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Ritual tricolor arropa a próximo dirigente

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Los priístas recrearon el escenario y el ambiente donde aparecieron los mismos de siempre, donde demostraron que sus porras tienen temple, y como profesionales armaron el ritual para recibir al líder que llevará las riendas de su partido en los próximos cuatro años: Ricardo Miguel Medina Farfán, quien se atrasó por los “amarres” con sus otros contendientes, pues invitó a las 10 de la mañana, y llegó al evento poco antes de las 11:30.

Funcionarios estatales, entre ellos los secretarios de Salud (SSA), Rafael Rodríguez Cabrera; de Cultura (Secult), Delio Ricardo Carrillo Pérez; de Pesca y Acuacultura (Sepesca), Raúl Armando Uribe Haydar; del Instituto de la Mujer del Estado de Campeche (IMEC), Adriana del Pilar Ortiz Lanz; de Planeación (Seplan), Tirzo Raúl García Sandoval; y el sucesor en Educación (Seduc), Ricardo Koh Cambranis, hicieron acto de presencia.

Salvador López Espínola abrazó al recientemente ungido dirigente municipal priísta, Diego Gutiérrez Hernández, mientras Ortiz Lanz se espanta las moscas con su abanico, y suenan las porras de la Confederación Nacional Campesina (CNC) ondeando sus banderines.

Se arma batalla entre las dos batucadas “Cinco en Línea” y “Adonis”, y comienzan las porras: “Ricardo, Ricardo, Ricardo”, y “Ricardo, amigo, los priístas estamos contigo”. Era el momento en que el extitular de la Seduc llegaba a la casa de los priístas, tomado de la mano de su esposa, Blanca Uribe Azar.

Detrás aparecieron los que jugaron a ser aspirantes, que amagaron con registrarse en la contienda interna, y que finalmente negociaron: José Luis Arjona Rosado, Carlos Oznerol Pacheco Castro, Ramón Cuauhtémoc Santini Cobos, y de último, Sonia Jaqueline Cuevas Kantún, quienes arrancaron una sonrisa al exgobernador Jorge Carlos Hurtado Valdez cuando los vio.

Ingresar al auditorio “Héctor Pérez Martínez”, donde lo esperaba la Comisión Estatal de Procesos Internos, resultó una odisea.

Desde las escalinatas, aduladores, simpatizantes, amigos y funcionarios buscaban la “selfie” con su próximo líder, quien se prestaba con gracia; mientras su compañera de fórmula, Génesis Galilea Aranzazú Balboa Nieto, pasaba inadvertida para las cámaras de los dispositivos móviles, pero no de los empujones para hacerla a un lado.

El protagonista y foco principal fue Medina Farfán, aunque afuera del templo tricolor se suscitaba un altercado entre manifestantes priístas, que denunciaban que el proceso era pura simulación.

Una lona donde plasmaban su inconformidad terminó hecha pedazos por un grupo de choque; aparecieron agresiones verbales y cachetadas que no pasaron a más.

Seguidores y miembros de organismos y organizaciones priístas, con efervescencia se desgarraban en vítores para Medina Farfán quien, sudoroso y flanqueado por los pre-aspirantes, llegó hasta la mesa receptora para entregar sus documentos a la Comisión Estatal de Procesos Internos.

Posteriormente, dio discurso con tono firme, pero en tres ocasiones se dobló. Defendió que no hubo línea en la renovación de la dirigencia estatal priísta, pues hubo consenso y se convocó a la unidad.

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