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Adultos mayores sufren maltrato

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En Campeche no hay focos rojos en cuanto a maltrato de adultos mayores, aunque eso no significa que esté exento de casos de discriminación, abusos, despojo y abandono, coincidieron la directora del Centro de Atención Integral al Adulto Mayor (CAIAM) del DIF Estatal y el delegado del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam), Liliana Rendis Buenfil y José Rafael Durán Vallejo.

Rendis Buenfil explicó que a través del área jurídica atienden al día a entre 20 y 30 personas, ya sea de familias que quieren que sus adultos mayores ingresen al Hogar de Ancianos, o que se acercan a poner sus quejas por casos como despojo principalmente.

A través de mediación y acuerdos a que se llegan con parientes, se ha evitado el abandono de senectos, aunque hay una ley que protege a esta población.

“Datos del Inegi y Coespo hablan en general sobre el abandono del adulto mayor. Hay cifras que se manejan en el sentido de que de 10 adultos mayores ocho son abandonados, lo que no quiere decir que anden solitos en la calle, sino que dentro de sus mismos hogares no son atendidos o considerados dentro de la dinámica familiar”.

A veces los hijos no quieren hacerse cargo de ellos, y esto sucede porque, como la mayoría de los miembros de la familia trabaja, atenderlos les representa un problema por falta de tiempo, y contratar cuidador les incrementaría el gasto.

En el Hogar de Ancianos del Sistema DIF Estatal —detalló Rendis Buenfil—, hay 77 huéspedes, de los cuales 47 son varones y 30 mujeres. Además, hay servicio de cuidado a través de la Estancia “La Alegría de Vivir”, en donde actualmente se atiende a 11 abuelitos.

Igualmente se cuenta con el Centro de Atención al Adulto Mayor, a través del cual se les imparten actividades recreativas, artísticas y manualidades, aunado a un centro de terapia física.

 

MÁS SANCIONES

Para proteger y garantizar su cuidado, existen la leyes Federal y Estatal de Protección al Adulto Mayor, que señalan que dejar desamparado a un anciano puede ameritar pena privativa de la libertad, dependiendo de la gravedad de la falta, advirtió José Rafael Durán Vallejo, delegado del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam).

Recordó que el año pasado se hicieron modificaciones a la normativa estatal, para tipificar en el Código Penal las sanciones a quienes no velen por el cuidado del adulto mayor.

“Actualmente cualquier persona puede poner denuncia ciudadana si ve o percibe que un adulto mayor es maltratado. Cuando es violentado por los hijos, el abuelito no denuncia. Sin embargo, se exhorta a los familiares a que lo cuiden, de lo contrario estarían sujetos a acción penal”.

Al año recibimos entre dos y tres quejas, principalmente por intento de despojo. Se les da seguimiento y se ha logrado llegar a acuerdos para que no afecten al veterano en su patrimonio, y se advierte a los familiares que pueden ser acreedores a la acción penal.

En Campeche la sociedad está consciente de proteger al adulto mayor, los campechanos son muy participativos en este aspecto, pues esta figura aún es sólida y respetada, consideró Durán Vallejo.

“No digo que no exista marginación, discriminación y abandono, pero comparado con otros lugares del país no estamos ni en focos amarillos”.

Explicó que el 10 por ciento del total de habitantes de Campeche, que oscila cerca del millón, son adultos mayores, es decir, unos 90 mil, de los cuales el 60 por ciento es pensionado del Issste, 30 del IMSS y el resto depende de sus familiares.

La mayor parte de la población senecta de Campeche se concentra en  los municipios de Campeche y El Carmen.

El rezago de la población adulta mayor se percibe más en las zonas indígenas y rurales, particularmente en Tenabo.

 

El temor a morir solo

A sus 85 años, don Salvador Sánchez Turriza decidió irse a vivir al asilo de ancianos. La soledad, el abandono y el temor a morir solo, fueron sus motivos para buscar compañía y atención. De varios hijos, ninguno se hizo cargo de él.

En 1980 se separó de su esposa, y en 2003 regresó con ella para cuidarla de la parálisis que sufría, recuerda nostálgico. Antes de que su esposa cayera gravemente enferma, sus hijos se turnaban para atenderla, pero cuando recayó su salud, la dejaron sola, y
murió.

“La tuvieron así a la pobre, como pelota de fútbol. Quince días un hijo y 15 días otro. Así anduvo, ¡cómo va a ser posible! Estoy viendo lo que hicieron con su madre, y ¿qué esperanza tenía yo, si estaba solito en mi casa?”.

Con voz quebrada, el octogenario originario de Castamay, dijo que no le quedó más opción que solicitar su ingreso al asilo de ancianos, donde es bien tratado y cuidado.

El temor a morir solo, tras quedarse postrado unos días en cama —pues las piernas no le respondían—, lo motivaron a hacer la solicitud al Hogar de Ancianos del DIF Estatal, donde fue recibido inmediatamente tras exponer su situación.

Como padre mantuvo y cuidó a sus hijos, y está consciente de que ahora que son adultos tienen propios asuntos que atender. “No les guardo rencor. Al contrario, todos los días se los encomiendo al Creador”, exclama, al tiempo que extiende los brazos y mira hacia arriba.

Finalmente, exhortó a las nuevas generaciones a que piensen y planeen su vejez, porque la juventud no es eterna.

 

Tres asilos son públicos y ocho privados

En el Estado hay tres asilos públicos, de los cuales uno es administrado por el Sistema DIF Estatal y dos por los DIF municipales de Escárcega y Candelaria. Atienden a 100 personas añosas.

De las estancias privadas, en la capital hay cinco que atienden en promedio a entre 20 y 30 abuelitos.

En Ciudad del Carmen hay dos estancias privadas, una atiende a 15 y la otra a tres, y en Hopelchén hay una que presta atención a entre 10 y 15 ancianos.

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