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Exige cárcel para curas pederastas

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Ante las denuncias penal y civil por pederastia, daño moral y psicológico, así como perversión de menores contra los curas Martín Mena Carrillo y Francisco Velázquez Trejo, el obispo José Francisco González González “se tapa los ojos” y su pasividad demuestra la enorme corrupción que impera dentro de la Diócesis de Campeche, afirmó el sacerdote veterocatólico Luis Felipe Izquierdo Cundafé.

El exseminarista oriundo de Tabasco, quien actualmente ejerce su ministerio en Puerto Mont, Chile, y regresó a Campeche para ratificar su denuncia contra los curas pedófilos, reconoció  que aunque lenta, la justicia  avanza.

En entrevista en el programa Entresemana, que se transmite por Telemar, lamentó que en la Diócesis de Campeche no haya ni por asomo comprensión, análisis y justicia del caso. El obispo no toma cartas en el asunto, se lava las manos, se esconde, no explica y actúa como si no pasara nada, en una actitud cínica, que debería ser contraria al ministerio sacerdotal.

Se supone —dijo— que El Vaticano habla de que se tienen que condenar estos actos y suspender a los acusados, mientras se termina una investigación. Lo que observo es una vergonzante complicidad, porque pretenden tapar todo. Él simula ser ciego y no hace absolutamente nada porque brille la luz de la verdad.

“Se va a destapar la olla”, advirtió. No solo va a caer uno, porque son varios los sacerdotes homosexuales dentro de la Diócesis, quienes por diversos medios, como las redes sociales, buscan servicios sexuales, solo que ahora son más cautelosos y se cuidan para no ser descubiertos.

Incluso hasta se van a otros estados en busca de placeres sexuales. Como ocurría con Francisco Velázquez  Trejo, que se iba al Carnaval de Veracruz, donde mantenía relaciones sexuales. No sé si este año fue a Veracruz, pero se puede averiguar.

 

ATAQUES, NO RESPUESTAS

Izquierdo Cundafé expuso que por denunciar los abusos sexuales de que fue víctima por dos presbíteros y exigir que se aplique justicia, la única respuesta que ha obtenido de la Diócesis de Campeche —en un intento por  desmentirlo y callarlo—,  son amenazas, y hacerle creer a la opinión pública que es un “satánico”.

“Los miembros de la Diócesis me han atacado de diferentes maneras en un intento de que calle sus perversiones. Me han difamado y cometido daño moral y psicológico, y también me han amenazado por las redes. Confío en la justicia campechana, y tengo la confianza de que sí, que muy pronto se va a aclarar todo esto y se le aplicará la ley a quienes me lastimaron y lastimaron a otros jovencitos, algunos casi niños”.

Se pronunció por que en un corto plazo, Mena Carrillo y Francisco Velázquez Trejo sean condenados, y advirtió a los padres de familia de los serios riesgos y peligros a los que exponen a sus hijos, niños y adolescentes que estudian en el Seminario Menor, porque es ahí donde la mayoría de los maestros son sacerdotes homosexuales y pervertidos. Para abusar sexualmente de los menores, algunos de apenas 13 años, los curas se ganan su confianza con regalos y trato, indicó.

Cuando estuve dentro del seminario tuve de mentor al padre Leonardo Castillo Contreras, que era el rector del Curso Introductorio en Calkiní. Es homosexual. Aún recuerdo cuando me decía, ¡oh, tienes los labios bien carnosos! ¡Hoy sí te vestiste guapo!”.

 

COMPLICIDAD DE CASTRO

Durante el obispado de Ramón Castro Castro, Campeche arropó a muchos sacerdotes y seminaristas de otras diócesis, que “llegaron con serios problemas de conducta. Muchos de esos seminaristas aquí se ordenaron sacerdotes. “En mi caso, en lugar de tomar cartas en el asunto, Castro Castro encubrió a los curas pederastas, y González González actúa como si no pasara nada, por lo que es cómplice”.

“Cuando alguien protege a otra persona que tiene problemas de pedofilia, es muy seguro que él también los tenga. Como hay tanto encubrimiento con estos curas, tienen miedo (los obispos) de que suelten la lengua, porque a lo mejor les saben algo. Por eso los solapan”, acusó, y aprieta las manos y los ojos parecen humedecéserles en gesto de impotencia.

Cuando los sacerdotes son acusados ante sus respectivas diócesis por abuso sexual, solo los cambian de parroquia o de país o los mandan a casas de retiro para supuestamente buscar que “sanen”, pero como ahí también hay niños, continúan cometiendo abusos sexuales aseguró.

Cuando se le pregunta del mensaje de Castro Castro en redes de que hay entes diabólicos y seres con interés de dañar a los obispos, ataja de inmediato y expresa que a alguna gente se le puede hacer tonta, pero a Dios no.

“Cuando demandé y denuncié me acusaron de sacerdote satánico, que adoraba a la muerte. Que era acosador, y sacaron incluso videos en otros noticieros. Estas no son fuerzas diabólicas, si la víctima presenta las evidencias de los ataques de que fue objeto por miembros de la Iglesia. Son tan perversos que son capaces de llegar hasta el crimen para acallar a sus acusadores”, señaló.

“Da vergüenza el video de Castro Castro subido a redes. Es un mentiroso apoyador de pedófilos, encubridor e hipócrita. Es un redomado cínico”, enfatizó.

Respecto a  José Francisco González González, sostuvo que es un soberbio y egoísta, que no solo se tapa los ojos con las manos ante los casos de pederastia en la Diócesis de Campeche, sino que protege y solapa a  los dos curas denunciados, ya que en lugar de sancionarlos, los tiene en las mejores parroquias. Es en aquellas en que cae más plata, para que se sigan llenando las bolsitas, y tengan los recursos para seguir pagando por servicios sexuales.

Se cree con autoridad papal. En lugar de separar a los curas pederastas de sus cargos, no solo crea cortinas de humo en contra de la víctima, sino que recrea sus decisiones con amenazas.

 

VIVEN COMO REYES

En la casa que vale millones de pesos, señaló, al referirse al Centro Pastoral y Sacerdotal de la Diócesis de Campeche, una vez Castro Castro mandó a instalar servicio de televisión por cable, y solicitó un canal de pornografía, lo que da mucho qué pensar de sus proclividades.

Los sacerdotes están para servir y no para ser servidos, ni para sentirse reyes, como viven los de Campeche, en la opulencia, la desvergüenza y la mentira.

Son pocos los que viven pobremente. Los demás con carro de lujo del año, buenas casas muy bien amuebladas y con equipos tecnológicos. Martín Mena Carrillo tenía muchas antigüedades en su vivienda, diferentes perros de raza, relojes muy caros, una camioneta y un carro Sentra, que decía era de su hermano, pero eran de él.

Y Francisco Velázquez Trejo siempre anda alhajado, pues le gusta mucho el oro. De hecho su cuarto era muy dorado, recordó. Ellos se creen reyes, como en los tiempos de Herodes. Vivir así es un antitestimonio de una persona que se dice  servidor de Dios.

 

AMENAZAS

Ante tantas amenazas a través de las redes sociales que ha recibido de fieles seguidores de ambos sacerdotes, Izquierdo Cundafé afirmó que teme por la integridad física de sus seres queridos. “No tengo miedo de que a mí me pase algo. No, porque lo que me hicieron estos dos curas, ya no me pueden lastimar más. Arruinaron mi vida”.

“No les guardo odio. Lo que sí quiero es que se haga justicia y paguen con cárcel o sean suspendidos de la Iglesia. Creo que es lo menos que se puede exigir”.

Hay varios sacerdotes homosexuales que se llevan a los jóvenes a pasear a otro lado, para evitar que los fieles los identifiquen, como sucedió con un presbítero primo de Martín Mena Carrillo, Pedro Mena, suspendido momentáneamente por sostener relaciones con un menor de edad. El castigo fue cambiarlo de parroquia.

Calificó como acto de cobardía que los sacerdotes acusados no asistan a  las comparecencias civiles y penales a que han sido convocados. Eso es indicativo de que  ostentan poder  y autoridad, ya que creen que como son sacerdotes de la Iglesia Católica, no les van a hacer nada. Piensan que con eso van a pisotear la justicia campechana. Piensan que no llegará el momento en que con la fuerza pública serán llevados ante los impartidores de justicia.

“Confío en que la justicia campechana es ciega al decidir, y que los sacerdotes pederastas en cierto momento terminarán en la cárcel, porque veo avances importantes en la  investigación, después de 15 meses de haber interpuesto mi denuncia”.

Urgió a las autoridades a aterrizar su caso. Si los curas pederastas por cobardía se niegan a asistir a las comparecencias a que son citados, que los lleven por la fuerza. Que no se sientan protegidos, remató.

Finalmente señaló que a nivel mundial existen más de dos millones de sacerdotes veterocatólicos, los cuales se pueden casar. En Chile se conoce el caso de la denuncia contra los curas pederastas de Campeche, afirmó.

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