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Que albergue impide a madre adolescente convivir con su bebé

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Encerrada en el albergue “María Palmira” de esta capital desde el 14 de septiembre del año pasado, Cecilia, una madre de sólo 15 años de edad, no ha podido convivir con su bebé de 11 meses, pues se encuentra “protegida” de explotación infantil y presuntamente acusada de haberse robado una bocina.

Integrante de una familia muy pobre originaria de Villahermosa, Tabasco, Cecilia y su hermanito José, de 10 años, acompañaban regularmente a su papá, Sebastián Laureano Hernández, de 64 años de edad, quien está paralítico, a salir a las calles a cantar.

El anciano tocaba la guitarra y cantaba, y los menores manejaban la bocina para colocar las pistas de karaoke. A diario recogían unos cuantos pesos para el sostén de la familia.

Y ese funesto 14 de septiembre de 2017, don Sebastián no pudo salir a “trabajar”, pues un fuerte dolor en las piernas le impedía moverse. Recuerda que tomó una pastilla para el dolor y le entró sueño, por lo que cayó profundamente dormido.

Cuando despertó, vio que los niños habían salido a “trabajar”. Cargaron con la bocina y se fueron al Centro Histórico de Campeche a ganarse unos pesos cantando. Una llamada anónima alertó al DIF de ese hecho, y otra persona acusó a los menores de edad de haberse robado el equipo de sonido. Resultado: ambos fueron asegurados y conducidos al albergue “María Palmira”.

Cuando don Laureano se enteró, le pidió a otro de sus hijos que lo empujara con su silla de ruedas para dirigirse a tratar de rescatar a Daniel y a Cecilia, pero desde el primer momento le cerraron las puertas. “Nadie de su familia puede verlos”, le dijeron. Inútil fue explicar que la adolescente es madre de un bebé que entonces tenía cuatro meses y que la necesitaba. Ni el bebé podía acercarse a la madre, le dijo una señora que se identificó solamente como Míriam.

Don Laureano acudió a la Comisión de Derechos Humanos a exponer su caso, y la respuesta fue contundente: “No se puede hacer nada contra la Procuraduría del Menor y la Familia”. En la Fiscalía General del Estado aceptaron la defensa del menor, pues logró probar con la factura, que la bocina no era robada. Pero, de la otra acusación por presunta “explotación de menores” no ha podido hacer nada.

“Sólo quiero que me escuchen y ayuden a resolver esta injusticia. No es justo que no me dejen ver a mis hijos, ni que mi nieto no pueda estar con su mamá. Hace más de siete meses que no puede estar con ella”, exclamó lloroso.

“Es injusta la vida —añade el sexagenario—  porque a mi hija Cecilia la violaron en Villahermosa, y producto de ese hecho resultó embarazada. Su violador anda libre y está plenamente identificado, pero nadie lo toca. Mi hija por querer ganarse unos pesos para darle de comer a su bebé, está presa e incomunicada. Y hasta ahora no hemos encontrado a alguien que pueda ayudarnos”.

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