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Mexicano crea un prototipo de dron ambulancia

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El mexicano, Pedro Matabuena, sabe que para salvar una vida a veces se necesitan sólo 100 mililitros de medicamento entregados oportunamente; sin embargo, entre el Centro de Salud más cercano y el paciente hay una barranca de por medio, las posibilidades de vivir son escasas.

“Para nosotros, donde ocupamos mejor la herramienta es donde no hay caminos, donde hay barrancas, montañas, ríos y acantilados”, dijo Pedro, el ingeniero en sistemas fundador de la compañía Aidronix.

Por “herramienta”, se refiere a un prototipo de dron de ala fija, tipo avión, que muestra en el taller de su compañía. Un ligero avión ambulancia, transportador de medicamentos, para salvar vidas.

“Tiene una capacidad de vuelo de 45 kilómetros radiales (ida y vuelta), con una velocidad crucero de 80 kilómetros por hora; con este avión podemos brincar ríos y montañas”, explica. “Por tierra nos llevaría 100 mil 200 kilómetros rodear un río, o una cañada, y nosotros lo podemos hacer en línea recta”.

Ofrece un escenario que tiene ampliamente estudiado: un hombre con una picadura de alacrán en Durango, en un poblado lejano de la Sierra Madre Occidental, necesita tan sólo de una dosis de suero antialacránico para salvar la vida.

La lejanía con cualquier Centro de Salud impide que la medicina llegue y el hombre, aquejado con un mal perfectamente curable, muere.

“Sistema de transporte aéreo de cargas ligeras de alto valor”, define Matabuena. Con la mira puesta en Durango y Oaxaca (aquí plantea transportar unidades de sangre), Aidronix busca cumplir la misión que se impuso desde hace nueve años.

“Realmente, el enfoque y la médula espinal de Aidronix es desarrollar proyectos de alto impacto social y también que sean para la conservación de la fauna y la vida silvestre”, explica.

Para este último rubro, Pedro ha utilizado sus drones para monitorear especies en peligro de extinción, como los osos negros en Coahuila, y realizar mapeos para la fumigación precisa y ecológica. También, para ayudar a buscar personas perdidas en zonas inaccesibles para los helicópteros.

Interesado en el aeromodelismo desde niño, además de alpinista y campista de vocación, el empresario desarrolló un modelo que rige todo el trabajo de la compañía: “Desarrollado en la ciudad, implementado en lo rural”.

“Realmente donde se necesita más esta tecnología es en el campo, que es donde no hay carreteras, no hay caminos, y nosotros no necesitamos construir ningún tipo de infraestructura especial para que esto se transporte”, apunta.

Su último prototipo, desarrollado en colaboración con la Universidad de Stanford en un programa enfocado a la salud, tiene como aportación más grande la creación del llamado Quick Deployment System o Sistema de Despliegue Rápido.

“Lo que desarrollamos ya es un sistema de control donde cualquier persona, con una mínima capacitación, lo puede desplegar”, detalla.

Para que su proyecto de llevar medicamentos a zonas recónditas sirva, éste debe ser capaz de operar con facilidad, sin el complicado control de vuelo que requieren los drones profesionales.

El sistema de Pedro se opera a partir de un sencillo control cuyos únicos botones tienen rotulado el nombre de la localidad que solicita el dron ambulancia. El de pruebas de Aidronix, por ejemplo tiene en ruta a “San Felipe”, “Mezquital” y “Zempoala”.

Si en San Felipe alguien necesita una unidad de sangre, el operador únicamente oprime el botón correspondiente, carga la unidad en la escotilla del dron, lo coloca en una catapulta (para no errar en el despegue) y el avión viaja con su plan de vuelo interno, sin ser tripulado.

Al volar sobre San Felipe, el dron automáticamente suelta la carga en un paracaídas, con el cálculo preciso de aterrizaje de la misma, y vuelve al Centro de Salud sin tocar tierra.

“Ya estamos listos para empezar a buscar, tanto inversión, como lugares para operar esta solución. Sin duda, el gobierno es el primer interesado en esta solución, entonces es donde vamos a empezar a trabajar, para los Centros de Salud”, planea Matabuena.

Con el prototipo de Aidronix y Stanford perfectamente operacional, ya sólo es cuestión de tiempo para que el hombre de la picadura de alacrán al otro lado de la barranca, en posibilidades de ser salvado, reciba la ayuda que necesita caída, literalmente, del cielo.

Fuente: J.E. / AM

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