Inicio»Local»Pululan en las calles y algunos son peligrosos

Pululan en las calles y algunos son peligrosos

0
Compartidos
Google+

Tarzán, El Wicho, El Rascas, Pishton, La Morena y La Michoacana son algunos de los apodos con que los campechanos identifican a personas que padecen alguna enfermedad mental y que pululan en algunas zonas de la capital, como el mercado Pedro Sáinz de Baranda o colonias populares.

De la mayoría no se tiene registro de sus familiares, casi sobreviven en la pobreza, carecen de servicios de salud y nula asistencia social y algunos viven en las calles. La Secretaría de Salud y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) no tienen registros de ellos ni saben cuántos afectados de sus facultades mentales se encuentran en situación de calle.

Algunos son considerados por la sociedad como pacíficos, y otros  representan peligro, ya que en ocasiones no pueden controlar sus emociones por falta de tratamientos. El riesgo es su pronunciada agresividad.

Entre los ejemplos destaca el de un adulto robusto, moreno, de un metro 80 centímetros de estatura, que camina por el Centro Histórico, el barrio de Santa Ana y zonas aledañas. Lo llaman Tarzán.

Aunque la Universidad Autónoma de Campeche (UAC) no lo identifica en su álbum de egresados y tampoco los académicos lo reconocen, lo acompaña el mito de que fue alumno destacado, egresado de Medicina, de familia prestigiada y que por ruptura amorosa su vida dio giro de 180 grados.

Sin hogar, acostumbra dormir en algunos pasillos del mercado Sainz de Baranda o en cualquier esquina de la calle Tamaulipas. En ocasiones con cabello largo, pantalones o bermudas rotas, deja al descubierto sus genitales. Para  vecinos y vigilantes es pacífico, y solo suplica comida cuando tiene hambre y le agrada  bañarse bajo la lluvia. Enfrenta ataques epilépticos ocasionales.

Morena al parecer tiene esquizofrenia. Antes del Nuevo Sistema de Justicia Penal, era turnada reiteradamente a los separos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) por desorden en las calles y por agresiones a terceros, especialmente contra mujeres, a quienes acusa de haberle arrebatado al amor de su vida.

Wicho padece de Síndrome de Down. Sus conocidos aseguran que tiene  35 años de edad, y en su juventud perdió el habla. Se le ubica en el área de peluquerías del mercado principal. Ocasionalmente pide dinero con un bote que le cuelga del cuello, y como parte de su historia negra lo involucraron en el asesinato de un indigente con una piedra, por el que fue canalizado al Hospital Psiquiátrico, donde luego de cuatro meses fue dado de alta.

Y recientemente La Michoacana o Dulce María Guzmán, mujer de tez clara, a quien se señala en redes sociales de ser “robachicos”, pues según algunos ha intentado secuestrar a infantes para reparar la pérdida de su hija. Calificada como persona agresiva por aparente esquizofrenia, solo ha sido turnada al Ministerio Público una vez y detenida administrativamente en tres ocasiones. La dejan en libertad por no existir denuncia formal.

Otras personas que figuraron en el pasado se encuentran La Corcholata, que acostumbraba sentarse en las banquetas a lanzar piropos a los hombres. Toto Ortega pasaba el mayor tiempo caminado descalzo por el centro. El Señor del paraguas, que andaba siempre con sombrilla rota con la cara blanca, El Bolsero, que deambulaba por las calles con una bolsa y acostumbraba escribir consignas contra el Gobierno, y otro más que vivía frente a un hotel, conocido por sostener relacione sexuales con sus perros.

Noticia anterior

Choca mujer contra semáforo y se fuga

Siguiente noticia

Cumpleaños de Rafael Moreno