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No ser cobarde, exige tío de Daniela al cura May Euán

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HOPELCHÉN.- Al recriminar que la Diócesis de Campeche no se ha acercado siquiera a través de un emisario a los familiares de Daniela Guadalupe Montoy Martín, de 18 años de edad, José Trinidad Montoy Koh, tío de la víctima, exigió entre sollozos que el cura Manuel Jesús May Euán no sea cobarde y dé la cara por este accidente que propició y enlutó a la región de La Montaña, y confirmó que presentaron denuncia ante la Fiscalía General del Estado.

Como se recordará, el Atos color blanco que manejaba el clérigo arrolló el domingo la motocicleta en que viajaban la occisa y su hermanita Corina, de 16 años, en el tramo Hopelchén-Xpujil, a dos kilómetros de Xmabén.

Con voz entrecortada y apoyándose de espaldas en una pared de la casa donde vive la familia de su sobrina, Montoy Koh soltó: “Si realmente May Euán está cercano a Dios, que ponga en práctica los valores que debe de tener como tal, pues de no hacerlo de nada le sirve la investidura religiosa. Es asesino y cobarde, porque además de no enfrentar su responsabilidad, huyó”.

Ya no puedo callar más, añadió. Ya perdimos lo mejor de nuestra familia. Ahora si el presunto culpable ya no está, ni con todo el dinero del mundo que quiera ofrecer resarcirá el daño que nos ha causado. Arrebató la vida a una joven que apenas vivía lo mejor de su etapa, pero su conciencia no lo dejará tranquilo y recibirá el castigo que se merece.

Hace una pausa y toma respiro para contener las lágrimas, y agrega: “Daniela cumpliría 19 años de edad este martes 18 de julio, y duele porque cuando un familiar enferma o está viejo, todos se preparan porque saben que tarde o temprano morirá, pero en el caso de mi sobrina era una muchacha sana, estudiante y con gran futuro, pero en 48 horas le arrebató la vida este sacerdote protegido por la Diócesis”.

No tengo la certeza de que May Euán sea sacerdote, pero muchas personas y otros familiares señalan que es servidor de Dios recién ordenado, y si la justicia del hombre no lo castiga como merece, hay una justicia más grande que nadie puede burlar: la divina, y va a definir o castigar al responsable, sea quien sea.

Soy católico, pues creo en Dios y en su religión, pero espero la justicia del hombre, porque hay pruebas contra el responsable, quien ni siquiera ha llamado telefónicamente.

Desde la noche del accidente, mi hermano Jorge Aurelio interpuso denuncia ante la Fiscalía General del Estado, por lo cual fue abierto el expediente AC-6-2017-335. Corina fue llamada a declarar para ampliar la denuncia —la acompañará su papá—, y la valorará un médico de la corporación.

“Exijo a la FGE que haga justicia y castigue al presunto culpable”.

 

QUERÍA SER ARQUEÓLOGA

Daniela participó en eventos sociales como concursos de canto, fue reina de la primavera del pueblo y soñaba con ser arqueóloga, por eso quiso estudiar esa carrera, lo que nadie de la región de La Montaña ha hecho. Concluía el segundo semestre en la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).

Mi sobrina —prosiguió Montoy Koh—, también era altruista, y desde que llegó a Mérida, Yucatán, hace un año, se dedicó a atender a personas de la tercera edad que padecen algún tipo de cáncer. Hacía las cosas con amor, por eso la gente del pueblo le tenía mucho cariño y fue en gran número a despedirla.

El día del accidente, Daniela Guadalupe recababa información propia de su carrera de arqueología. Era la última tarea que enviaría por correo electrónico a su tutor, y luego iba a vacacionar.

Del sacerdote, añadió: “Si es una persona cercana a Dios no debió abandonar a las muchachas, pero huyó como vil cobarde. Y si tiene miedo a que el pueblo reaccione mal contra él, debió pedir ayuda a los curas de parroquias cercanas a Xmabén, pero no lo hizo”.

Durante las novenas en su honor, en el altar fueron colocadas fotos de Daniela Guadalupe, quien fue la primera nieta de la familia, donde aparece vestida de quinceañera y rodeada de flores.

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