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Hay en Campeche 7,400 madres con discapacidad

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De las 29 mil 680 mujeres con discapacidad que viven en Campeche, al menos siete mil 400 —el 24 por ciento— han sido madres por lo menos una vez, y de acuerdo con información del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi) 11 de cada 100 hogares campechanos los dirigen ellas.

La directora de Atención Social y Discapacidad del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), Magaly Medina Farfán, indicó que están en proceso de actualización del padrón, para ubicar a estas personas y proporcionarles alguna ayuda, aunque admitió que la labor no es sencilla, “porque sus familiares las niegan”.

El estudio denominado “La discapacidad en México”, elaborado en 2014, precisó que en Campeche radican aproximadamente 29 mil 680 mujeres con discapacidad, de las que siete mil 400 con edades de 15 a 49 años, han manifestado haber estado alguna vez embarazada.

De las nueve mil 776 mujeres de 15 a 49 años de edad, el 75.7 por ciento, es decir, siete mil 400, declaró haber estado embarazada, el 24.3 por ciento no, y el promedio de hijos es de uno como mínimo y tres como máximo.

“Son más las mujeres con discapacidad las que  presentan una o más complicaciones, y las causas están muy relacionadas con alguna enfermedad y edad avanzada. Sobresalen dificultades severas o graves para caminar, subir o bajar usando las piernas y para ver”, detalló Medina Farfán.

Otro dato del Inegi destaca que del total de hogares encabezados por una mujer, el 15.3 por ciento tiene discapacidad y en 11 de cada 100 hay al menos un hijo con ese problema. De los hogares dirigidos por mujeres donde hay hijos, en siete de cada 100 uno tiene discapacidad.

Medina Farfán significó  las acciones permanentes a favor de estos grupos vulnerables. Entre ellos la actualización  del padrón para saber dónde radican, cuántos son y a qué se dedican, pero en comunidades aún son estigmatizados y sus familiares los niegan, lo cual los hace vulnerables a muchas circunstancias, incluyendo el abuso sexual.

Los avances han sido paulatinos. Ya han sido entregadas credenciales a  más de cuatro mil 762 personas, de las cuales 50 son mamás, y de estas acciones se informa oportunamente al Sistema DIF Nacional, significó.

 

Nos califican como personas incapaces, pero es lo contrario

 

“Lamentablemente las instituciones públicas sólo se han enfocado en crear programas y censos para saber sobre las madres adolescentes, y nadie toma en cuenta la situación que enfrentamos las madres que padecemos alguna discapacidad, y nos califican de incapaces, cuando es lo contrario”, expuso Reina Herrera, que  a sus 35 años de edad y sin el don de la vista, da lo mejor de sí para educar a Rogelio, su hijo de tres años.

Reina Herrera, quien domina casi a la perfección el sistema Braille y se declara mujer independiente, recordó que no ha sido fácil enfrentar obstáculos y maltratos de la sociedad, y sin embargo su hijo de tres años ha sido el motivo más grande para salir adelante.

Algunos familiares no creyeron que sobreviviría al nacer prematuramente, y más cuando a los ocho meses sus padres se percataron de que no veía. Al paso de los años empezó el primer reto,  que consistió en aprender actividades de la vida diaria y cómo moverse en la casa por cuenta propia.

El Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) fue su guardería y kínder. Para ayudar en casa aprendió como todo niño sobre las responsabilidades de ayudar. A los siete años ya sabía  doblar ropa, y más tarde a cocinar.

Se sentía rechazada. Los vecinos de la cuadra eran indiferentes. Nadie la dejaba jugar, hasta que un día dejó atrás los temores y se concentró en sus mejores amigos, los libros. Al conocer a más personas con diferente discapacidad, tomó valor para ser más independiente de los cuidados de sus padres.

Mi gran deseo era ser madre, enfatiza con palabras que reflejan tristeza. La primera desilusión llegó cuando los médicos le indicaron que no podría procrear, debido a su problema de dismenorrea severa y un ovario disfuncional. Incluso una vez hasta la regañaron, ya que piensan que una persona con discapacidad no puede ejercer la maternidad.

Pese a los estudios, un día ocurrió el milagro derivado de una relación con el padre de su hijo, de  quien por indiferencias tuvieron que separarse, y el 29 de abril de 2014 recibió la noticia de que estaba embarazada con cinco meses de gestación. La propia ginecóloga dijo que era un milagro.

Y es que meses atrás, por problemas del riñón y del colon, llegó a tomar Lutoral  y Ketorolaco, que afortunadamente no dejaron secuelas en su bebé. Sin embargo, luego de  dar a luz, y derivado de la preclamsia y de un preinfarto, se vio acorralada a una de las decisiones más complicadas para toda mujer, ligarse, “pues como dijo el doctor, o era el bebé o yo”.

“Mi hijo Róger no tiene por qué ser mi lazarillo. Lo trato normal. Él sabe que somos un equipo. El cambió mi perspectiva de vida”, afirma.

Tiene amigas, algunas con discapacidad motriz que dependen de una silla de ruedas y otras no ven, y pese a ello han sacado adelante a hasta tres hijos.

 

OPORTUNIDADES

La falta de empleos, indicó, sigue siendo el reto a resarcir, porque se impide trabajar a quienes tienen discapacidad visual, y eso se nota en las ferias de empleos. Una débil visual con  lentes y una  con discapacidad motriz e intelectual tienen al menos probabilidad de conseguir trabajo como vendedora, acomodadora de productos y hasta cocinera.

La sociedad  debe darnos la misma oportunidad de demostrar que podemos desempeñarnos mejor que alguien ’normal’, porque se desarrollan los cinco sentidos, nuestros oídos son nuestros ojos, no nos distraemos, expuso entre risas.

Deseo convertirme en una  alfabetizadora más,  para ayudar a más personas con la misma condición, expresó, y exhortó a las autoridades a crear programas a favor de las mujeres con discapacidad y con hijos, además de conformar una estadística que especifique cuántas personas con discapacidad hay en la entidad.

Las autoridades tienen que conocer las necesidades que atravesamos las que tenemos alguna discapacidad, y a quienes dirigen el sector educativo a promover la sensibilización a los maestros, ya que algunos sólo desaniman cuando hay varias personas con discapacidad que buscan prepararse, pero  pocas son las oportunidades.

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