacio López, el violador de Eric, no fue investigado ni detenido. Fue transferido a la Diócesis de León, Guanajuato, a pesar de que desde hace seis años está denunciado.

De igual forma, en San Luis Potosí la protección que brindó la jerarquía católica al sacerdote Eduardo Córdova Bautista, a pesar de las reiteradas denuncias de sus abusos sexuales contra niños y jóvenes desde 1983, fue protegido por más de tres décadas. Terminó hace apenas un mes.

En 1983, antes de que Eduardo Córdova fuera sacerdote, violó a varios estudiantes siendo maestro en un colegio marista. En 1984 entró al seminario, y a pesar de las acusaciones lo promovieron hasta convertirlo en uno de los hombres más influyentes de la Iglesia potosina. Al parecer la Iglesia Católica castiga a su feligresía manteniendo en los cargos importantes a prelados sin valores, ética, moral, preparación y compromiso.

De esos 30 años de impunidad de Córdova Bautista estaban enterados por lo menos los tres arzobispos de San Luis Potosí, Arturo Antonio Szymanski Ramírez (1987-1999), Luis Morales Reyes (1999-2012), y Jesús Carlos Cabrero Romero (2012 a la fecha);  además del vicario de Morales Reyes, Antonio Torres, y el sacerdote Tomás Ramírez. Todos ellos callaron los pecados de su pastor. ¿Por qué? ¿Qué acciones tomarán contra ellos?

Finalmente, por órdenes del Vaticano, Córdova Bautista, que durante 20 años fue representante legal de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, dejó de ser sacerdote católico y tiene estatus de prófugo de la justicia civil desde hace un mes. Hay suficientes pruebas para encarcelarlo. Falta mucho por ver si en realidad se procede.

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