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Ruta Madrid-Barcelona en AVE: no solo grandes ciudades

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Ruta Madrid-Barcelona en AVE: no solo grandes ciudades

 

Que las dos grandes ciudades del país, Madrid y Barcelona, quedaran conectadas en dos horas y media supuso todo un hito en su momento. El transporte ferroviario, ya algo anticuado a principios de la década de los 80, había decrecido en popularidad a medida que se había mejorado la red de carreteras, sobre todo con la apertura de nuevas autovías, y se había desarrollado el Puente Aéreo Madrid-Barcelona. La línea de alta velocidad ofreció nuevas alternativas a los viajeros.

 

Según datos del Ministerio de Fomento, la red permitió que 19,4 millones de viajeros se movieran en 2015 entre su treintena de estaciones. Precisamente, es la de Puerta de Atocha la que aglutina más movimiento, pues concentra el 40% de ese total de viajeros. Una estación que, por cierto, fue construida cuando se trabajaba en la línea Madrid-Sevilla.

 

Puerta de Atocha dobla en tráfico de usuarios a Barcelona-Sants, que cuenta con 8.000 pasajeros diarios de trenes AVE y AV-City. En el otro extremo se situaría la estación de Tardienta, en Huesca, la estación menos transitada con un usuario de media al día.

 

Los trenes van y vienen de la capital del país a la Ciudad Condal, parando en lugares que no cuentan con el interés de muchos de los pasajeros. Sin embargo, hay ciudades que españolas que, sin ser Barcelona o Madrid, agradecen el tránsito de trenes de alta velocidad por sus vías, facilitando la vida a trabajadores y transportando turistas de forma regular. Lugares que merece la pena, y a los que se puede llegar no solo a través de trenes.

 

Guadalajara-Yebes, parada en los campos manchegos

 

Los billetes AVE que se pueden adquirir para cubrir la línea Madrid-Barcelona ofrecen muchas posibilidades. Están, por ejemplo, los billetes AVE de la línea para un trayecto sin paradas, que no durará más de una hora y media. Solo 20 minutos tarda el trayecto que para en Zaragoza y en Calatayud, billetes AVE que tienen el mismo precio que los anteriores. Pero tres y media toma el que para en Guadalajara-Yebes, Zaragoza, Lleida, y Camp Tarragona.

 

El viajero apreciará que, en muy poco tiempo, un tren pueda alcanzar Guadalajara desde Madrid. Llega, en concreto, a una zona intermedia intermedia entre la ciudad manchega y la localidad de Yebes, perteneciente a la comarca de la Alcarria.

 

Poner rumbo a la estación es la opción perfecta para los amantes de las escapadas. Se puede optar por disfrutar de los páramos, las vaguadas y barrancos de Yebes, además de sus zonas boscosas plagadas de encinas y robles, o dirigirse a Guadalajara.

 

Las visitas turísticas comentadas que propone el Ayuntamiento solo cuestan 5 euros, y adentran al viajero en la historia del Palacio del Infantado, los Torreones de Alvar Fánez y del Alamín, el Convento de la Piedad o el Palacio de la Cotilla, entre otros monumentos emblemáticos.

 

Calatayud, eclecticismo histórico

 

Otras rutas de trenes Barcelona Madrid hacen parada en Calatayud, que también merece ser visitada. Trenes Barcelona Madrid que, por cierto, se pueden adquirir a través de una página como Trenes.com, que se compromete a mostrar al viajero los mejores precios en los trayectos en los que está interesado, gracias a un algoritmo efectivo. Y que no solo, claro está, permite búsquedas exhaustivas en los trenes Barcelona Madrid.

 

En Calatayud, en la provincia de Zaragoza, se han asentado a lo largo de la historia tribus de aborígenes celtíberos, visigodos, romanos, árabes, judíos o cristianos. Saberlo da una idea de la riqueza cultural y patrimonial que encierran sus calles y plazas, a lo que se unen rincones de gran belleza natural que el viajero también querrá conocer.

 

El mismo casco histórico de Calatayud presenta un enorme atractivo. La ciudad recoge la esencia del mudéjar aragonés, que fuera declarado en 2001 Patrimonio de la Humanidad. La Sinagoga Menor, la Judería de Calatayud, sus castillos o el famoso Mesón de la Dolores también merecen una visita, mientras que el Parque Natural del Monasterio de Piedra presenta un recorrido de dos horas y media por cascadas y grutas.

 

Zaragoza-Delicias, entre la ciudad y el campo

 

La estación de Calatayud se encuentra cuando el viajero hace uso de los trenes Madrid Barcelona, con paso por Zaragoza y otras paradas de interés. Son trabajadores y empresarios, sobre todo, los que se decantan por los trenes Madrid Barcelona que van directos de una ciudad a otra, y que salen en muchos casos a primera hora de la mañana. Pero los trenes Madrid Barcelona son también usados por tipo de viajeros que no necesariamente toman como destino o llegada esas dos ciudades.

 

Si el destino es Zaragoza, el viajero querrá pasear entre las joyas arquitectónicas de la capital aragonesa. En el top 10, el Ayuntamiento destaca el templo barroco de El Pilar, santo y seña de la ciudad; la catedral de la Seo, construida sobre la antigua mezquita mayor y mostrando su rico conjunto de estilos; o la Alfarería, considerado uno de los monumentos más importantes de la arquitectura hispano-musulmana del siglo XI.

 

Aunque el CaixaForum, la Ruta Caesaraugusta, el recorrido Goya en Zaragoza, el museo Pablo Gargallo, el Patio de la Infanta, el Mudéjar, la Lonja o la Expo son otros ejemplos, los espacios naturales también son una opción para maravillarse con la riqueza medioambiental. Y el Parque Metropolitano del Agua Luis Buñuel, las Riberas del Ebro o el Canal Imperial de Aragón son excelentes opciones.

 

Lérida-Pirineos, verano o invierno en las montañas

 

Aún quedarán paradas por hacer antes de llegar a Barcelona, más oportunidades para bajar del tren y explorar nuevos rincones en la Península Ibérica que dejarán con ganas de más.

 

En Lérida el viajero también tendrá decisiones que tomar. Si se queda en la ciudad, podrá pasear por entornos como el Parque de la Mitjana, La Canalización o el Arboertum Dr. Pius Font i Quer, o visitar su Catedral Vieja, su Centro de Arte la Panera, sus museos y edificios religiosos.

 

Pero también puede poner rumbo a los Pirineos, cuyas cimas, glaciares y valles están protegidos bajo la figura de parque nacional. Parajes que en invierno concentran multitudes ávidas de practicar deportes de inviernos, y que en verano dan largos y soleados paseados para obtener panorámicas deslumbrantes.

 

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