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Hay que enseñar el temor a Cristo

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Predicar la vida de santificación y centrarnos en la simplicidad del cristianismo, para no trasladarnos al tema de los demonios, es lo correcto, demandó el presbítero español José Antonio Fortea Cucurull, al lamentar que se fomente y extienda el temor a las cosas que no son de Dios, porque la prioridad debe ser “enseñar el temor a Cristo centrado en el Evangelio”.

Al iniciar la primera de sus conferencias convocadas por el obispo José Francisco González González, en medio de manotazos a los reporteros que pretendían cubrir el evento, cuyo acceso costó entre 200 y 500 pesos a beneficio del Monasterio Casa Bethania, el supuesto experto en demonología, exorcismo y otras prácticas afines, advirtió que maldecir es recurrir a satanás.

“¡Retornad a la simplicidad evangélica!”, clamó alzando la voz, con expresión compungida y ademanes que pretendían ser ceremoniosos. Y sentenció: “Recordemos una cosa. Cualquier maleficio que hagamos, al final es invocar a los demonios”.

No habló de exorcismos, pero insistió en que no es tanto si alguien ha hecho maleficios o cómo se hacen, sino siempre estar en oración y ser más espirituales, porque “así se alejan los malos espíritus”.

“La gente piensa, continuó su perorata, que para los maleficios son necesarias fórmulas muy concretas. He visto a sacerdotes hacer de recetarios, libros gordísimos. Estos tipos, que yo respeto, tratan de hacer lo que puedan, y consideran que es importante saber si te han hecho macumba o magia negra”.

“Nosotros los cristianos estamos por encima de eso. Creemos en lo que dice la Biblia, que no nos habla de demonios, posesiones y de este mundo, pero curiosamente no se nos ha dicho nada acerca del maleficio”.

De acuerdo a la palabra de Dios —explicó—, “lo que purifica al hombre es lo que sale del corazón”. Jesús “no enseñó temas de maleficio o de brujería, que pudo haber hecho, pero no quiso”. No consideró por qué.

Para mí, como sacerdote, sería muy lamentable que fuera por el mundo extendiendo el temor al maleficio y la brujería. Se debe enseñar el temor a Cristo centrado en el Evangelio. Nada más, argumentó.

Por eso, pido a todos “vivir en paz” en lugar de creer en brujerías o recurrir a ella, aunque “creemos que existen deidades malignas y demonios… algunos de esos entran en las personas”. Tampoco explicó cómo puede un espíritu maligno entrar en el cuerpo de una persona y como descubrir tal hecho.

“Lo normal es la vida ordinaria”, señaló Fortea Cucurull. Los sacerdotes tenemos que predicar la vida de santificación. “¡Os pido en nombre de Jesús, retornad a la simplicidad evangélica!”, insistió.

No hubo levitaciones y nadie se desmayó. Ni siquiera hubo movimientos extraños y violentos de cortinas, ni espíritus chocarreros, ni expuso ningún caso de exorcismo. La plática aburrió a muchos, que abandonaron la sede.

Surgieron risas, cuando Fortea expuso algunas analogías y recomendaciones para insistir en ser más simples y ordinarios. A alejarnos de las cosas que no son de Dios, y no creer que se nos mete el demonio por “echarnos las cartas” o leer los horóscopos.

Abrió sesión de preguntas y respuestas, en que sólo participaron miembros de la Diócesis. Uno de ellos platicó el caso de una familia en Campeche que ha hecho un “pacto” con el demonio. No la identificó.

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