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Jaguar, amenazado por la deforestación

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La deforestación de las selvas y de ambientes tropicales, los asentamientos humanos y la cacería indiscriminada, son las principales causas que amenazan al jaguar (especie pantera onca), que se encuentra en peligro de extinción, por lo que se creó un programa de conservación, que se maneja principalmente con monitoreos de la especie.

El director de la Biosfera de la Reserva de los Petenes de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), César Uriel Romero Herrera, señaló que hay especies de felinos que se encuentran en la norma 059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), que es la que reconoce aquellas especies que se encuentran bajo amenaza o en peligro de extinción.

En la Península de Yucatán, además del jaguar, hay seis especies de felinos y cinco de ellos se encuentra en los Petenes.

Una de las estrategias efectivas de la administración pública en cuanto a conservación de especies, se tuvo a través del decreto de Área Natural Protegida  que se dio en 1999, y desde entonces se hacen acciones de protección de los felinos, particularmente desde 2015 se monitorea, porque entra en conflicto con la actividad ganadera.

De acuerdo con los monitoreos a través de las cámaras trampa, se estima que en la reserva hay al menos signos de que la población está bien, pues se han dado avistamientos de unos 13 ejemplares distintos de jaguar, particularmente dos hembras.

Por ello, se hacen esfuerzos en tres comunidades clave: Hampolol, Chunkanán y Tankuché, colindantes con el ANP, y el esfuerzo consiste en incorporar esquemas de reflexión, conocimiento y conciencia para que los pobladores entiendan de manera distinta la relación del jaguar en su vida cotidiana, y que esta interacción no perjudique a la ganadería, al felino, ni al ecosistema al perderse la especie que se encuentra dentro de la cadena trófica.

En la ciudad no tenemos encuentros cercanos. Se tienen registros en Hampolol. El ejercicio consiste en instalar cámaras trampa donde existe la posibilidad de que haya presencia del jaguar, para que al pasar quede registrado y dispare una fotografía, aunque si se queda más tiempo entonces se hace video, mencionó Romero Herrera.

Este conocimiento se da a los habitantes de las comunidades, donde al mismo tiempo es capacitado un grupo de pobladores para el uso de las cámaras trampa e interpretación de los datos.

 

NO HAY CONDICIÓN CRÍTICA

 

Romero Herrera indicó que pese a que hay estimaciones de la reducción del jaguar a nivel nacional y aunque la especie está amenazada, no se tiene una condición crítica en cuanto al peligro de extinción.

El Programa Mexicano de Conservación del Jaguar está dando resultados positivos y, según ha publicado la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la conexión interinstitucional ha incrementado la población de jaguares en los últimos años.

En otro orden de ideas, indicó que se tienen pocos accesos dentro del ANP, sobre todo de caminos secundarios y veredas difíciles de monitorear, por lo que la cacería furtiva dentro de la biosfera preocupa, debido a que la provocación de incendios de los cazadores constituye destroza recursos naturales de Petenes.

Los incendios son catastróficos, difíciles de controlar y combatir, porque se queman varias hectáreas. Dentro del área se tienen 14 mil hectáreas de pastos silvestres y son estas zonas donde los cazadores realizan sus actividades ilícitas, una práctica incorrecta es que incendian terrenos para tener grandes áreas de visión y generar el rebrote de pastos, que atrae a los venados.

A pesar de lo anterior, también se han registrado presas que acostumbran comer los jaguares, como puerco de monte y tepezcuincle, entre otros, lo cual es señal de que aún se conserva la especie.

Otro problema es que en el pasado los ganaderos optaban por dispararle al jaguar para evitar que atacaran a sus animales, pero esto cambió hace algunos años debido a un programa de seguro ganadero de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en el que, si se demuestra un ataque y el perito determina y comprueba que fue por un felino, se indemniza al ganadero, para evitar que mate al jaguar.

 

SE BUSCA QUE LOS INDÍGENAS LO PROTEJAN

 

El director operativo de la asociación civil “Uinic-Uinic”, Waldemar Antonio Caraveo Medina, indicó que maneja el programa Ek Balam, el cual consiste en trabajar en áreas de amortiguamiento de las reservas de la Biosfera de Balam Ku y Calakmul, principalmente con comunidades indígenas, debido a que el jaguar es simbólico en la cultura maya.

Estos ejemplares han sido objeto de cacería furtiva por personas que vienen de otros estados, principalmente del norte del país, pues la piel es costosa y la llevan a la venta. Ante esta situación se busca educar a los pueblos indígenas para que ellos mismos puedan protegerlo, llamando a las autoridades en este caso la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), para atender las denuncias. Esto sucede mayormente en las cercanías de Xpujil, Calakmul.

 

DESTRUCCIÓN DE HÁBITAT

“Hay sitios donde ya no hay jaguar y otros de los que se alejaron por las carreteras, destrucción de su hábitat, incluso la eliminación de otras especies como el pecarí, pues al escasear tienen problemas para alimentar a sus crías, lo que hace que se acerquen a las comunidades”.

Extraoficialmente se sabe que hay casos en que los ganaderos matan a los jaguares y no lo dicen a las autoridades, y dejan a las crías sin su madre, lo que de ninguna manera se justifica porque el jaguar es un animal en peligro de extinción.

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