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Se aposta obispo y calla denuncias

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“Es en silencio… es en silencio”, invariablemente respondió el obispo de Campeche, José Francisco González González, a las preguntas de si investigará o proseguirá su respaldo a los sacerdotes Francisco Velázquez Trejo y Martín Mena Carrillo, acusados de presunta pederastia, y qué opina de las declaraciones del arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vera, de que al conocer la versión, debió separarlos de su ministerio.

¿Qué lo motivó a apostarse frente a TRIBUNA durante cuatro horas 45 minutos, como convocó por Twitter a sus seguidores desde la mañana del pasado sábado? ¿Fue en protesta, exigencia, demanda, consideración, solicitud o amago? No se sabe. Calló. Y también mintió, porque había anunciado que permanecería apostado por cinco horas 30 minutos.

Ataviado con pantalón negro, guayabera blanca y sombrero de jipi, el obispo llegó a las 8 de la mañana y se sentó en la escalera de acceso de la casa ubicada frente a esta casa editora. Permaneció como en actitud contemplativa, con su peculiar gesto seco, sombrío, huraño y poco comunicativo.

Llegó a cumplir su anunciado apostamiento acompañado por los curas de su Diócesis, Francisco Velázquez Trejo y Martín Mena Carrillo,  acusados de presunta pederastia, y unas 50 personas más. Cerca del mediodía lo acompañaban unas 200, en su mayoría de agrupaciones religiosas, y curiosos que, estoicos, soportaron los rayos del sol que caían como flechas, y una temperatura de 40 grados. Como llegó partió, a las 12:45 horas.

En todo momento González González se negó a responder sobre acusaciones contra Velázquez Trejo y Mena Carrillo, del manejo de la Diócesis de Campeche, de la situación de los colegios salvatorianos, y de la apreciación del arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vera, de que debió separar de sus cargos a los sacerdotes acusados de presunta pederastia. Sólo expresó: “Hay que ver la fuente”.

Ante la insistencia en preguntarle, señaló que se trataba de una protesta “en silencio”, “en silencio”, y anunció que convocará a rueda de prensa, aunque no precisó hora, día y lugar. Menos aclaró de qué protestaba.

Reporteros, camarógrafos y fotógrafos de TRIBUNA, Telemar y NCS fueron acosados por algunos de los feligreses, que en su labor de proteger al obispo tomaban fotos y hacían señalamientos en contra de la cobertura noticiosa. Lo mismo hicieron reporteros de medios afines al representante del clero en Campeche.

Para evitar accidentes, a las 9:45 horas agentes policiacos cerraron el paso sobre la calle Tamaulipas, a partir de la Nicaragua.

A las 10:15 González González llamó a un seguidor, que luego dialogó con Francisco Velázquez. Treinta y cinco minutos después inició la recolecta de firmas, aunque no se supo dónde quedó el documento. Una señora abanicaba al obispo, que sudaba copiosamente. A las 11:10 cedió el artefacto manual a un adolescente.

A las 11:45, Jorge Sansores Jarero, titular del programa televisivo En Concreto de Telemar, intentó acercársele para entrevistarlo.

Los llamados de “Señor obispo, señor obispo” y “¿por qué defiende a curas acusados de pederastia?” no obtienen respuesta. Empiezan empujones y cánticos en voz alta, a gritos, para alejar a Sansores Jarero.

La gente, que había permanecido en la acera donde estaba González González, se arremolinó y ocupó toda la calle hasta la puerta de TRIBUNA. El obispo de nuevo toma el celular para hacer una llamada, dialoga con gente muy cercana, mientras el párroco de San Francisco, Esteban Kang Choi sube a la otra acera y empieza a rezar en voz alta. Eran las 11:50.

A las 12:45 el vocero Ricardo Hernández Tinoco invitó a los feligreses que sean víctimas de acoso a reportarlo a la Iglesia. En estos momentos el obispo se retira. Los demás empiezan a hacer lo propio. A la una de la tarde la mayoría se había marchado.

En Champotón y Seybaplaya grupos de feligreses externaron su apoyo al obispo “en su manifestación”.

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