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Investiga la Diócesis caso de Hecelchakán

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La Diócesis de Campeche investigará  el conflicto entre el sacerdote Gilberto Miranda Lemus y los hecelchakanenses, que se disputan el espacio denominado “La Placita”, donde tradicionalmente se celebran eventos deportivos, culturales y corridas de toros, y que el párroco pretende cercar para despojar de ese espacio al pueblo.

En ausencia del vocero de la Diócesis de Campeche, Gerardo Casillas González, la Curia Diocesana dio a conocer que el próximo viernes informarán sobre el tema del presbítero Gilberto Miranda Lemus,  a quien los  pobladores acusan de apoderarse de un terreno de Hecelchakán, denominado “Campo de la Placita”.

La Diócesis investigará cuál es la situación legal de ese terreno y posteriormente emitirá su opinión.

Miranda Lemus continuó con su alegato a través de redes sociales, y ayer reiteró que tal predio es de la Iglesia Católica de Hecelchakán, según investigaciones que hizo en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Ahí, aseguró, le exhibieron un libro de 1935, en el que señala los terrenos que pertenecen a la iglesia.

Además, existe el documento legal con las delimitaciones de los terrenos de la iglesia, donde está incluida la mencionada “Placita”.

El párroco hecelchakanense recordó que a partir de 1992, cuando se le dio reconocimiento jurídico a la Iglesia, todos sus bienes pasaron a ser propiedad federal bajo la custodia de la misma Iglesia, y es por eso  que como  párroco tiene la obligación de cuidarlo.

Señaló que esos terrenos fueron recuperados, para ser reforestados, y advirtió que están prohibidas las corridas de toros. Como sacerdote no estoy para hacerle daño a nadie, subrayó, ni para dividir a la población. El terreno se recuperó para protegerlo, y buscar un uso mejor y agradable, tanto para locales como para visitantes.

 

No abrió ayer la parroquia 

HECELCHAKÁN.— Con el pretexto de que los ciudadanos que marcharon el pasado jueves “causaron daños” a la puerta lateral de la iglesia de San Francisco de Asís, esta permaneció cerrada ayer y suspendieron la construcción de la polémica barda.

El mosquitero de la puerta lateral está levemente descolgado, pero no hay pruebas de que haya sido causado por los marchistas. Al parecer ya existía el daño, pero fue el pretexto para mantener cerrada la parroquia.

Auxiliares del cura retiraron las piedras que colocaron los manifestantes en el portón del garaje, para que pudiera ingresar la camioneta Hilux de lujo y un carro Nissan blanco, propiedad del párroco.

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