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Sufren adultos violencia de sus propios familiares

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Violencia patrimonial y sexual son dos formas de abuso de las que poco se habla, sin embargo están presentes en la vida de los adultos mayores, sus victimarios suelen ser por lo regular un familiar directo, un hijo o nieto, indicó la licenciada Claudia Judith Gutiérrez Caballero.

Hoy en día existen diversos tipos de maltrato que enfrentan las personas con 60 años en adelante, pero algunos son complicados de detectar, como ejemplo destacó la de tipo sexual, “de lo que no se habla mucho, pero que existe”, dijo.

Surge cuando a los adultos mayores se les obliga a ver material pornográfico, ya sea mediante videos y revistas, sin su consentimiento; ver a una persona que se está masturbando, hasta llegar a la violación explícita.

Para detectar cuando alguien está atravesando por tal circunstancia, el adulto mayor puede presentar infecciones recurrentes en su zona genital, algunos golpes inclusive.

Cuando se habla de violencia sexual “casi no se denuncia porque los agresores son por lo regular integrantes de la misma familia, ya sea un nieto o un hijo, esto en la casa”; en el asilo o casa hogar podrían estar vinculados algunos enfermeros u otro trabajador encargado del cuidado de este sector poblacional vulnerable.

Otro es el de tipo patrimonial o financiero, los hijos o algún familiar pueden cometer abuso de confianza, por lo regular cuentan con una pensión resultado de varios años de trabajo, pero los recursos suelen gastarse en los hijos o hasta en los nietos. Por otro lado, en diversas ocasiones son obligados a cambiar los títulos de propiedad ante un notario con la idea de que los cuidarán.

Lamentablemente se dan casos en los que el hijo o la hija los abandona y los despojan de su casa y demás propiedades, ya sea un automóvil o un terreno, les quitan sus bienes.

En explotación financiera resaltan los mal llamados “préstamos”, se trata de un dinero que otorgan a sus hijos para ayudarlos ante alguna problemática, pero que jamás vuelven a saber del mismo, inclusive en algunos casos disponen del automóvil sin permiso y lo chocan, es entonces que la persona mayor se tiene que hacer responsable del daño.

Con las firmas mancomunadas, en ocasiones los hijos o hasta nueras o yernos se vuelven responsables de retirar dinero ya sea en el banco o en el cajero, muchas veces varios usan como pretexto “es que mi padre o madre ya no puede venir al banco por su edad”, es entonces cuando se les da una carta poder y ahí es cuando se les quita su dinero.

En la psicológica destacan los gritos, amenazas donde el victimario dice que si no se hace tal cosa será llevado a un asilo y no se les llevará a los nietos en las visitas, y cuando los obligan al quehacer, “tratar a un adulto mayor como un niño y decirle que no sirve para nada, es una forma de violencia”.

Referente a la violencia física, suele distinguirse por los golpes, cachetadas, pellizcos, tirones de cabello y empujones, los moretones son notables en brazos, pero a veces no pueden verse pues el agresor lo hace en zonas que son cubiertas con la ropa.

Para poder combatirlos, el adulto mayor tiene que conocer en qué consiste el maltrato y sus características, además de saber dónde puede recurrir a solicitar apoyo para defender sus derechos, ya sea mediante el Inapam, DIF y la Fiscalía General del Estado.

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