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Castiga depresión a adultos mayores

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Los adultos mayores sufren maltrato físico o psicológico, omisión de cuidados, abandono y discriminación no solo por la sociedad, sino por sus familiares, depresión, tendencias suicidas, achaques y enfermedades crónicas y degenerativas.

En Campeche se trabaja en reforzar la cultura de la sensibilización a favor de quienes por su condición vulnerable son víctimas de desatención y violencia. El 10 por ciento de la población, unos 90 mil, de más de 900 mil habitantes, son adultos mayores.

Actualmente el 30 por ciento trabaja para sostenerse económicamente, otro 33 por ciento son pensionados y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social o del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) y aproximadamente el 37 por ciento carece de pensión.

Las ancianitos se desempeñan en diversas actividades acordes a su edad, como elaboración y venta de artesanías, comercialización de frutas y legumbres en centros de abastecimientos o como empacadores en tiendas de autoservicio. Otros sobreviven de las limosnas que obtienen en calles y avenidas.

Según estadísticas, México es un país que envejece rápido. Actualmente por cada ocho adultos existe un senecto, y su promedio de vida oscila entre 74 y 78 años de edad.

Pese a que la Ley de Protección al Adulto Mayor establece la penalización de quien omita cuidado y maltrate a los abuelitos, aún persisten casos de este tipo. Liliana Rendiz Buenfil, coordinadora del Centro de Atención Integral del Adulto Mayor (Caiam), explicó que los ancianitos reclaman atención e inclusión en las actividades diarias de la familia y también de la comunidad, porque se pueden tener en casa pero no incluirlos en paseos y actividades.

También  externan depresión, como uno de los principales problemas que enfrentan a causa del abandono, además de que sienten culpa de que sus familiares los ignoren. Algunos dicen: “Yo tomé mucho o no estuve tan atento de mis hijos y estas son las consecuencias de que ahora no me vengan a ver y que yo esté solo”.

 

DENUNCIAS

Hasta el momento el Hogar de Ancianos no ha presentado denuncias por maltrato físico, pero sí psicológico, como es el abandono. En lo que va del año al menos seis personas han ingresado por daños y violación a sus derechos humanos. Los han dejado abandonados hasta en los hospitales o de repente desaparecen sus familiares.

Aquí interviene el DIF Estatal, y mientras se hacen las averiguaciones previas, se mantienen de manera temporal en el Hogar de Ancianos.

El área Jurídica del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia trabaja en conjunto con la Fiscalía General del Estado. Si nosotros no podemos llegar a un acuerdo con la familia de hacerles ver cuáles sus deberes, entonces se puede presentar la denuncia, para que se integre un procedimiento, señaló Rendiz Buenfil.

De los seis casos, tres están en proceso legal, pues el abandono de deberes familiares ya está penalizado. De acuerdo a la ley, hasta los familiares de cuarto grado, como tíos y sobrinos, están obligados de ver por sus adultos mayores. Del año pasado solo un caso se analiza de manera legal.

 

DISCRIMINACIÓN

La discriminación hacia este sector de la población ya es menor, coincidieron Rendiz Buenfil y Daniel Barreda Puga, delegado del Inapam en Campeche, y se pronunciaron de que tanto el Gobierno como la sociedad lleven a cabo acciones de sensibilización.

Para Barreda Puga, ante la omisión de cuidados y el abandono, hace falta reforzar la cultura del respeto y protección a los abuelitos. Por ley está implícito que los responsables de los padres son los hijos hasta la cuarta generación, señaló. Además de la falta de tiempo para cuidarlos, muchas familias los ven como una carga.

Hay el caso de una pareja de adultos mayores en completo abandono, y en donde uno de sus familiares cobraba su pensión y no les daba nada. Ya los atiende el DIF y la Sedesol, comentó.

La discriminación se percibe aún en la sociedad, por ello  hay que hacer una reingeniería de esos valores culturales y de respeto al adulto mayor, precisó.

Recuerdo que cuando mi abuelo vivía, era el beso en la mano y en la frente, los buenos días, platicar con ellos y seguir sus consejos. Ahora los jóvenes en su mayoría aunque hay sus excepciones, tratan mal al abuelo o como una persona que está fuera de la actualidad.

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