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En ejido Miguel Hidalgo calan pobreza y miseria

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ESCÁRCEGA.— Ubicada a tres kilómetros de la cabecera escarceguense, en la colonia rural Miguel Hidalgo calan pobreza y miseria, por lo que para la mayoría de las 200 familias que la habitan el Año Nuevo es un día más en el calendario. No hay entusiasmo y tampoco planifican cena especial. Viven al día. La unidad familiar es su única fortaleza.

Los menores no aspiran a regalos en el Día de Reyes, pues no conocen ni en fotos a Melchor, Gaspar y Baltazar, que no llegan a sus hogares. Por eso están condenados a jugar entre tierra y polvo, que adorna la comunidad, que a 10 años de su fundación carece de agua potable y calles pavimentadas. Sólo un sector tiene energía eléctrica.

Unas 400 personas vivimos en este poblado, alejado tanto de la ciudad como de la modernización, de las cuales 150 son menores en edad que cursan educación preescolar y primaria, afirmó Domingo Velasco Cornelio, presidente de la Junta Vecinal.

La mayoría de los jefes de familia no tienen trabajo estable. Son jornaleros, unos empleados de tiendas en la ciudad y otros vendedores ambulantes.

Se tienen registradas alrededor de 250 viviendas, la mayoría de madera con láminas de zinc o cartón. Ninguna tiene concreto, mucho menos baños, sino sólo letrinas. Por si eso fuera poco, muchos viven en la incertidumbre por no tener documentos de posesión, pero lo más triste, es el abandono en que nos tienen, dijo dubitativo.

 

EN BUSCA DE COMIDA

La situación económica en que vivimos impedirá a la mayoría tener cena digna de Año Nuevo. El día 31 será como cualquier otro. La gente saldrá a buscar trabajo para la comida. Si corren con suerte la tendrán, si no se conformarán con lo que tengan. Esta es la triste realidad del pobre, indicó.

No habrá festejo, sostuvo Velasco Cornelio. Será lo mismo de siempre. Cumpliremos con la rutina de todos los días. El pavo está fuera del alcance de la mayoría. Lo que no faltarán son los huevos en la mesa.

Si no hay para cenar, menos tendremos para el Día de Reyes. La gente no piensa en regalos, porque lo importante es la comida para la familia. Los niños lo sufren, pero hay quienes ni siquiera saben de esa fecha.

 

NO FALTARÁ EL FRIJOL CON ARROZ

La familia de Rubicela Chable Moreno, cuya casa de madera está forrada con bolsas, es una de tantas que vive en extrema pobreza. En su vivienda viven nueve personas: ella, su esposo, sus seis hijos y su suegra. No tendrán para su cena de fin de año, pero sí un momento de unidad, y la esperanza de que en el 2016 les irá mejor.

“No tendremos para cena, pero no faltará el frijol con arroz. No hay para más”, asegura. Mi esposo no tiene trabajo, menos en estos días. Dos de mis hijos dejaron de ir a la escuela porque no teníamos para el uniforme, aunque también reconoce que son rebeldes.

Pensamos en comer, no en juguetes. El Día de Reyes pasará inadvertido. Esta es nuestra suerte. Le doy gracias a Dios que estamos bien de salud, y con eso nos conformamos.

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