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Desarrolla la SCTIJ proyecto de biodiésel

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Como una alternativa de combustible, integrantes de la Sociedad de Ciencia y Tecnología e Investigación Juvenil (SCTIJ) realizaron un proyecto de biodiésel a base de aceite vegetal de microalgas y aceite reciclado de cocina, el cual podría tener un costo de alrededor de 14 pesos aproximadamente y que obtuvo el primer lugar para ser presentado en la Feria Nacional de Ciencias e Ingenierías 2018, que organiza el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en la Ciudad de México, del 4 al 6 de noviembre.

El presidente de la asociación, Guillermo Adrián Chim Chanché, explicó que se trata de la extracción del aceite a partir de dos fuentes; con ambos se hace un biocombustible (biodiésel)  luego de un proceso llamado transesterificación, agregando metóxido de sodio y silicato de magnesio, para poder purificarlo.

Tiene las mismas características que el diésel convencional, pero que puede eliminar hasta el 80 por ciento de la emisión de bióxido de carbono, reduce totalmente los óxidos nitrosos y el 20 por ciento de hollín en el motor.

“Desde hace dos años se viene trabajando este proyecto en un grupo de 27 personas. Surgió cuando participaron en un taller de Biología Sintética, donde escucharon la posibilidad de utilizar microorganismos para producir cierto tipo de sustancias y pensamos en usar un organismo campechano, que pudiera servir para hacer combustible”, mencionó.

Indicó que este proyecto está probado en motores a base de diésel y en una turbina de avión tipo bio 80 de jet y funciona igual que cualquier otro combustible a base de petróleo.

Para extraer está alga pidieron permiso a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para ir al manglar y ahí extrajeron microalgas, dentro de la muestra probaron diferentes especies para ver cuál es la que producía más aceite, de ahí investigaron diferentes sustancias y medios para poder multiplicar lo suficiente para producir el aceite necesario para el combustible.

“De ninguna forma altera el ecosistema, pedimos permiso por protocolos, pero realmente no afecta al medio ambiente. Sacamos solo un vaso de agua, el cual contenía 150 especies de microalgas, las separamos y multiplicamos en el laboratorio”, comentó.

Indicó que es algo al que se le puede dar auge, como una realidad tardará un poco más de tiempo debido a la regulación que existe y sólo Pemex tiene derecho a su distribución al público.

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