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Fallece adolescente porque sus padres prefirieron rezar que ir al médico

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Canadá.–  Alexandru Radita, de 15 años, falleció muerto de hambre, debido a que sus padres prefirieron rezar y “aceptar la voluntad de Dios” que llevarlo al médico. Ambos fueron condenados por asesinato en primer grado.

En diciembre del año 2000, Alexandru tuvo su primera crisis, apenas con 3 años. Sus padres lo llevaron en estado grave a un hospital de la Columbia Británica. El niño tenía fiebre, estaba sediento y muy débil.  Los médicos determinaron que era diabético de nacimiento.

Los doctores explicaron a los padres como debían de cuidar al niño por su padecimiento; debían controlar el azúcar, medir su cantidad en sangre y cómo debían suministrar la insulina para que su hijo siga con vida.

Al contrario de muchos padres, los Radita no prestaron atención a las recomendaciones. La madre dijo que solo eran patrañas y que su hijo no estaba enfermo.

Doce años después, su hijo falleció en casa. El menor solo pesaba 16 kilos, su cara no tenía carne y podían distinguirse claramente todos los huesos. La autopsia reveló que había muerto de una infección generalizada y de hambre.

Durante la investigación se descubrió que el menor no asistía a ningún colegio, era escolarizado en casa, además de que a pesar de ser diabético, jamás acudieron con un médico.

El padre, Emil Radita, creía que Dios lo iba a curar, por lo que no confiaba en los médicos canadienses, que según él, intentaban romper a su familia.

La pareja, Emil y Rodica, creían de manera fervorosa en Dios, aunque no pertenecían a ninguna secta: los dos eran católicos apostólicos romanos. Ellos pensaban que si los médicos veían a Alexandru, se lo iban a llevar para siempre, a él o a sus otros siete hijos.

En 2004, Alex tuvo una crisis hipoglucémica, por lo que fue trasladado al hospital. Los médicos al percatarse del estilo de vida que le ofrecían sus padres, no lo dejaron marcharse, incluso llamaron a servicios sociales, quienes dictaminaron que el menor debía alejarse de su familia biológica y ser adoptado.

El pequeño fue adoptado por otra pareja que trató su padecimiento como se debía: le daban comida que podía tomar, lo llevaban al médico e incluso lo inscribieron a un colegio para que pudiera socializar.

Pero un juez decidió que Alex debía volver con sus padres biológicos. Por lo que menor volvió a su casa, de la que ya no salió con vida.

Durante el juicio por su muerte, sus padres mostraron decenas de facturas de medicamentos contra la diabetes, tratando de demostrar que sí cuidaban la salud de su hijo, pero las pruebas chocaban contra la realidad: el menor murió de hambre a los 15 años.

Se reveló que durante las últimas horas de vida de Alexandru, los padres decidieron rezar en vez de llamar a una ambulancia para salvar la vida de su hijo.

 

Vanessa T/YN

 

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