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En declive la Pintadera

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Las bajas temperaturas del frente frío 37 y la falta de arraigo en niños y jóvenes, que prefieren los juegos electrónicos y el Internet, condenan a la extinción la tradición del Martes de Pintadera, que ayer registró la mínima participación de campechanos y los toldos y el toro petate prácticamente pasaron a la historia.

Pocos infantes y adolescentes agarraron franelas y botes de pinturas en colonias como Miguel Hidalgo, Sascalum y San Rafael.

Para Magdaleno Ek Queb, de la colonia Leovigildo Gómez, y Esther López Méndez, de Solidaridad Urbana, “en el recuerdo quedaron las épocas en que miles de personas participaban en la Pintadera”.

Niños y jóvenes de hoy prefieren estar frente a la computadora navegando en Internet, en las redes sociales o de plano jugar maquinitas, esos juegos electrónicos que están en todos lados, lamentaron.

Fue mínima la participación, sobre todo en horas de la mañana, cuando la temperatura bajó hasta 10 grados.

A diferencia de años anteriores, Lerma apenas tuvo movimiento en los alrededores del mercado municipal, donde cuatro personas permanecían a la expectativa con un toro petate como acompañante. A las 2 de la tarde intercambiaban franelazos y gritaban “oles” en el parque principal.

En Samulá no hubo movimiento, al igual que en Kanisté, Miguel Hidalgo y San Rafael. En Sascalum dos niños jugaron con un poco de pintura. En Leovigildo Gómez se detectó a un grupo de cinco adolescentes que jugaban con trapos, pintura y agua, y posaron para la gráfica. En Solidaridad Urbana, San José y San Román también hubo baja participación.

Con el transcurrir de los años el Martes de Pintadera se va apagando. Atrás quedaron los tiempos en que miles de personas de todas las edades salían a la calle a pintarse y divertirse. Muchos trabajaron normalmente, y no participaron, y en otros casos los niños están más interesados en Internet, celulares y juegos electrónicos, que en conservar la tradición.

 

TOLDOS, PARTE DEL PASADO

Inadvertida transcurrió también la tradición en colonias y unidades habitacionales como Las Flores, Jardines, Tomás Aznar, Polvorín y Leovigildo Gómez, e incluso en Santa Ana, donde ahora es parte del pasado la estampa de los toldos en las calles, que la gente cerraba para el baile y la batalla con pinturas.

Hubo uno que otro grupo de niños corriendo en andadores y calles, supervisados por sus padres, aquellos que hace 10 o 15 años protagonizaban las batallas campales de pintura durante el último día del Carnaval.

La capital campechana permaneció con poco movimiento, a excepción de algunos locales de comida rápida y centros comerciales que mantuvieron abiertas sus puertas, al igual que franquicias.

El secretario de Seguridad Pública, Jorge de Jesús Argáez Uribe, comentó que hubo despliegue de agentes tanto de la Secretaría de Seguridad Pública como de la Fiscalía General del Estado, para disuadir hechos delictivos contra el patrimonio cultural.

No hubo grandes bandas jugando en Jardines, mucho menos en Solidaridad Urbana, Las Flores y Laureles. En Flor de Limón hubo niños que se aventaron pintura de agua, sin manchar las paredes de la cancha techada de usos múltiples. Las calles estaban literalmente vacías. Ni en los patios de las casas se observó gente tirándose agua o pintura.

 

FESTIVAL

En contados lugares revivieron la tradición, como fue el caso del toldo  “El Embute”, organizado por Carlos Reyes Alpuche, y el parque de la colonia Granjas, con líderes de colonia.

Solo en algunas colonias se celebró el festival de colores, como fue el caso de Siglo XXI, donde algunas familias de la calle décimo tercera salieron a pintarse.

En la colonia Granjas se llevó a cabo la tradicional batalla campal, y algunos jóvenes se divirtieron en el parque, lanzándose trapos con pintura.

Algunas familias y participantes de la Pintadera, entre ellos Victoria López, Perla Carolina Pérez y Rocío Cruz, lamentaron que con el paso del tiempo la tradición vaya muriendo, ante la negativa del Ayuntamiento de otorgar permisos.

Los tradicionales toldos que antes se instalaban en barrios y colonias, como Santa Lucía, San Román, Santa Ana, Bellavista, El Carmelo, La Ermita e incluso el centro de la ciudad, donde se acostumbraba jugar el toro petate, tienden a desaparecer ante las restricciones del Ayuntamiento de Campeche, señalaron.

Solo en algunos lugares donde se niegan a que termine esta tradición perduró el buen humor. En toldo “El embute” coronaron al rey “Pichetas l”, caracterizado por Jorge Méndez, además que en una sátira al Carnaval 2016 no coronaron a una reina sino a la emperatriz “Yah Chin Go” caracterizada por Aremy Cajún Calderón.

Reyes Alpuche aseveró que lo importante es preservar la tradición del Martes de Pintadera y el toro petate, donde participan periodistas de todas las edades, vecinos de la Unidad Habitacional Fovissste “Pablo García” y ciudadanía en general.

Consideró que el Carnaval ha perdido su esencia, pues “antes era fiesta del pueblo. Lo han vuelto elitista y gastan dinero en traer grupos internacionales, cuando deben invertir en promover las fiestas de Carnaval en barrios y colonias, para rescatar nuestras tradiciones”, afirmó.

Las colonias donde no celebraron la Pintadera fueron Fidel Velázquez, El Carmelo, Plan Chac, Concordia, Presidentes de México, Minas, Kalá, Mirador, Josefa Ortiz y Santa Lucía, entre otras, donde la mayoría de las familias prefirieron pasar el día conviviendo en sus casas.

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