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Asisten los feligreses a Viacrucis vivientes

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Cientos de familias participaron ayer en la representación del Viacrucis en las parroquias de Santa Ana, San Román y el Sagrado Corazón, mientras que en la Catedral se revivió anoche la tradicional procesión del Santo Entierro.

“Perdónalos Dios mío, no saben lo que hacen” y “en tus manos encomiendo mi espíritu”, fueron las últimas de las siete palabras de Jesucristo —interpretado por Javier Estada— cuando expiró en la cruz de madera, tras el Viacrucis viviente de la parroquia de Santana, que ajustó 56 años de tradición.

Encabezada por el párroco Armando Rosado Cel, el recorrido inició a las nueve de la mañana en el atrio de la parroquia. En la primera estación Jesús, interpretado por Javier Estada, fue aprehendido por los soldados romanos a petición de los fariseos y del sumo sacerdote (Enrique Manzanilla) y Caifás (Omar Poot). Lo entregaron a Poncio Pilatos (Néstor Ávila) y a Herodes (Francisco Pevia) para juzgarlo y sentenciarlo.

El recorrido fue por las calles Argentina, donde se escenificaron las tres caídas; la Tamaulipas, donde fue golpeado, insultado, escupido por los  soldados, flagelado, ensangrentado, y en donde encuentra a su madre la Virgen María (Verónica Zapata de Lastra).

El realismo de la escenificación fue tal, que, Candelaria Cahuich, mujer de 90 años de edad, se acercó de entre la gente a Jesús pare pedirle un milagro. “Cúrame de mi enfermedad, de la parálisis facial, y dame tu bendición a mí y toda mi familia”.

En la calle Panamá, el Cirineo, interpretado por Domingo Medina, ayudó a Jesús a cargar la cruz, y en la sexta estación, la Verónica interpretada por Estefany Brito,  limpió el rosto de Jesucristo. En el recorrido por la calle Veracruz, Jesús sufre su segunda caída y consuela a las hijas de Jerusalén.

Las últimas estaciones se escenificaron en el  atrio de la parroquia donde también se recordaron las siete palabras, y Jesús fue despojado de sus vestiduras, clavado en la cruz y murió.

 

SAGRADO CORAZÓN

Feligreses de las colonias Jardines, Polvorín y Tomás Aznar vivieron como cada año la pasión y muerte de Jesucristo, representada por integrantes del Grupo Pastoral de Adolescentes y de la Catequesis de la parroquia.

A las nueve de la mañana iniciaron actividades. Juan Urdapilleta Yerbes personificó a Jesús, y María Evangelina Bacab Ehuán, a María. Al gobernador romano lo representó Yair Soberanis, y al bandolero, Mauro Lazo.

El Viacrucis viviente inició alrededor de las nueve de la mañana, encabezado por el presbítero Pedro Ignacio de Mena. En dos horas y media la procesión se desplazó sobre las calles Niño Artillero, Girasol y Jalisco. En la calle Ecuador se encontraron un enorme charco de agua pero no los desvió, siguieron de frente.

Poco antes del mediodía llegaron a la esquina de la parroquia, en donde representaron cuatro de las últimas seis estaciones. Las dos últimas, cuando el cadáver de Jesús es puesto en el sepulcro, y el momento en que Jesús resucita, se hizo al interior de la parroquia.

 

SAN ROMÁN Y CATEDRAL

La representación del Viacrucis viviente duró dos horas y media, donde Raúl Huchin Pantí, de 24 años, caracterizó a Jesucristo. Inició a las 8:30 horas presidido por el párroco Martín Mena Carrillo. La primera estación se realizó dentro de la iglesia, cuando los sumos sacerdotes, entre ellos Caifas, interpretado por Domingo Rodríguez, entregaron a Cristo a Poncio Pilatos, interpretado por Pablo Rodríguez Chávez, para que le dicte sentencia.

El recorrido de Raúl interpretando al Nazareno fue con una cruz de madera de aproximadamente 40 kilos. Al principio comenzó descalzo, sin embargo el sol incandescente hizo que al final se pusiera zapatos.

Sombrilla en mano, los fieles sudorosos caminaron desde el santuario por la calle 10, doblando por la Vicente Guerrero. Siguieron en la calle 12 para posteriormente adentrase a la calle Corregidora, retomar la calle 10 y culminar en la Bravo, donde crucificaron a Jesús y finalizaron con la oración del Padre Nuestro.

En la Catedral, más de cien personas vivieron con devoción el tradicional Viacrucis y caminaron por más de una hora las 14 estaciones. La imagen de Jesús Nazareno con la cruz en sus hombros, fue cargada por unos diez custodios del santuario y paseada por las calles 10, 63, 12 y 53 del Centro Histórico, mientras que los fieles oraban y entonaban alabanzas para recordar los Misterios Dolorosos de Cristo.

Por la tarde se realizó el Rosario de Pésame y la procesión del Santo Entierro por las calles del Centro Histórico.

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