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Irresponsabilidad no es sólo en adolescentes

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La paternidad irresponsable va a la alza, y en este 2018 ha crecido en alrededor de 30 por ciento, pues desafortunadamente se han registrado muchos divorcios, especialmente en los municipios de Calkiní y Hopelchén, donde también el número de padres adolescentes con hijos no reconocidos aumentó significativamente, reveló Livia Arroyo Avilés, presidenta de la Asociación Civil “Madres Solas Mexicanas”.

Desafortunadamente muchos padres han dejado en el abandono a sus hijos. Se han desajenado de ellos, los dejaron de educar, guiar y mantener, pero hemos encontrado apoyo en propuestas de ley presentadas en el Congreso del Estado, como el juicio oral, con lo que se acortó el tiempo para reclamar pensión alimentaria.

También se ha tenido avance en la propuesta para que a través del ADN se pueda verificar la paternidad, y con ello poder, con derecho en la ley, exigir cuidado y justicia para los hijos que han sido abandonados o desatendidos por esos irresponsables padres.

Por desgracia, reveló, aplicar esas pruebas de ADN son en Campeche todavía muy costosas, oscilan entre de 11 mil a 20 mil pesos, y muchas madres no pueden pagarlo. Por ello enfrentan dificultades para que la justicia les restablezca la paternidad de aquellos niños que no tienen todavía sus apellidos.

Algo que pudiera ayudar es que en los juzgados familiares se lleven a cabo los recursos de identidad de paternidad y de custodia, porque en la actualidad sólo llevan los de pensión alimenticia, y sería interesante que pudieran ver todo lo señalado.

El problema, consideró, se elevó en alrededor del 30 por ciento, y ejemplificó el caso de Calkiní, donde habían 300 casos y ahora son más de 380. En Hopelchén la cifra llegó a 250.

En Campeche de enero a mayo fueron 35 casos que se acercaron a “Madres Solas Mexicanas”, y que reciben apoyo de terapia familiar, en tanto que en Carmen son 25 nuevos.

Entre las causas del aumento de casos, explicó, están la desatención de los padres hacia sus hijos, la falta de comunicación, la carencia de orientación sexual responsable, que propicia que los menores la tengan de manera temprana, la abierta información que a través de Internet tienen sobre actividades sexuales y que influye en su conducta de vida, en el razonamiento y comportamiento de algunas personas, que da origen a embarazos no deseados y niños o niñas olvidados o abandonados.

Mientras padres y madres no entren al juego de la comunicación con sus hijos, el número de casos seguirá en aumentando, y desafortunadamente en las escuelas hay demasiada información que no es controlada, porque a los planteles se debe ir a aprender a leer y a sumar y restar.

Los valores, explicó, se enseñan y se aprenden en la casa. La función de un padre no es sólo biológica, sino social. Implica responsabilidades morales y afectivas, que no pueden ser compensadas por un apellido, herencia genética, pensiones alimenticias y embargos, dejando a hijos e hijas sin calor y apoyo que en diferentes planos da un padre en el hogar. Se les debe dar tiempo de calidad a los menores.

A pesar de la era digital que vivimos, planteó, hay madres a las que les cuesta hablar con sus hijos sobre sexualidad y orientarlos, para que consideren el valor de la vida, que no se debe crear cuando aún no se tiene la madurez suficiente.

A los padres que están educando en esa ausencia, les digo que no se les puede exigir amor y cariño, pero sí pedirles que cumplan con sus obligaciones, para que esos hijos crezcan adecuadamente, sin abandono ni problemas económicos.

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