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Fuera el obispo

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La feligresía de la parroquia de San José Obrero exigió la destitución del obispo José Francisco González González, por sacar arbitraria e injustamente a los padres salvatorianos Andrés Kusiak y Jacobo Trzopek.

Tras enterarse de la noticia y reunirse con el padre Andrés, quien les confirmó la noticia que TRIBUNA adelantó, los feligreses convocaron a los medios de comunicación para recriminar las acciones del jerarca católico de la entidad, “porque desde que llegó ha hecho cambios que poco han gustado a la grey católica del lugar”, y ahora le piden que dé la cara.

“No castiga a  los pederastas, pero corre a los sacerdotes que son de buena fe. Lo único que hace es dividir a los católicos, en lugar de que los una. Ha convencido a algunas personas de que los salvatorianos han trabajado mal, cuando es todo lo contrario, y los padres polacos tienen todo nuestro respaldo”, señalaron.

A los gritos de ¡fuera el obispo!, los manifestantes no ocultaron su enojo y tristeza ante tal acto, por lo que pidieron escrito firmado por él, donde se señale que los salvatorianos se van.

El padre Andrés Kusiak reveló que no han recibido notificación oficial por parte del obispo José Francisco González González, donde diga que se tienen que ir, pues fue a través de redes sociales donde se enteraron que habían sido expulsados de la comunidad. Dijo que esperarán recibir tal documento.

Más tarde se convocó  a través de la página de Facebook de San José Obrero a una jornada de oración que concluirá el sábado a las tres de la tarde para pedir por el obispo, los salvatorianos y por la parroquia de San José Obrero.

El domingo, después de la misa de las 7:00 de la noche, se realizará la despedida de la parroquia de los padres salvatorianos.

Enmudece el obispo

A su llegada al aeropuerto de esta capital, el obispo José Francisco González González se negó a responder a las preguntas de la feligresía, que repudia la expulsión de los sacerdotes salvatorianos y exige su permanencia ante los logros alcanzados por su trabajo pastoral y en los colegios Fray Angélico e Instituto Mendoza.

Fuertemente custodiado, sus asistentes encabezados por el sacerdote Ricardo Hernández Tinoco trataron de impedir los cuestionamientos de la prensa. Salió por la puerta de arribo, enfundado en saco y pantalón negros, y avanzó a paso veloz hasta un automóvil gris, donde lo esperaba al volante el párroco de San Román, Martín Mena Carrillo, denunciado por pederastia.

Entre empujones y la desesperada insistencia del vocero y párroco de la iglesia de San Rafael, Hernández Tinoco, quien exclamaba “dejen salir… dejen salir por favor”, se cuestionó al obispo por qué la medida de expulsar a los salvatorianos.

—“No podría añadir más de lo que ya se dijo, y ahorita por lo pronto lo que quiero es salir”, respondió.

—Pero hay fieles que están muy enojados y piden que mejor se vaya usted, añadió la reportera de TRIBUNA.

—”Ya no me corresponde a mí, eso…”.

—¿Fue una decisión arbitraria? Porque hablan ellos que no se les ha notificado  su salida e incluso le enviaron una carta, ¿qué dice la carta?

González González  no respondió.

—¿Se queda mudo, señor obispo?

—”No tengo nada que añadir, ahorita”.

—Los fieles aseguran que no van aceptar la salida de los salvatorianos. ¿Va a darles la cara? ¿Qué le dice usted a los fieles de esta parroquia?

—”Que hablen con el padre Andrés (Kusiak) y con el padre (Pedro) Filas, (superior provincial de la Sociedad del Divino Salvador). Ellos saben”.

—¿Por qué sacarlos cuándo ellos levantaron los colegios salvatorianos?

Ya no se obtuvo repuesta. El obispo llegó al coche y cerró la puerta.

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