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Por un año de ahorro va un día de felicidad

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Un año de actividades para recaudar fondos valió la pena. Ayer, los 63 alumnos de la Primaria “Francisco González Bocanegra”, de la comunidad de Nohalal, Hecelchakán, al fin pudieron conocer la ciudad capital como regalo por el Día del Niño.

Disfrutaron de su hamburguesa en una franquicia de la especialidad, y se relajaron en el parque recreativo Ximbal, en donde llamaron la atención por la felicidad que irradiaban.

La ilusión se hizo realidad, tras el sueño de un año. Sus padres, maestros y ellos durante varios meses vendieron frituras, hicieron colectas y rifas y pidieron la colaboración de conocidos, entre otros, para juntar los 14 mil pesos que necesitaban para cubrir transporte y alimentación.

Lejos de sus hogares, en una comunidad que registra condiciones de marginación y pobreza, los alumnos de los seis grados vivieron una experiencia única, promovida por sus cuatro maestros —por tratarse de un plantel multigrado— y la participación infaltable de sus papás.

La energía y la felicidad de los niños no mermó pese al sol que despedía fuego. Era día especial, y lo disfrutaron, aunque por un momento sufrieron la discriminación de los vigilantes del parque, que les exigían cumplir con la norma de portar trajes de baño para ingresar al área acuática… Ellos apenas traían ropa del diario, algunas raídas.

Tras la explicación les permitieron entrar a los juegos, el principal atractivo para ellos. Entonces cumplieron su ilusión de mojarse, brincar, correr entre el agua. En maya, los niños de Nohalal bautizaron esa área como “Lol há Ximbal”.

Entre el agua, que salpicaba por los brincos, se observa a dos menores asombrados, que tras breves minutos desaparecen para disfrutar a plenitud esos momentos. Gustavo Alejandro Poot Cámara y su hermano José Humberto habían esperado este día.

Sabían que estarían en Ximbal, donde jugarían en el agua. De 12 y 7 años de edad, todos los días para asistir a la escuela caminan siete kilómetros. Su casa se ubica en Yaxchaltún, a 3.5 kilómetros de Nohalal.

Sus padres campesinos se esfuerzan para enviarlos a la escuela, y esta experiencia en Ximbal les cambia la perspectiva para valorar el estudio. “Sé que para salir adelante tengo que echarle ganas a la escuela, no soy el mejor del grupo pero pongo de mi parte, y acudir a este lugar simplemente me estimula”, señala Gustavo Alejandro. Cursa el sexto grado.

El y su hermanito no tienen miedo de caminar por el monte, y el agobiante calor de la tarde al salir de la escuela para ir a casa no es obstáculo. Al llegar a su hogar cumplen con la tarea escolar antes de que caiga la noche, porque carecen de electricidad. Irradiaban alegría.

“Es un sueño hecho realidad. Una gran satisfacción ver como mi hijo disfruta y se divierte en este paseo, una experiencia que marcará su vida como un estímulo para seguir adelante”, manifestó la presidenta del Comité de Participación Social, Rocío del Alba Huchín Miss, con voz entrecortada y los ojos húmedos por el sentimiento, comparte la felicidad con su hijo Emmanuel Ku Huchín.

El maestro Noé Mijangos Aké, profesor de quinto y sexto grado, junto con sus compañeros y el director del plantel, Armando Jesús Caamal Avilés  emprendieron la iniciativa. Las risas, la emoción, los brincos, las carreras, son la única recompensa. Los niños han recibido el premio por sus empeños y buen comportamiento.

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1 Comentario

  1. LI HERNANDEZ RODRIGUEZ
    29 abril, 2016 at 7:28 am

    Yo soy planificador financiero. Me encanta ver que el poder del ahorro da frutos. Estos niños son el futuro del orgullo de los pueblos que llevan la vida de nuestra tierra en las venas. Ojalá sean gente de campo que tenga máquinas y puedan tener buena vida para las generaciones que vienen.
    Saludos!