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Se agrava la crisis en sector obrero

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Con ingreso promedio semanal de mil 200 pesos y el constante incremento de precios de la canasta básica, la crisis de los trabajadores campechanos se ha incrementado en los últimos años, obligándolos a buscar empleos alternos para mantener a sus familias, aseguraron dirigentes de las agrupaciones sindicales con representación en el Estado.

Miguel Alonso Pacheco Díaz, secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC); Marco Antonio Sánchez Abnal, de la Confederación de Trabajadores de Campeche (CTC), y Wilgen Hernández Cherres, de la Federación de Trabajadores de Campeche (FTC), reconocen que las condiciones laborales del sector no son favorables.

Los trabajadores campechanos, coinciden sus líderes, enfrentan una grave crisis por falta de empleo, salarios bajos, carencia de prestaciones, falta de seguridad social y desplazamiento de mano de obra por organismos o centrales nacionales que acaparan los contratos colectivos de trabajo.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en el Estado hay alrededor de 50 mil 430 trabajadores, de los cuales la industria de la construcción cuenta con 11 mil 449 en 280 empresas; de agua y gas, mil 343; industria manufacturera, 18 mil 252, y minería, 19 mil 386.

El 50 por ciento de los 50 mil 430 obreros en el Estado perciben salarios bajos, pues ganan semanalmente entre mil 200 y mil 800 pesos semanales, y no cuentan con seguridad social, y el 10 por ciento está desempleado.

La jornada laboral puede llegar hasta 12 o 15 horas diarias y, debido a que los salarios no alcanzan para cubrir todas sus necesidades, tienen que trabajar más tiempo, buscar una ocupación complementaria o nuevo trabajo con horarios que se ajusten a sus empleos de base.

Pacheco Díaz, líder de la CROC en el Estado, expuso que la situación ocupacional del sector obrero, principalmente de la construcción, ha registrado un comportamiento negativo en los dos últimos años, lo que ha provocado que actualmente sólo el 30 por ciento de sus mil afiliados tengan trabajo, mientras que los demás están en espera de que mejoren las inversiones en obras.

El sueldo que perciben los obreros de la construcción, por citar un ejemplo, es de mil 200 pesos mínimo o 120 pesos diarios para un ayudante o peón, mientras que el albañil percibe cuando mucho mil 800 por jornada de ocho horas, pero si aspiran a incrementar el ingreso, el tiempo se prolonga hasta 12 horas por 200 pesos más.

Una de las cuestiones por las que pugnan es el incremento salarial, pero las empresas no aceptan mejorar los contratos y no queda otra que aceptar las condiciones, porque llegan las centrales nacionales para llevarse toda la tajada, aunque se les exige que cumplan con lo relacionado a seguridad social y otros derechos fundamentales para los trabajadores.

El dirigente de la CROC acusó a la Comisión de Salarios Mínimos de ser un organismo sin sentido para los trabajadores, por lo cual debe desaparecer, ya que las cifras que determina son insultantes, y lamentó que, aunque el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) presione y vigile que los patrones cumplan, la atención médica que brinda es deficiente.

 

SALARIOS NO ALCANZAN

El líder cetemista Wilgen Hernández Cherres indicó que, ante el escenario que impulsa el gobernador Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, es necesaria una mayor capacitación para afrontar la demanda laboral de las empresas que invertirán en Campeche, y mencionó que una de las principales demandas del sector obrero es el salario, porque el poder adquisitivo se ha perdido frente al incremento de precios de productos de la canasta básica.

La productividad es detonante para mejorar los ingresos de los trabajadores, recalcó, y aseguró que su paso por la FTC no será para cubrir un espacio estatutario, sino que hará lo necesario a favor del sector.

El dirigente de la CTC, Sánchez Abnal, señaló que los ingresos de los obreros no alcanzan para satisfacer sus necesidades básicas, por lo que se deben considerar mecanismos para incentivar y garantizar las inversiones en obra pública y que éstas sean detonantes para la mano de obra local.

“Por la necesidad de trabajo, los obreros nos vemos obligados a aceptar las condiciones de las empresas, por lo que necesitamos de la unidad de todas las centrales de trabajadores para pugnar por mejoras”.

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