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Convierten a Campeche en capital del exorcismo

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Enclavado en Uayamón, lejos de los ojos de la gran mayoría de los campechanos, va tomando forma el monasterio de una congregación que hace siete años auspició el obispo Ramón Castro Castro y hoy encubre, respalda y promueve su sucesor José Francisco González González, donde se practican el exorcismo, la demonología y otros trabajos esotéricos.

Detrás de esta “opción” para estar cerca de Dios asoma el interés económico, en lo que particularmente destaca González González, como lo demostró al sacar a los salvatorianos del Instituto Mendoza y la Preparatoria Fray Angélico, para administrar los tres millones 500 mil pesos mensuales que generan en cuotas, pues por un retiro juvenil de siete días cada participante debe pagar mil 300 pesos.

Se hacen llamar Apóstoles del Inmaculado Corazón de María, una asociación pública fundada por los curas Ricardo Coll Mónico, Carlos Humberto Spahn y Jorge Hetze, quienes a invitación de Castro Castro iniciaron oficialmente actividades el 25 de marzo de 2008 en la capilla “San Diego de las Tres Cruces” en Pich, del municipio de Campeche. Luego trasladaron su sede a Imí, y desde hace dos años se albergan en la casa Bethania de Uayamón.

Estos sacerdotes de origen argentino encontraron el manto protector en Campeche tras ser rechazados en otras partes del país, y desde hace dos años cada viernes a las 5 de la tarde practican toda suerte de artes demoniacas, entre rezos, ululatos, lamentos, ayes y recordatorios maternales de supuestos poseídos.

Testigos que pidieron el anonimato relataron los momentos dramáticos, de susto y desesperación que vivieron. Por recomendaciones de amigos se enteraron a través de la Diócesis de las sesiones “para alejar demonios o espíritus causantes de discordias familiares, problemas económicos y mala suerte”.

Nos condujeron y dejaron en uno de los cuartos del monasterio. De repente empezamos a escuchar gritos, maldiciones, mentadas de madre y la exigencia insistente de ‘fuera demonio’ provenientes de una habitación adjunta. Nos miramos, y como nadie iba por nosotros, decidimos retirarnos. Es puro engaño y charlatanería.

Preocupa que los retiros estén dirigidos principalmente a adolescentes, ante lo cual nos preguntamos, ¿qué autoridad vigila o verifica que no se comentan, por ejemplo, abusos sexuales?, ¿quién regula estas actividades?, ¿por qué el obispo apoya los exorcismos y no explica sus motivos a la feligresía?, ¿y si llegan a embaucar a decenas de personas y se da un episodio de suicidio masivo como en Waco, Texas? Ni Dios lo quiera, alertaron.

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1 Comentario

  1. Memo
    27 enero, 2017 at 8:23 pm — Responder

    Sería bueno saber de quién es la opinión de la persona que escribió la nota ya que suena muy subjetiva y amarillista lo cual genera desinformación en la gente.

    La aprobación se dio desde lo más alto de la Iglesia y es supervisada de cerca para ver que todo esté en orden.

    Ojalá pudieras compartir la experiencia completa y no solo lo que “escuchaste entre paredes” saludos.

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