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Quejas por ampliación del frente de iglesia La Ermita

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Vecinos inconformes por la ampliación del frente de la iglesia de La Ermita con una rampa, pues afecta el paso peatonal y aumenta el riesgo de accidentes viales, también denunciaron que, al parecer, autoridades eclesiásticas pretenden apoderarse de una vivienda ubicada a lado del templo, lo que mantiene a su propietaria en tensión, enferma y disgustada.

Los quejosos responsabilizan de la obra al diputado priísta Ramón Méndez Lanz.

Desde que inició la construcción hasta la fecha, habitantes de la calle 10 del barrio de La Ermita no han dejado de quejarse contra las autoridades eclesiásticas encargadas de la iglesia, donde se venera al Gran Poder de Dios, debido a que  se apropiaron de más de un metro y medio de la banqueta del frente para construir una rampa.

Esta les ha causado muchas molestias, ya que dificulta el paso peatonal, y las personas tienen que bajar a la calle cuando pasan por ese tramo, con el riesgo de ser atropelladas por algún vehículo.

Además, la reducción en esa parte de la calle 10, aumenta el riesgo de accidentes, impide que escurran bien las aguas pluviales, provoca encharcamientos, acumula basura, entre otras afectaciones.

El problema se agudiza, dijeron, pues al parecer el presbítero y vocero de la Diócesis de Campeche, Gerardo Casillas González, pretende apoderarse del predio número 57, ubicado a un lado, con la finalidad de ampliar mucho más el templo del barrio.

La afectada, Isabel Mijangos Solís, confirmó lo anterior tras aclarar que, efectivamente, los vecinos pedían una rampa para la parte delantera de la iglesia, pero sólo para el acceso de personas con discapacidad, y no que abarcara todo el frente.

El padre Casillas González, apoyado por Méndez Lanz, encontrándose en campaña y en su afán de ser diputado, gestionó que la rampa no sólo abarcara el frente de la iglesia, sino también hasta el predio particular ubicado sobre la calle 10, acusó.

Mijangos Solís teme ser despojada de su propiedad, lo cual considera una injusticia y total ingratitud, debido a que su padre, quien falleció hace 30 años, donó parte de su predio para que se ampliara dicho templo, y ahora resulta que hasta la pretenden sacar de su vivienda.

“Hay sustento para el temor, pues no debieron ampliar tanto la rampa, que debió  haber sido de un metro de ancho y 15 de largo, pero la hicieron de más de metro y medio de ancho y alrededor de 28 de largo, abarcando el terreno como si este fuera propiedad de la iglesia”.

Al parecer hay interés de despojarla, ya que su predio mide más de cuatro mil 938 metros cuadrados, es un atractivo para las autoridades eclesiásticas, incluso en un tiempo pensaron construir en ese lugar el Seminario Mayor, remató.

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