Inicio»Mundo»Expediente del 27/07/2014

Expediente del 27/07/2014

0
Compartidos
Google+

ECONOMíA Y POBREZA, EL DILEMA

 

La expresión más cruda del declive o progreso económico de un pueblo, es el nivel de pobreza o de riqueza de sus habitantes. Esta es una de esas realidades que no se pueden desmentir ni ocultar con cifras mágicas, maquilladas o alegres. Es el reflejo exacto de la realidad que viven.

Campeche, al igual que el resto del país, ha tenido un declive económico preocupante, que no se remonta exclusivamente a cuatro, cinco o diez años.

Son crudas las cifras de la pobreza que aporta el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval), pero absolutamente reales. Dicen que al cierre de 2013 había en el país 53 millones 349 mil 900 mexicanos en condiciones de pobreza o pobreza extrema.

Como ya hemos planteado en ocasiones anteriores, la medición de pobreza, según la Ley General de Desarrollo Social, incluye los factores de ingreso, rezago educativo, acceso a los servicios de salud y la seguridad social, calidad, espacios y servicios básicos de la vivienda, acceso a la alimentación y grado de cohesión social.

Se define que son pobres quienes tienen al menos una carencia social y un ingreso menor a la línea de bienestar, y en su medición se valora el porcentaje de personas con ingresos insuficientes para satisfacer sus necesidades básicas.

Según esos datos, en México el número de pobres pasó de 52 millones 813 mil personas que había en 2010, a 53 millones 349 mil 900 para diciembre de 2012. Es decir, aumentó 1 por ciento, y actualmente se ubica en esas condiciones al 45.5 por ciento del total de la población mexicana.

Para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la situación es más grave aún, pues totaliza el número de pobres en México en 60 millones 600 mil, y sostiene que la cifra aumentó en más de un millón tan sólo entre 2012 y 2013.

Y se entiende que no se pueda alcanzar una absoluta exactitud en cuanto al número de pobres, por la complejidad de ese fenómeno social, pero en lo que ambas instituciones coinciden (el Coneval y la Cepal), es que la cifra de pobres en México va en aumento, pese a que los discursos de la clase gobernante (sean del PRI o del PAN, que han tenido la rienda del poder nacional) insistan en afirmar exactamente todo lo contrario.

Por lo que hace a Campeche, las cifras del Coneval revelan una reducción de aproximadamente 8.8 por ciento en el número de pobres, pues las cifras de 2010 hablaban de 425 mil 300 personas (el 50.5 por ciento del total poblacional), y para 2012 pasó a 387 mil 900, o sea el 44.7 por ciento de la población. El estudio señala que en dos años dejaron de ser pobres alrededor de 37 mil 400 campechanos.

Aún así, debe ser preocupante para las autoridades estatales que el 44.7 por ciento de la población campechana se encuentre en alguno de esos niveles de pobreza, y que en la Península estemos por arriba de Quintana Roo, que tiene 38.8 por ciento, y muy cerca de Yucatán (48.9 por ciento), y de Tabasco, que tiene la cifra más alta de la región, con el 49.7 por ciento.

¿Puede hablarse de estados ricos y pueblos pobres? Claro que sí, y Campeche es un ejemplo, pues tiene a la industria petrolera, que le genera cientos de miles de millones de pesos cada año a la economía nacional, pero en cambio, cuatro de cada 10 de sus habitantes está en algún nivel de pobreza.

Yucatán es otro ejemplo muy cercano, y si bien es cierto que hay muchos campechanos que no pierden la oportunidad de añorar la “bonanza” yucateca porque ciertamente su crecimiento económico es mayor al de Campeche, a esos campeyucas estaría bien observarles que sus niveles de pobreza también son más altos que los nuestros.

Por el lado inverso, Nuevo León, considerado uno de los estados más industrializados del país, puede presumir un nivel de pobreza de sólo 23.2 por ciento, pero de 2010 a 2012 la cifra de sus pobres aumentó 2.2 por ciento.

El Estado de México es otro ejemplo paradójico de entidad con mayor desarrollo industrial y económico que el nuestro, y cuyo Producto Interno Bruto no le hace mella al Inegi, pero en donde el 45.3 por ciento de sus habitantes están en algún nivel de pobreza, y lo peor, que de 2010 a 2012, la cifra aumentó casi tres por ciento.

En este contexto, es claro que el dilema en México, y en cada una de sus entidades federativas, tiene que ver con el tema de la distribución de la riqueza, en la creación de fuentes de empleo, en la generación de economía, que le permita a sus habitantes un mejor nivel de vida, pues con ello tendrá argumentos más que suficientes para evaluar mejor el trabajo de sus gobernantes.

Y es esta percepción generalizada de que la distribución de la riqueza es deficiente, la que provoca comentarios agrios de los ciudadanos insatisfechos porque la presunta bonanza económica, tanto nacional como estatal, no se refleja aún en sus bolsillos y en la mejora de los servicios públicos.

 

Y LA REPERCUSIóN POLíTICA…

 

El otro dilema es si las cifras del Inegi y del observatorio “México cómo vamos”, que hicieron énfasis en el nulo crecimiento económico que ha registrado Campeche, realmente dañan la imagen del Estado, ahuyenta inversiones y afecta la imagen política del gobernador Fernando Eutimio Ortega Bernés, lo que a corto plazo podría traer consecuencias electorales.

Si fuera lo primero, habría que admitir que el evento denominado “La economía de Campeche, indicadores y metodología”, realizado en el Centro de Convenciones ante casi toda la clase política y empresarial campechana (llegaron tantos, que al pueblo, otra vez lo dejaron fuera), quedó demasiado corto, sin demostrar con cifras convincentes que las cosas andan bien y que sí hay crecimiento económico, que al día siguiente, la totalidad de los partidos políticos adversos al PRI, coincidieron en que sólo se maquillaron las cifras y que se pretende presentar una realidad que no existe.

Claro, eso no le quita veracidad a los datos oficiales que confirman la dependencia de la actividad petrolera de la economía de Campeche, para mover a favor (o en contra, como en este caso) los resultados del Producto Interno Bruto estatal. Si en 2004, por ejemplo, en el Complejo Cantarell se produjeron más de dos millones de barriles diarios de petróleo, y actualmente sólo se obtienen 400 mil, lógicamente que se resentirá un impacto negativo en la calificación económica de nuestra entidad.

Malo es que quienes nos gobernaron los últimos 50 años nunca hayan encabezado una lucha real para que Campeche deje de ser un mero aportador de materia prima (madera, camarón, petróleo, etcétera), sin que eso se haya traducido en un repunte de la economía del Estado,

Aquí lo que ha faltado es información. No solamente para que el Inegi corrija sus cifras o para que en su evaluación sea más preciso en torno al asunto de la extracción de hidrocarburos como factor que influye en la calificación económica del Estado, sino sobre todo para que la ciudadanía esté enterada de lo que pasa realmente en Campeche.

Y esa información la han manipulado a su antojo las autoridades, tanto federales como estatales, al procurar esconder nuestra situación económica, por querer aparentar un progreso inexistente, el cual se ha hecho evidente con la disminución de la producción petrolera, y que ahora pretenden seguir ocultando clasificando la pobreza en razón de lo jodida que vive la gente.

Así pues, si tienes una letrina en el patio, un piso de cemento y un techo de lámina, ya no eres pobre. Por lo menos para el Gobierno Federal ya perteneces a otro nivel socioeconómico.

Si fuera lo segundo —rescatar la imagen del mandatario estatal—, habría que decir que efectivamente le faltó planeación financiera para realizar obras, de las cuales se pudiera obtener eventualmente un ingreso, lo cual hubiera permitido reducir, por ejemplo, las abultadas deudas con los proveedores locales.

Sin embargo, la percepción que se deja entre los campechanos es que no se está generando economía, que hay escasez de circulante y que hay una contracción económica inexplicable, pues los gastos en materia de obra pública y de proveeduría están perfectamente contemplados en el Presupuesto de Egresos.

Si a eso le sumamos obras mal coordinadas, como el ya conocido megadrenaje y el rescate del Centro Histórico, o el fallido acueducto Chicbul-Ciudad del Carmen que sigue sin dar una sola gota de agua, entonces es evidente que el número de personas inconformes irá en aumento, y que esto irá erosionando la imagen pública del gobernador.

Hay, ciertamente, muchas situaciones que corregir, y queda claro que eso no se logrará solo con eventos como los del pasado lunes para defender la imagen política de un mandatario que, además de estar de salida, necesita ser fortalecido, porque en la misma medida que él lo esté, lo estará su partido.

 

RÁFAGAS POLÍTICAS…

 

EL ORGULLO DE SU NEPOTISMO. Como para enfatizar que las críticas en su contra le hacen lo que el viento a Juárez, la presidenta del Consejo Coordinador Empresarial de Campeche (CCEC) y por lo que se ve, lideresa vitalicia de la Canacintra, Esperanza Ortega Azar, presentó la semana pasada a su retoño, a su vástago, José Ocaña Ortega, como flamante presidente de la Comisión de Jóvenes Industriales de la Canacintra, lo que sea que aquello pueda significar, y para lo que sea que pueda servir, si es que sirve para algo. Como Ernesto Zedillo, parece que el slogan de la lideresa empresarial, también es “bienestar para su familia”.

A LA REDACCIÓN DE TRIBUNA llegó don Rafael Crisanty Sierra, con domicilio en calle 47 número 53 A del barrio de Santa Ana, para aclararnos que él no es padre de Ricardo Román y menos que él haya vivido en su casa. Que tampoco fue chofer de un ex gobernador, pues trabajó en la Secretaría de Gobierno con Fernando Trueba Brown, en tiempos de Rafael Rodríguez Barrera, según constancia de su nombramiento de fecha 11 de octubre de 1973. En suma, que no tiene ningún parentesco con la persona que pretende apoderarse de predios en las colonias Mirador y Diana Laura.

¿SABE USTED EL NOMBRE DEL REGIDOR de Campeche que está por inaugurar su restaurant bar en la controvertida calle 59? Al parecer el joven político negoció su entrega total con la alcaldesa Ana Martha Escalante Castillo a cambio de los permisos y licencias necesarias. ¿Tan pronto inició el año de Hidalgo? ¿O se está preparando para abandonar ese barco?

 

QUE ROBARON PADRÓN PANISTA

 

Luego de que la autoridad en materia electoral en la entidad advirtió que en el país, y desde luego en Campeche, el PAN está en riesgo de perder su registro, pues el número de sus afiliados ha descendido drásticamente, su dirigenta Yolanda Valladares Valle descubrió el hilo negro.

Es mentira que Acción Nacional esté sufriendo una desbandada de simpatizantes, rebatió la también lideresa de la fracción legislativa pintada de azul rey, en un intento inútil de echar abajo una realidad evidente, que los militantes albicelestes se desencantaron por los incumplimientos  de promesas, la frivolidad, la corrupción, la simulación y los abusos que caracterizaron las administraciones presidenciales de Vicente Fox Quesada y de Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa.

Si los simpatizantes del PAN hoy son menos, se debe a eso, como también a la guerra que Calderón declaró sin ton ni son en su natal Michoacán, y en el caso de Campeche debido a su insistencia en proteger y privilegiar a la familia ibérica Mouriño, y a su deshonesto candidato a la gubernatura Mario Alberto Ávila Lizarraga, quien para colmo es hoy prófugo de la justicia por su involucramiento en el fraude de la empresa Oceanografía.

Además que a través de los delegados federales en todo el país, el calderonato toleró y alentó el uso de recursos públicos con fines de proselitismo político, y cayó en el error de inflar su padrón de afiliados mediante la entrega de apoyos a quienes simularon ser cooptados por el entonces Gobierno y su partido.

Pese a todas esas evidencias irrefutables, la dirigenta panista alega que no hay desbandada, sino que el padrón de su partido fue utilizado en forma dolosa, mediante el falseo de casi 20 mil registros, por el Partido Humanista para nutrir sus asambleas y obtener su reciente registro y tener derecho a la entrega de las prerrogativas que señala la ley.

No es novedad que el Partido Humanista es más una escisión del PAN, que una nueva agrupación política, pero esto obedece a que fueron muchos los albiazules que abandonaron la nave pintada de azul, porque ya no representa sus intereses y mucho menos sus ideas.

 

ACTIVO CANTARELL, DESAHUCIADO

 

El administrador del Activo Cantarell de Pemex, Miguel Ángel Lozada, dio a conocer durante su participación en el México Oil and Gas Summit, que su producción declinó de dos millones de barriles diarios en sus épocas de mayor esplendor, a apenas 353 mil barriles actualmente.

Esas cifras muestran que el gigante Cantarell, uno de los campos de mayor importancia en el mundo, está feneciendo, al tiempo que mantener su explotación cuesta el doble, ya que subió de cinco dólares por barril en el 2008, a diez en 2014, y será mucho más costoso, posiblemente entre 16 y 30 dólares de 2017 a 2018, si se le aplica una nueva tecnología denominada Doble Desplazamiento.

Por su explotación durante lustros, los campos del Activo Cantarell están inundados, y la opción es aplicarles dicha tecnología mediante la cual se les inyecta gas y al salir el crudo con el agua, se separan, pero esto requerirá inversiones de cinco mil 500 y seis mil millones en dicho lapso, para producir 100 mil barriles adicionales por día, y al mismo tiempo impactar positivamente en el Akal, con una producción de 180 a 200 mil barriles diarios “por un periodo muy largo”.

El gigante está desahuciado, y más vale agilizar e intensificar las gestiones para que el Estado obtenga al menos una parte de lo tanto que la Federación le ha negado por la explotación petrolera en la Sonda de Campeche en las últimas décadas.

 

 

NI LOS VEO, NI LOS OIGO…

 

Convertido en un auténtico “Salinas campechano”, el delegado de la Sagarpa, Víctor Salinas Balam, está aplicando a la perfección aquel apotegma atribuido a uno de los más perversos Presidentes de la República que ha tenido nuestro país, del “ni los veo, ni los oigo”.

Cada vez que tiene que enfrentar reclamos de los pepineros, de los pescadores camaroneros, de los ganaderos y de los productores de maíz, Salinas Balam  investido con el don de Houdini, sabe escabullirse de los problemas y dejar con un palmo de narices a quienes acuden a sus oficinas en busca de respuestas, pero sobre todo, de soluciones.

“Ni los veo ni los oigo”, le dice el Salinas escarceguense a los maiceros de los municipios de Hopelchén y Hecelchakán que desde hace varias semanas han venido denunciando las prácticas no sólo desleales sino verdaderamente traidoras de la Agencia de Servicios a la Comercialización y Desarrollo de Mercados Agropecuarios (Aserca), al cotizar en Campeche, con un precio inferior en 50 por ciento a la tonelada de maíz, para beneficiar a los grandes comercializadores y a las gigantescas transnacionales, en perjuicio de por lo menos 40 mil productores campechanos de maíz, que se tienen que conformar con las migajas que les quieran pagar.

Tampoco ha escuchado la denuncia del presidente en Campeche, de la Confederación Nacional de Productores de Maíz de México, Edgar Xavier Torres Abrego, en el sentido de que la Compañía Nacional Almacenadora, S.A. de C.V. (Conalsa) pretende quedarse con el multimillonario subsidio que pagarán Aserca y el Gobierno del Estado, por la cosecha que adquirió a través de intermediarios y coyotes.

Dos denuncias graves, contra dos instancias vinculadas con la Sagarpa, que no ha visto ni escuchado el delegado de esa dependencia en Campeche.

Y es que su carencia total de representatividad quedó en evidencia el jueves 26 de junio pasado, cuando los maiceros tuvieron que interceptar al titular de la Sagarpa, Enrique Martínez y Martínez, cuando presidía un evento en el Centro de Convenciones Siglo XXI de Mérida, Yucatán, a fin de plantearle la puñalada traicionera que les pretende pegar Aserca, al ofertar precios inferiores al real, y para quejarse de que el Salinas campechano “ni los ve ni los oye”.

La molestia campesina está a punto de desbordarse y esta semana bloquearon durante tres horas las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Rural, en donde otro personaje aplica la misma estrategia del sordo, mudo y ciego salinista, pues no ha podido agilizar el  pago de los subsidios por la comercialización de maíz en el ciclo productivo del año pasado, y no sabe para cuándo podrán disponer de ese recurso.

En lamentables manos se encuentran entonces los campesinos campechanos, pues ante el apotegma salinista que impera en las dependencias del sector agropecuario, los problemas no se resuelven, sus demandas no se escuchan, y sus plantones y manifestaciones de protesta no se ven.

Noticia anterior

Tardanza de recursos federales detiene la obra pública: Quintal

Siguiente noticia

San Fernando celebra aniversario