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Corrupción ha propiciado la deforestación

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El comisario ejidal de Champotón, Moisés Abundis Quimé, sigue vendiendo las tierras de las ampliaciones forestales, ingresa a más gente y tolera la tala indiscriminada, afirmó Pedro Candelario Núñez Uc, representante del  Frente Campesino Independiente “Emiliano Zapata Salazar” (Freciez),  que este lunes partió a la Ciudad de México para buscar solución definitiva al conflicto que afecta a más de cuatro mil familias.

Nosotros vamos a la Semarnat, a la Profepa y a la Conafor, porque tenemos denunciado al comisario ejidal por daños al medio ambiente, al haber permitido la extracción de madera ilegalmente, para exigir que las denuncias lleven su curso, pues lesiona al ejido y sus habitantes, señaló.

La Profepa sabe lo que ahí ocurre, y pensamos que hay complicidad y corrupción. No dudamos que haya sus mochadas, y por eso no proceden contra Abundis Quimé, que incluso está denunciado ante la Procuraduría General de la República (PGR) desde el 9 de enero del 2018, pero la querella no camina. Desde 2011 fue acusado ante la Profepa por deforestar una zona de mil 610 hectáreas protegidas por la Conafor, aseguró.

Abundis Quimé, añadió, está metiendo gente de otras entidades del país y de las Peregrinas, agrupadas en la “Jacinto Canek”. Son 70 personas que se dedican al saqueo irracional de la madera, con el consentimiento del comisario ejidal. Hemos tenido enfrentamientos, pero no hemos llegado a la sangre, reveló.

Ese comisario —insistió— está denunciado por haberse metido a talar en el área protegida de Balanku, pero la Profepa no ha actuado, y lo que pensamos es que se presta “a los moches y a los malos manejos en perjuicio de los ejidatarios, porque al comprobarse esta situación el ejido sería multado con entre 10 y 12 millones de pesos, pero será Abundis Quimé y no los ejidatarios quien pague.

El comisario recibe 500 pesos por persona para permitir su asentamiento en las ampliaciones forestales, afirmó, y hace firmar el doble del monto de la madera que se le entrega. Si cobra 400 mil pesos, 200 mil van al ejido y el resto se lo queda.

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